CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Hay conclusiones posibles:
HACIA EL 23/10
La economía surge como gran tema poselectoral
Lo de la reforma constitucional sí o no es puro maquillaje: Elisa Carrió y otros opositores para poner a la defensiva a Hermes Binner y para exhibir las contradicciones internas del heterogéneo Frente para la Victoria; y luego del comicio, Cristina Fernández para ocultar el gran debate que viene sobre la economía.
08 de octubre de 2011 - 10:49
1. El Estado Nacional no puede soportar, en el período poselectoral, el volumen de gasto público del período preelectoral.
2. La fuga de divisas no es preelectoral sino que descuenta otro tipo de decisiones. Por ejemplo, sobre tensiones cambiarias.
3. Ni el Banco Central ni el Ministerio de Economía saben cómo detener la fuga de divisas.
4. El INdEC deberá reordenarse, y en los términos reclamados por el FMI.
5. Habrá que pagarle al Club de París pero eso no levantará las impugnaciones de USA por incumplimiento de indemnizaciones en el marco del Ciadi ni detendrá los juicios de los bondholders ante la Justicia estadounidense.
6. Hay que revisar todos los subsidios que paga el Estado Nacional. No se le llamará ajuste pero ¿a quién le interesa la semántica?
7. Hay búsqueda de los recursos de todas las 'cajas' posibles: desde la obra social Pami hasta los excedentes del Mercado Eléctrico Mayorista.
8. La inflación no será reconocida como problema -de hecho, es un éxito extraordinario de la Presidente haber quitado de la agenda preelectoral el tema de la inflación- pero Cristina Fernández se pregunta qué hacer al respecto. El posible acuerdo de precios y salarios tiene dificultades no solamente instrumentales.
9. La inflación poselectoral será la base del reclamo paritario 2012, y Cristina Fernández tendrá el verano (90 días) para definir su estrategia.
10. Nadie conoce qué opina Cristina sobre la macroeconomía.
Ahora, algunos recortes:
"(...) hay un aspecto en el que coinciden optimistas y pesimistas: es ineludible una reducción del gasto público para poder cerrar un déficit que se está tornando inmanejable. Así lo aseguraron a este diario cuatro altas fuentes del oficialismo. Inclusive hay consenso en que el ajuste se realice en los primeros 120 días ya que, admiten, la presidenta Cristina Fernández está dispuesta a asumir el costo político que implicarían las medidas.
(...) Ahora hay una convicción generalizada de que el fuerte respaldo electoral que recibirá la Presidenta debe ser aprovechado para realizar los movimientos que se vienen postergando. “Para nosotros, Cristina está sacando entre el 55% y el 57% de los votos. Sabemos que su popularidad puede bajar hasta unos 15 puntos con medidas de contracción económica, pero es un costo que ella está dispuesta a asumir y que en todo caso después recuperará, como ocurrió tras la crisis del campo”.
¿En qué está pensando el Gobierno para cerrar una brecha que estima en $ 12.000 millones para el próximo año?
En primer lugar, está resuelta la eliminación de los subsidios a la luz y el gas. En este aspecto existe consenso en el Gobierno porque las cifras han escalado fuera de toda proporción.
Según la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP), el año pasado los subsidios treparon hasta los $ 48.032 millones, de los cuales $ 26 mil millones fueron para el sector energético.
“Creo que todo el mundo acepta que no se puede seguir pagando $ 50 de luz por mes en un departamento de cinco ambientes de Belgrano. Va a haber aumentos”, sintetizó uno de los funcionarios consultados, que aclaró que aún no está decidida la forma en que se escalonarán los recortes.
Además, se eliminarán los subsidios al transporte, con lo cual se asume que habrá aumentos de los boletos de colectivo, subterráneos y trenes. (...)".
"Por publicar informes de inflación que no coinciden con los del Indec, Guillermo Moreno persigue a economistas y los denuncia en Tribunales. El juez Alejandro Catania, en un torpe servicio a la campaña electoral oficialista, intimidó a los periodistas que se refieren a esos estudios.
Mientras tanto, la empresa Enarsa afirma que "en la actualidad existen estimaciones privadas que arrojan índices mayores de inflación respecto de los informados por el Indec". También advierte que "la incertidumbre respecto de la inflación imperante en general podría disminuir la recuperación de los mercados de préstamos de largo plazo". Estas afirmaciones figuran en el prospecto que la compañía presentó ante la Comisión Nacional de Valores para financiar la construcción de las usinas Brigadier López y Barragán.
Enarsa es estatal. Está, igual que Moreno, bajo el mando de Cristina Kirchner. Es posible que a ella se le haya escapado la contradicción. O algo más interesante: que ya ni la Presidenta confíe en las estadísticas del Indec."
En concreto, acerca de la inflación, la nueva disposición de aumentar las trabas a las importaciones más el fenómeno de la inflación importada (de alimentos) tienden a generar presiones adicionales en lo que respecta a la dinámica de los precios. Contrariamente, la fuga de capitales actual ejerce el efecto contrario y frena el avance de la inflación.
Para el 2011, teniendo en cuenta que se trataría de un año electoral con una política fiscal fuertemente expansiva y una política monetaria que financiaría al Tesoro Nacional se espera una inflación minorista anual similar a la del 2010.
En Septiembre, el costo de la canasta básica alimenticia para una familia tipo 2 (padre -o adulto equivalente-de entre 30 y 59 años, su mujer de entre 30 y 59 años, un hijo de 4 a 6 años y otro hijo de entre 7 y 9 años), o “línea de indigencia”, alcanzó los $1.265 mensuales; mientras que la canasta básica total, o “línea de pobreza” alcanzó los $2.340 mensuales. Es decir, una familia tipo 2 necesita $1.265 mensuales para no ser indigente y $2.340 para no ser pobre.
