BAHÍA BLANCA (
El flamante dueño era el italiano Nicola Cirigliano, nativo de Potenza, que venía de comandar a Transportes Matheu, una cooperativa que tenía a su cargo la explotación de las líneas de colectivos 61 y 62, ambas en la ciudad de Buenos Aires.
Ese mismo día, mientras se realizaba un brindis en la casa de los Cirigliano, en Parque Patricios, a casi 700 kilómetros al sur podía leerse en la página 2 de "La Nueva Provincia" un artículo titulado simplemente "El transporte público de pasajeros".
"La negación o postergación de las necesidades de los transportistas crearán a corto plazo un serio problema a los modestos empresario del transporte automotor bahiense", señalaba aquel texto sin firma.
Era una clara defensa de los intereses de las compañías locales más reconocidas, como Rastreador Fournier, La Unión, La Bahiense, General San Martín y González Hnos, que nuevamente comenzaban a teñir sus finanzas de rojo.
Ya por entonces solía afirmarse que Bahía Blanca era una ciudad difícil para los colectivos.
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A casi treinta y cinco años de aquella jornada, se puede afirmar que algunas cosas cambiaron.
La incipiente Transporte Automotor Plaza Sociedad Anónima Comercial e Industrial es hoy el Grupo Plaza, un verdadero emporio transportista que factura cerca de 570 millones de dólares anuales, gracias a la habilidad comercial de Mario y Sergio, los hijos varones de Nicola.
Por el contrario, las compañías locales La Unión, La Bahiense, General San Martín y González Hnos. pasaron al desván de los recuerdos, al igual que otras como Coronel Ramón Estomba o Micro Sur. Apenas si queda Rastreador Fournier como sobreviviente de esa época, pero en la misma firma aseguran que falta poco para la liquidación por cierre definitivo.
La expansión empresarial de Plaza llegó a Bahía Blanca a fines de 2007 y, desde entonces, el sistema de transporte urbano en la ciudad se ha modificado. Y mucho.
Una sola cuestión sigue vigente, respecto de 1975: Bahía sigue siendo una ciudad complicada para los colectivos.
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Después de 28 meses de prueba y error cada vez son más los funcionarios que piensan que la estadía del Grupo Plaza en Bahía Blanca se volvió incómoda para todos.
La larga cadena de desaciertos, que incluyen la mala calidad de sus servicios, promesas incumplidas, constantes exigencias y hasta una evidente falta de protocolo, están agotando la paciencia, tanto en las oficinas de Alsina 65 como en los salones del Concejo Deliberante.
Fue Saúl Figueroa, director municipal de Tránsito y Transporte, el que lanzó la primera piedra, al intimar al Grupo para que cumpla con lo establecido en el pliego de licitación.
"No puede ser que todos pongamos lo mejor de nuestra parte y Plaza siempre nos deja pagando", le dijo a este diario el pasado jueves.
Son palabras que evidencian el malestar comunal. No hay que razonar demasiado para inferir que sus dichos tienen eco en las oficinas de mayor rango. Es que varios empezaron a percibir que Plaza les está consumiendo capital político, el bien más preciado de cualquier funcionario.
¿A quién fustigarán, por ejemplo, los enojados vecinos de Villa Serra? ¿Irán a reclamar hasta la sede porteña de la empresa o podrían hacerlo en el cuarto oscuro?
Nadie se atreve a pronunciarlo, todavía, en voz alta. Pero está claro que si Plaza no modifica rápidamente su actitud, no repone las 15 unidades que llevó a otras ciudades y no empieza a respetar el Programa de Recuperación de Frecuencias, su próxima parada será en el departamento de Legales del municipio.
Los tiempos se acortan a mayor velocidad que lo previsto. Figueroa aseguró que la situación será insostenible de prolongarse otro mes. "Ya quince días serían mucho", deslizó.
Y colorín, colorado, esta historia --dicen-- se está terminando."
Ómnibus en la picota: Duro debate en Bahía Blanca
El diario La Nueva Provincia, de Bahía Blanca, anticipa novedades acerca de la relación entre el conglomerado financiero de los hermanos Cirigliano y el municipio bonaerense. ¿O solamente se trata de una presión para que se ajusten algunas cuestiones? ¿Hay otro grupo interesado haciendo lobby? Nada debería sorprender...:
25 de abril de 2010 - 11:48







