CUMBRE DE LAS AMÉRICAS

2005, cuando los K se pelearon con Bush (y los Estados Unidos)

Desde la Cumbre de las Américas de 2005 la relación entre la Argentina y los Estados Unidos se congeló y luego empeoraría en el gobierno de Cristina Fernández llegando a otro pico máximo de tensión en el caso de la inspección que encabezó el ex canciller Héctor Timerman a un avión militar de ése país con la incautación de una valija que luego fue devuelta tras la intervención del propio Barack Obama. Pero 2005 marcaría la pelea de los K con USA. Si bien se enfrentaron a George Bush y frenaron el proyecto del ALCA, en verdad esa no era una idea del por entonces presidente sino de una política de Estado para EE.UU.

El hito del inicio de las malas relaciones de la Argentina de los Kirchner con los Estados Unidos está en noviembre de 2005, cuando los presidentes de Brasil, Uruguay, Paraguay, Venezuela y Néstor, frenaron la iniciativa de libre comercio hemisférico impulsada por Estados Unidos y apoyada por otros países promotores del libre mercado. Se trataba no de un plan del por entonces presidente de USA, George Bush, sino de una política de Estado para su país.

Así recordaba Página/12 el 5 de noviembre de 2005, esa Cumbre http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/58860-19435-2005-11-05... El discurso del presidente Néstor Kirchner en la ceremonia de apertura de la IV Cumbre de las Américas excedió largamente lo protocolar para internarse en una durísima crítica a los organismos financieros internacionales, al Consenso de Washington, a la libertad de mercado como panacea, los subsidios agrícolas y al ALCA. “Se nos niega la refinanciación si no aceptamos determinadas condicionalidades que no son otras que las mismas políticas que nos condujeron al default”, lanzó.

Seguimos pensando que no nos servirá cualquier integración. Simplemente, firmar un convenio no será un camino fácil ni directo a la prosperidad”, dijo en referencia al ALCA. Al igual que hizo en su encuentro con Bush, le adjudicó a Estados Unidos “un rol de primera potencia mundial insoslayable”. Pero que debía considerar que las políticas aplicadas en la región “no sólo provocaron miseria y pobreza, sino que agregaron inestabilidad institucional”.

La demostración de que el ALCA no era una idea de Bush está en que la iniciativa de la Cumbre de las Américas fue gestada en la década de 1990 por el gobierno de Estados Unidos, con el objetivo de preparar un acuerdo de libre comercio hemisférico que integrase las muy asimétricas economías de todos los países del continente americano.

Desde su primera reunión –celebrada en 1994 en Miami–, el foro se planteó el objetivo de constituir el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que ampliaba y consolidaba el alcance y el avance de los Tratados de Libre Comercio (TLC) y los Acuerdos de Preferencias Arancelarias (APA) que –en esos años de hegemonía neoliberal– comenzaban a vincular a Estados Unidos con América Latina.

En 2005, sin embargo, la IV Cumbre de las Américas de Mar del Plata le puso freno al proyecto, expresando y consolidando el giro político que comenzaba a darse en cada vez más países de la región y que 10 años después empezaría a desmembrarse con la salida de Cristina Fernández de la presidencia argentina, la de Lugo en Paraguay y las crisis de los gobiernos de Venezuela, Brasil y Bolivia.

Otro detalle de la IV Cumbre de las Américas fue que su propósito inicial era tratar el desarrollo regional, pero derivó por presión de los gobiernos de EEUU y Canadá para tratar el tema del ALCA.

A partir de allí, con Hugo Chávez y Lula Da Silva, se crearía el mito de un Néstor Kirchner de ‘izquierda’ y progresista que enfrentaba al ‘neoliberalismo’ norteamericano.

El tiempo terminaría mostrando otra cara de esos “tres mosqueteros ” como los bautizó el ex líder venezolano.

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