El bonobo (Pan paniscus), también llamado chimpancé pigmeo o chimpancé enano, se ven raramente fuera de su hábitat natural, por lo que no son tan conocidos como los chimpancés comunes. El bonobo vive en la margen sur del río Congo y al norte del río Kasai (un afluente del Congo), mientras que el chimpancé común se encuentra al norte del río Congo.
LOS BONOBOS
Monos bisexuales full-time zafan de los zoo
El sexo como herramienta de comunicación y contacto social es una práctica muy curiosa entre los chimpancés pigmeos también llamados bonobos. Aquí algunos datos sobre los monos que no los quieren en los zoo porque sus conductas sexuales podrían escandalizar a los visitantes.
El chimpancé pigmeo fue descubierto en 1928 por el anatomista americano Harold Coolidge pero no lo consideró una especie diferenciada, algo que sí hizo Ernst Schwarz en 1929.
Un dato reciente: El bonobo se alimenta de frutas, fundamentalmente, pero también necesita comer carne. Antes se sabía que ese simio caza pequeños herbívoros y roedores, pero al mismo tiempo se creía que, a diferencia del chimpancé ordinario, el bonobo no atrapa primates. Las nuevas observaciones permitieron concluir que se trataba de una suposición errónea.
Científicos del Instituto de Antropología Evolutiva Max Planck durante 5 años estuvieron observando la conducta de los bonobo en el Parque Nacional de Salonga, Congo. Ellos llegaron a ser testigos de 5 casos en que los bonobo cazaron a otros primates. La cacería resultó ser feliz en 3 ocasiones, y en 2 falló.
"Los bonobo se mostraron implacables, atrapaban simios y comenzaban a devorarlos, sin darse el trabajo de matarlos", afirmó el jefe de los estudios, Gottfried Hochmann, en la página web de la revista New Scientist.
La especie se caracteriza por la tendencia a que andan erguidos (caminan erguidos el 25% del tiempo que pasan en suelo firme), tienen una cultura matriarcal e igualitaria, y la actividad sexual en una cuestión central en su sociedad.
El 98% del ADN del bonobo es idéntico al del Homo Sapiens. Es curioso pero su ADN se encuentra más emparentado con el de los humanos que con el de los gorilas.
Por ese motivo se reclasificó la taxonomía del bonobo, ubicándolo como Hominidae, igual que los humanos.
El primatólogo Frans de Waal afirma que el bonobo es capaz de manifestar compasión, empatía, paciencia y sensibilidad.
Los bonobos, por lo menos en cautividad, suelen ser considerados como más inteligentes que los chimpancés.
Las relaciones sexuales juegan un papel preponderante en las sociedades de bonobos.
La promiscuidad de las hembras y la tolerancia mutua de los machos que cubren a la misma hembra es habitual en el chimpancé pigmeo, que copula durante todo el año y durante todo el ciclo ovulatorio sin disminución apreciable de la actividad sexual. La hembra, cuando está en periodo fértil, no da muestras evidentes de encontrarse en tal estado.
Las relaciones sexuales son usadas como saludo, método de resolución de conflictos, medio de reconciliación y forma de pago de comida.
La mayor parte del tiempo, con diferencia, la pasan en grupos homogéneos, en cuanto sexo y edad, cuidando de su progenie, alimentándose, acoplándose entre ellos y desplazándose juntos. Otra característica de la vida social de los chimpancés pigmeos es que los machos comparten alimentos con las hembras y las crías en una mayor frecuencia que los chimpancés comunes.
Los bonobos son los únicos primates (aparte de los humanos) que han sido observados realizando sexo genital cara a cara, besos con lengua y sexo oral. Los bonobos no forman relaciones estables con parejas individuales. Tampoco parecen discriminar según género o edad, con la excepción de madres y sus hijos, entre los cuales nunca se han observado relaciones sexuales. Las hembras adolescentes suelen abandonar el grupo en el que nacen para unirse a otro.
Cuando los bonobos encuentran una nueva fuente de comida o lugar de alimentación, la excitación general suele desembocar en una actividad sexual en grupo, sobre todo entre las hembras, descargando la tensión de los participantes y permitiendo una alimentación pacífica.
Los bonobos se han salvado de ser encarcelados en los zoológicos a causa de sus costumbres “reñidas con la moral y las buenas costumbres”. Resultaría perturbador para los humanos acostumbrados a la ley y el orden, ver tantas expresiones de amor y libertad, en una cultura que los científicos y antropólogos han calificado como “matriarcal”.
Los machos bonobo practican con frecuencia varias formas de sexo genital entre ellos. El pene del macho es mayor que el del ser humano en proporción a su tamaño corporal y la hembra posee el mayor clítoris de todas las especies primates y en los momentos de excitación sexual dobla su longitud; este hecho permite que las hembras, manteniendo relaciones homosexuales, simulen con movimientos la penetración que se produce entre relaciones entre machos y hembras.
Una de las formas consiste en ambos machos colgando de un árbol cara a cara mientras frotan sus penes entre sí.
También se ha observado a los machos bonobos realizando esta actividad en el suelo.
Los machos realizan, como reconciliación tras un conflicto, una actividad con ambos tumbados en el suelo, trasero con trasero, mientras frotan sus bolsas escrotales entre ellas.
Las hembras bonobo usan el sexo genital hembra-hembra como forma de establecer relaciones sociales entre ellas.
La antropóloga Sarah Hardy, de la Universidad de California en Davis, explicó:
“Supongamos, entonces, que la hembra tiene ovulación oculta y constante receptividad sexual. Puede explotar estas ventajas para copular con muchos machos, aunque tenga que hacerlo incluso solapadamente, cuando su consorte no preste atención. Mientras que ningún macho puede estar seguro de su paternidad, muchos machos reconocen que podrían ser los padres de la eventual cría de la hembra. Si más tarde uno de esos machos tiene éxito en ahuyentar al consorte de la madre y en conquistarla, evita matar a su cría porque podría ser la suya propia. Podría incluso ayudar a la cría con protección u otras formas de cuidado paternal. La ovulación oculta de la madre serviría también para disminuir las peleas entre machos adultos dentro del grupo, puesto que cualquier copulación aislada no es muy probable que resulte en concepción, y de ahí que no merezca la penar luchar por ello…”
La estrecha relación entre las hembras les permite dominar la estructura social. Los machos son físicamente más fuertes pero no pueden enfrentar solos a un grupo unido de hembras.
A pesar del enorme incremento en la actividad sexual, la tasa de reproducción no es mayor que la de los chimpancés comunes. En otros mamíferos las hembras cuando están en estado fértil entran en celo y con un número pequeño de encuentros macho-hembra (a veces basta uno) la hembra queda preñada; como los bonobos no tienen estos indicadores de fertilidad y como el sexo, por su constitución anatómica, es para ellos sumamente gratificante, practican sexo durante mucho más tiempo que el necesario para la mera reproducción.
Las hembras cuidan de sus crías y las alimentan durante 5 años, y pueden dar a luz cada 5 o 6 años.
Comparadas con las de chimpancé común, las hembras de bonobo nunca se alejan del grupo para parir y no se conocen casos de infanticidio entre bonobos, que sí son frecuentes en chimpancés.








