DEJÓ SIRIA POR DALLAS

El relato de una exyihadista: Claves del imán propagandístico de ISIS

Tania Georgelas soñaba con ser una terrorista suicida, formó una familia con la esperanza de convertir a sus hijos en asesinos, pero a mitad de camino se arrepintió: dejó Siria y a su exesposo yihadista para empezar una nueva vida en Dallas. En su relato, cuenta que se sentía discriminada en su infancia en Londres y quería "venganza". Charles Winter estudió cómo funcionó la estrategia de propaganda del grupo y explica que en los videos que atrayeron a miles de jóvenes occidentales, ISIS apelaba a una combinación explosiva de piedad, victimización y violencia retributiva, entre otros ítems.

Los últimos reductos del Estado Islámico han estado cayendo en una rápida sucesión en las semanas recientes: la coalición anti-ISIS apoyada por Estados Unidos tomó la capital del autodeclarado califato, Raqqa, el mes pasado, y luego fuerzas sirias expulsaron al grupo yihadista de la rica ciudad petrolera de Deir Ezzor. Como parte de la caída, además, ISIS vio colapsar su maquinaria de propaganda: en septiembre de 2017 dejó de publicarse la reivsta multilingüe Rumiyah. El 25/10 dejó de emitirse la radio oficial del grupo, Al Bayan, y el enlace en línea a la emisora tampoco funciona.

Al mismo tiempo que ISIS colapsa y emerge más información sobre su funcionamiento, los analistas intentan responder a la misma pregunta que se ha formulado desde los comienzos del grupo: ¿Qué lo volvió atractivo ante algunos jóvenes occidentales?

El académico Scott Atran escribió en un ensayo en Aeon que tanto el yihadismo como el fantismo de extrema derecha deben ser considerados como 2 respuestas al mismo malestar. Él cree que ambos tipos de fanatismo reflejan por un lado el fracaso del orden democrático liberal en inspirar a las personas a a defenderlo, y por el otro, el atractivo insidioso de las ideologías que desafían ese orden, explica el semanario británico The Economist en base al trabajo. Lo que hace que estas ideologías sean atractivas no es tanto su contenido sino la fuerte identidad colectiva que ofrecen, según Atran.

Tania Georgelas -exesposa de John Georgelas, quien se llegó a convertir en el miembro estadounidense de más alto rango de ISIS-, parece confirmar esta teoría en el documental "La primera dama de ISIS", de The Atlantic. "El 11 de septiembre de 2001, yo tenía 17 años y vi cómo chocaban contra las torres. Al otro día fui al colegio y le dije a mi amiga '¿no es terrible lo que pasó?' Me miró y me dijo '¿fue tan malo?' En ese momento me volví una yihadista hardcore", explica la mujer que ahora vive en Texas, tras irse de Siria y separarse de su esposo.

Georgelas se había casado con el yihadista luego de conocerlo a través de una página web. "Nuestros sueños eran tener una tierra propia, criar una familia, entrenarlos para ser asesinos o soldados, para eventualmente ir a unirnos a la yihad", explica Georgelas, quien finalmente decidió separarse "para encontrar una nueva identidad".

Explicando el trasfondo de lo que la llevó a unirse a la yihad, Georgelas cita el racismo que padeció en su infancia en Londres. "Teníamos malos vecinos que nos rompían las ventanas, pero básicamente me sentía como una outsider". Georgelas explica que quería "vengarse y recuperar su honor". La victimización es uno de los temas clave que el Estado Islámico vendía para promover su marca, según el especialista en terrorismo e insurgencia del Centro para el Estudio de la Radicalización y la Violencia Política (ICSR, según sus siglas en inglés), Charlie Winter. Lo combinaba en su relato de propaganda con la brutalidad.

De hecho, explica Winter, la marca que vendía el Estado Islámico cubría 6 temas: el primero, el más evidente, era la brutalidad -la misma que todos vimos en los terribles videos de las decapitaciones difundidos en su momento-. Pero no era el único: había otros 5 temas que la organización utilizaba "para reforzar su presencia y promover sus objetivos estratégicos". Ellos eran la piedad, la victimización, la guerra, la pertenencia y el utopismo. Así lo explica Winter en su trabajo "'El califato virtual: Entendiendo la estrategia de propaganda del Estado Islámico". La idea de la piedad está conectada a la idea del arrepentimiento ante Dios y ante el ISIS mismo. La narrativa de la victimización estaba basada en que los musulmanes sunnitas son las víctimas de una guerra global contra el islam. Al igual que la idea de la piedad, la victimización era a menudo utilizada en un combo con la brtualidad. Los opuestos binarios de la victimización y la violencia retributiva eran increíblemente manipulados, explica Winter, en los videos de propaganda del ISIS.

Muchas veces, el nihilismo ha sido nombrado como el fenómeno que explicaba que algunos jóvenes occidentales se sintieran atraídos por la ideología asesina. Entre ellos el expresidente estadounidense, Barack Obama, describió a la ideología de ISIS como "nihilismo extremo". Pero Marty Kaplan del portal AlterNet refuta esa teoría: "El nihilismo es una consecuencia de la pérdida de la fe." Kaplan cree que el "nihilismo" es una palabra errónea para describir a ISIS. "El yihadismo extremista es una consecuencia de la fe, no una consecuencia de la pérdida de la fe", escribió. "Irónicamente, en sus mentes (la de los yihadistas), nosotros somos los nihilistas. Los placeres sensuales que tenemos en la vida, los ven como un signo de nuestra decadencia."

Tania Georgelas, quien una vez había soñado con convertirse en una terrorista suicida, hoy rehizo su vida en Dallas, donde vive junto a su nueva pareja y se convirtió al cristianismo. Decidió dejar la vida como yihadista junto a su exesposo en Siria porque temía por la seguridad de su familia. Su exesposo le dijo que se fuera junto a sus hijos. La abandonó para convertirse en el próximo "Osama bin Laden", según Georgelas. "Cuando volví a Estados Unidos, estaba muy deprimida. Estaba en una sociedad que durante muchos años pensé que era mala. Había perdido mi vida, mi marido era mi vida. Había tenido a estos hijos por una sola razón y esa era para que pudieran servir a Dios como musulmanes, como muyahidines, y ahora no sabía qué hacer con ellos", explica Tania.

Graeme Wood, de The Atlantic, quien fue quien la entrevistó, explica que todavía hay signos del lavado de cerebro yihadista en Tania: si bien nunca dijo que deseaba vover a Siria, sí lamentó que muchos de los seguidores del Estados Islámico estén siendo bombardeados "sólo porque quieren vivir bajo el califato". Además Georgelas mencionó que no cree que los musulmanes chiitas sean realmente musulmanes (el odio a los chiitas es central a la teología de ISIS). "Líneas como estas vienen sólo después de horas de conversación perfectamente normal", explica Wood.