CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). La Unión Industrial Argentina fue un pilar del 'modelo' desde antes de que comenzara. La UIA participó de la fundación del Movimiento Productivo Argentino en 2001 y de la embestida contra Fernando De la Rúa, Domingo Cavallo y la Convertibilidad antes que los Kirchner irrumpieran en escena.
Cuando Héctor Méndez reemplazó al genuflexo Juan Carlos Lascurain en la presidencia de la UIA se especuló con una toma de distancia de la entidad gremial empresaria respecto de un gobierno cuya política económica no le brinda respuestas a los interrogantes que plantea la coyuntura doméstica desde antes que explotara la burbuja subprime en USA.
Ahora, todo se aceleró, por la presión de Organización Techint, holding empresario con un notable predicamento sobre la UIA, ya sensibilizada por lo ocurrido a Héctor Massuh, el otro dirigente de gran influencia sobre la UIA.
¿Cuántos aliados puede seguir perdiendo el gobierno de los Kirchner? Mejor expresado: ¿cuántos aliados les quedan a los Kirchner? Cada vez menos. Solamente falta que entre quienes se ubican del otro lado de la vereda aparezcan los denominadores comunes, y entonces sí que los Kirchner tendrán un problemón.
Entre las grandes centrales empresarias, permanece junto a los Kirchner la Cámara Argentina de la Construcción, que preside Carlos Wagner, dueño de Esuco.
Interesnate que la CAC no haya expresado su solidaridad con Techint, considerando que el holding no solamente es un gran proveedor de las empresas de la Cámara sino que tiene una empresa propia de construcción.
Pero un gobierno cuya única alianza gremial empresaria es la clientelar CAC no tiene mucho futuro, ya se sabe.
Es interesante leer el comunicado completo de la Unión Industrial Argentina:
"Atento a las reiteradas acciones que han implicado la estatización de empresas de capitales de origen Mercosur en la República Bolivariana de Venezuela, la Junta Directiva de la Unión Industrial Argentina solicita a las autoridades argentinas rever la decisión de incorporar a Venezuela como miembro pleno de dicho mercado común.
Las condiciones básicas para que un país se incorpore al Mercosur incluyen aceptar, tal cual lo establece el art. 2 de la ley 23.981 que aprueba el Tratado de Asunción, "…la coordinación de las políticas macroeconómicas y la complementación de los diferentes sectores de la economía, con base en los principios de gradualidad, flexibilidad y equilibrio" son aspectos clave para la integración regional.
Las decisiones sistemáticamente adoptadas por el Gobierno venezolano son contrarias a estas condiciones, mostrando una posición de absoluta asimetría respecto a las ofrecidas por los restantes países del bloque, poniendo en riesgo el proceso de integración regional, y representan un cambio sustancial respecto a las circunstancias bajo las cuales el Congreso Argentino aprobó el ingreso de Venezuela al Mercosur.
En este sentido, las recientes expresiones del Presidente Hugo Chávez respecto a que las inversiones brasileñas no están incluidas en el proceso de estatización de su gobierno, lejos de promover la integración, parecen fomentar la división entre los países del bloque.
Por otra parte, la UIA ha recibido consultas de las entidades de representación empresarial de los países miembros del bloque para evaluar acciones conjuntas que tiendan a dar respuesta a esta situación y a continuar con el proceso de integración, condición esencial para nuestro desarrollo.
A tal efecto, se ha convocado a una reunión urgente del Consejo Industrial del Mercosur en Montevideo.
Unión Industrial Argentina
26 de mayo de 2009".
Hay un evidente cuestionamiento a la política exterior argentina, que tiene en Venezuela una referencia importante.
Un tema que sensibiliza mucho a los empresarios es el de las expropiaciones y el de la chavización de los Kirchner. Acerca de tan delicada cuestión, el economista Enrique Szewach acaba de distribuir el siguiente contenido:
"La escena transcurre en el Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética. Un tribunal toma examen de ingreso al partido a un campesino.
–Dígame, si usted fuera el dueño de una fábrica ¿Qué haría?– Pregunta uno de los interrogadores.
–Bueno, contesta el examinado, la convertiría en una cooperativa y junto con los obreros seríamos todos dueños por igual.
–¡Muy bien!, ¡Muy bien!– exclama el jurado a coro.
–¿Y si tuviera una estancia?– Pregunta otro de los miembros del tribunal.
–En ese caso –responde el campesino– me juntaría con todos los peones y repartiríamos la tierra, que debe ser de quién la trabaja.
–¡Excelente!– Asienten los examinadores.
