El viernes pasado (6/4) en Gualeguaychú, se reunió el peronismo no kirchnerista con el senador nacional Miguel Ángel Pichetto a la cabeza, representantes de gobernadores, del massismo y del randazzismo. Fue el primer paso hacia la unidad de este sector con miras a 2019 y una respuesta también a la cumbre de los K en San Luis, realizada semanas antes, y que reunió a personajes como el exvicepresidente Amado Boudou, el diputado Axel Kicillof; el gobernador Alberto Rodríguez Saá, y el líder del sindicato de los camioneros, Hugo Moyano, entre otros, y que ya menciona a Agustín Rossi como su candidato presidencial.
PERONISMO EN LLAMAS
Gorilismo de buenos modales: Intervención del PJ y villeros propietarios
A Cambiemos le conviene electoralmente que el peronismo siga dividido. Gracias a esa división ganó los comicios de 2015 y 2017. Pero no alcanzaría con eso para ganar en 2019 si no hay una mejora económica que implique, entre otras cosas, una baja significativa de la inflación. Dos recientes cumbres peronistas para conformar una unidad encendieron alarmas en el Gobierno nacional. Inmediatamente se conoció la decisión de la jueza María Servini de intervenir el Partido Justicialista y ubicar como interventor al sindicalista Luis Barrionuevo, enemigo del kirchnerismo y enfrentado a gran parte de la CGT, incluyendo a Hugo Moyano. Mientras el peronismo se encuentra convulsionado por la situación del sello partidario, el Gobierno avanza con un proyecto para hacer propietarios de los terrenos a los habitantes de las villas, una idea cuyo copyright pertenece a Alberto Pierri en la época de Carlos Menem. Se trata de quitarle la base de sustentación territorial al PJ.
El documento emitido por el grupo de peronistas antikirchneristas se tituló "Encuentro para una mejor Argentina" y dejó en claro que se trató del primer paso "en la construcción de una propuesta política para 2019".
Tras el encuentro de Gualeguaychú y el anterior en San Luis, se conoció ayer (10/4) la decisión de la jueza Servini de intervenir el Partido Justicialista presidido por el diputado nacional José Luis Gioja, que reviste en el Frente para la Victoria, y designar como interventor al sindicalista Luis Barrionuevo, enemigo de los K y enfrentado también con buena parte de la CGT, entre ellos con Hugo Moyano.
La noticia provocó un terremoto en el peronismo, a pocos días también de que Mauricio Macri realizara una minigira por el Interior del país donde se reunió con gobernadores peronistas con los que pretende reforzar vínculos y garantizarse su apoyo legislativo.
Mientras los peronistas pelean por la posesión del sello partidario –de poca relevancia en los ultimos años y donde el único que lo llevó en elecciones fue Florencio Randazzo, ya que Massa y Cristina compitieron con sus propios sellos-, el Gobierno ataca la base de sustentación electoral del PJ: El diario La Nación da cuenta este miércoles que el Gobierno impulsará un proyecto de ley para expropiar tierras donde se levantan 4228 barrios precarios en todo el país y darles el título de propiedad a sus actuales habitantes. Será el primer paso para urbanizar asentamientos, en los que viven cerca de 3.500.000 personas.
El proyecto de ley, que ingresará en la Cámara de Diputados "en los próximos días", es parte de un proceso que comenzó en agosto de 2016, con el relevamiento de todos los barrios.
Un consultor dijo a Urgente24 que en la sociedad se veía una suerte de ‘nuevo gorilismo’, o sea un nuevo antiperonismo muy permanente en el que votó por Macri en 2015. La acción en el PJ apunta a reforzar eso, es el hastío de los ‘incorregibles’ (como los llamaba Jorge Luis Borges).
Y por otro lado, el anuncio sobre los títulos de propiedad en las villas, cuyo copyright pertenece a Alberto Pierri en La Matanza en la época de Menem cuando intentaba consolidarse como líder distrital. La acción de Cambiemos es quitarle ‘base’ al peronismo.
Otro encuestador consultado por este medio explicó que se intenta quitarle la porción más humilde al peronismo ante el peligro de que haya abandono de una parte de la clase media a Cambiemos por la inflación y los problemas económicos.
Todo esto es alquimia electoral, que huele a Durán Barba quien ha iniciado su trabajo a full.
Es claro que el primer beneficiado del fallo de Servini es el Gobierno nacional, que apuesta al peronismo dividido justo cuando se habían delineado los dos sectores (K y no K) en dos cumbres. A Cambiemos le conviene electoralmente un peronismo dividido y en convulsión, así ganó en 2015 y en 2017, pero no alcanzaría para 2019.