Al respecto, publicó la consultora Economía & Regiones, con el título "Las actuales anclas anti-inflacionarias no son sustentables en el mediano plazo":
La teoría cuantitativa del dinero es una identidad económica que relaciona la cantidad de dinero de una economía, con el nivel de precios y el número de transacciones (o nivel de actividad). Dicho de otra forma, la contracara de la creación del dinero es la variación del PBI nominal (que se compone por la variación del producto real y la inflación); un aumento de los precios y/o del nivel de actividad, se condice con un incremento en la cantidad de dinero y viceversa.
Sin embargo, hoy por hoy, la economía argentina enfrenta una situación peculiar en donde la expansión de dinero supera ampliamente a la tasa de inflación y al nivel de actividad.
Concretamente, desde abril hasta Agosto, la creación de dinero alcanzó aproximadamente un 40% anual en todos los meses, mientras que la tasa de inflación se encuentra clavada en torno al 20% anual y la variación del nivel de actividad se ubica próxima al 6% a/a (año a año).
Para peor, esto sucede en un marco de plena utilización de los factores productivos, con una tasa de desocupación (7,3%) y un nivel de utilización de capacidad instalada de la industria (78%) cercanos al pleno empleo. En otras palabras, como indica el gráfico siguiente, resulta llamativo que la expansión de la base monetaria no espiralice el aumento de los precios en una economía saturada.
El diferencial entre el crecimiento nominal de la economía y la expansión de la base monetaria (BM) se profundizó entre Abril y Agosto de 2011; Meses en los que el aumento de la BM se utilizó para financiar del Tesoro Nacional (33%), para cancelar la deuda del BCRA en efectivo -devolución de LEBACs- (28%), para prestarle a los bancos privados (21%), y para intervenir el mercado cambiario (18%).
De todos modos, detrás de esta política monetaria tan expansiva, interactúan otros mecanismos que evitan la espiralización de los precios: Tanto la política de subsidios económicos -que contiene el costo de los servicios públicos, de la energía, del trasporte y de algunos alimentos básicos-; como la actual fuga de capitales funcionan como herramientas anti-inflacionarias, contrarrestando los efectos de la actual expansión monetaria.
> Subsidios Económicos:
A partir de 2005 y hasta 2008, los subsidios destinados a mantener congelado el precio de los servicios públicos, se duplicaron año a año en valores nominales, llegando a alcanzar un 3% del PIB y un 12% del Gasto Primario (en 2008). En 2009, el desplome de los precios externos moderó la trayectoria de los subsidios, que crecieron sólo 7,7%.
La reducción de 39% en los subsidios al sector agropecuario y 1,6% al sector energético fue compensada por incrementos de 32,4% en transporte (estatización de Aerolíneas mediante y de 64,3% en las transferencias a empresas públicas (principalmente AySA).
En 2010, el aumento ascendió al 50%, llegando a totalizar una masa de transferencias a empresas equivalente a $48.000 millones.
En los primeros seis meses de 2011, estas transferencias volvieron a aumentar 63%, con incrementos de 76% en energía, 69% en transporte y una caída de 53% en la industria agroalimentaria. Estos últimos habrían estado frenados por el cambio en la estructura del organismo que los otorgaba, hasta entonces la ONCA dependiente del Ministerio de Agricultura.
En resumen, el Gobierno Nacional destina una parte importante de su ingreso para abaratar la energía (electricidad y gas), el transporte (colectivos, subtes y trenes) y algunos alimentos básicos (la leche, el trigo, la carne, etc.).
No obstante, la pregunta que surge de inmediato es si es posible contener el aumento de los precios subsidiando una parte de la canasta de consumo en el mediano plazo.
Y el problema que emerge, es que el gasto en subsidios compromete al frente fiscal en forma creciente; es decir, con la dinámica de precios actual, el costo a subsidiar se incrementa sucesivamente, haciendo que el Gobierno tenga que usar todo tipo de recursos extraordinarios (como Anses, BCRA-emisión monetaria, etc.).
A su vez, una parte relevante de la energía (gas y electricidad) debe ser importada, lo que complica la balanza comercial y le resta divisas a la economía.
> Fuga de Capitales:
La fuga de capitales volvió a ubicarse en el centro de la escena macroeconómica: Se estima que la formación de activos externos del sector privado alcanzaría los US$ 26.100 millones en 2011. Esta huida de divisas tiene costos muy altos en materia de pérdida reservas, desmonetización y nivel de actividad.
Pero -paradójicamente- le es funcional al modelo en lo que respecta al aumento de los precios, al menos en el corto plazo; o dicho más llanamente, la fuga de capitales descomprime la presión de la demanda en el mercado de bienes y servicios; el público demanda dólares en detrimento del consumo y la inversión.
Ahora bien, este mecanismo anti-inflacionario no es sostenible en el largo o mediano plazo, dado que si la fuga se profundiza impacta negativamente sobre el tipo de cambio y el nivel de actividad; Puede generara una devaluación y llevar a la economía a la recesión; lo que implicaría una situación de estanflación (recesión con inflación), al estilo de la crisis de 2008-2009.
En síntesis, el elevado nivel de expansión monetaria no se traduce inmediatamente en un aumento de precios gracias a la política de subsidios y a la fuga de capitales. Ambas funcionan como ancla-antiinflacionaria pero no son sostenibles en el mediano plazo.
Los subsidios comprometen el frente fiscal y el externo, y hacen que el Gobierno deba recurrir a fuentes de financiamiento heterodoxas (Anses, emisión monetaria, uso de reservas).
Por su parte, la fuga de capitales impacta negativamente sobre el nivel de actividad y puede llevar a la economía a una situación de estanflación."