Finalmente, otro de los miembros del partido pregunta:
–¿Y si tuviera gallinas?
–Ah! No, momentito. ¡Gallinas tengo!– Responde, horrorizado, el examinado.
No sé porqué, el revuelo generado en la Argentina, tanto en círculos empresarios, como políticos o gremiales, en torno a las recientes expropiaciones de empresas, algunas de capitales argentinos, dispuestas en Venezuela, por el hermano bolivariano, don Hugo Chávez, me recordó esa historia.
No puede sorprender a un observador informado de la realidad venezolana, que el desplome del precio del petróleo y su efecto sobre el crecimiento económico y el financiamiento del clientelismo político de ese país terminara por radicalizar y profundizar, aún más, el "modelo" populista e intervencionista del amigo valijero, en busca de chivos expiatorios y fondos alternativos para mantener su sistema funcionando.
Lo curioso, en todo caso, es que estas reacciones que se dan ahora, frente a la profundización venezolana de su modelo populista, no se hayan dado, al menos en la misma magnitud, ante acciones similares, del gobierno argentino.
En efecto, al igual que su par venezolano, cuando el kirchnerismo se quedó sin financiamiento "fácil" de su propio populismo, por el desplome de los precios de las commodities agrícolas y la caída en los volúmenes de producción, por la sequía y por los desincentivos a invertir generados por el marco regulatorio, decidió estatizar los fondos de pensión, intervenir en los directorios de las empresas, parte de cuyos paquetes accionarios adquirió por esta vía, alquilar una planta papelera que, dicho sea de paso, parece que contamina "un poquito más" que Botnia, y expropiar indirectamente con controles de precios, permisos de importación y exportación, incumplimiento de contratos,y prohibiciones varias, tanto en el mercado de bienes como en el de movimiento de capitales.
Ante estas decisiones locales, las repercusiones, los comunicados empresarios, las declaraciones de gremialistas y políticos fueron sustancialmente menos intensas.
¿Por qué, de pronto, hechos "normales" en el marco de la revolución bolivariana, llaman tanto la atención?
¿Se sospecha, acaso, que cuando el candidato Kirchner habla de "profundizar un modelo" que se quedó sin financiamiento, apunta a generalizar el tipo de acciones arriba comentadas?
¿Se supone que tanto la Presidenta como el Jefe del Justicialismo, fueron informados de estas medidas que pensaba encarar Venezuela, cuando la familia Chávez visitó El Calafate la semana pasada?
Si lo supieron y nada dijeron o hicieron para evitarlo ¿Es porque están de acuerdo?
¿O porque mantienen cierta dependencia con el mandamás caribeño?
¿O han fracaso en su papel regional de "contener a Chávez, junto con Brasil?
Demasiados interrogantes para sumar a un contexto de incertidumbre post 28 de junio.
Lo cierto es que, así como la falta de financiamiento fácil, vía el récord de los precios del petróleo, está llevando al chavismo a medidas extremas para sostenerse, algunos, en la Argentina, están empezando a descubrir, recién ahora, que el fin del ciclo de financiamiento fácil del populismo fiscal, que se explicitó con el fracaso de los aumentos de los impuestos al comercio exterior a mediados del año pasado y que llevó a las expropiaciones ya mencionadas, puede inducir al gobierno argentino a medidas más audaces en materia de intervención, si el resultado de las elecciones de junio deja margen de maniobra suficiente.
Y las excusas se podrán buscar al norte de Venezuela ¿O es que Obama no compra acciones de bancos, compañías de seguros o automotrices? ¿No estará, por lo tanto, el mundo obligado a seguir, finalmente, el ejemplo de la Argentina, el único país que, mientras todos están en recesión, sigue creciendo, aunque sea sólo en las estadísticas oficiales?.
Curiosa la elite dirigente argentina, acaba de darse cuenta que gallinas tiene."
Al romperse la alianza entre la UIA y los Kirchner sólo la Cámara de la Construcción queda aliada al 'modelo'
Los Kirchner ya no se ilusionan con recuperar apoyos, socios y votos. Solamente se trata de detener la hemorragia. A veces, llenando la agenda periodística de temas triviales, lo consiguen. En otras ocasiones, la realidad impone su agenda, y sufren más deserciones. El comunicado de la Unión Industrial Argentina confirma que los Kirchner y muchos empresarios mantienen expectativas muy diferentes sobre la Argentina que vendrá. Y los Kirchner se encuentran cada vez más solos.
26 de mayo de 2009 - 00:00







