El Gobierno saca provecho del pasado de Martorell con Yabrán

El presbítero Marcelo Martorell seguirá su camino hacia el Obispado, al asumir en lugar de Joaquín Piña en Puerto Iguazú. De todos modos, el 'kirchnerismo' y el 'rovirismo' encuentran en la designación una posibilidad de crítica indirecta a Piña.

Cualquiera sabe que el presbítero Marcelo Martorell no podía tener una relación con Alfredo Yabrán a espaldas de Raúl Primatesta, y que en definitiva Primatesta aceptaba las donaciones de Yabrán como Cáritas acepta el dinero que le envía Alicia Kirchner.
Por lo tanto, resultaba absurdo que Martorell no pudiera asumir al frente de una Diócesis vacante como la de Puerto Iguazú, cuando fue preparado para esas funciones por Primatesta.
La Iglesia Católica decidió recuperar los servicios de Martorell ubicándolo en el lugar de Joaquín Piña, quien se encuentra por cumplir 75 años, debe jubilarse y más si es candidato a convencional constituyente.
De todos modos hay otra cuestión que aparece en el horizonte: la relación Estado - Iglesia Católica, protegida por la Constitución Nacional, y que se encuentra muy tirante desde que Néstor Kirchner es Presidente de la Nación.
En este contexto, el pasado de Martorell -su vínculo posible con Yabrán- le permite a los sectores del Gobierno que apoyan al gobernador misionero Carlos Rovira contra el obispo Piña, obtener algún rédito ante la opinión pública.
Esto era previsible para las partes.
Pablo Feldman escribió en Rosario/12 (reproducido por Página/12) el 30 de marzo de 1999:
"El vicario general del Arzobispado de Córdoba Marcelo Martorell, que se había declarado amigo del desaparecido empresario Alfredo Yabrán, fue desplazado ayer de sus funciones, dentro de un "plan de reestructuración" de la Iglesia, según anunció oficialmente el flamante arzobispo Carlos Ñañez.
Martorell, hombre de confianza del cardenal Raúl Primatesta, había reconocido su relación personal con el empresario, aunque negó que hayan sostenido vínculos comerciales.
"Yo conozco al señor Alfredo Yabrán desde hace mucho tiempo bajo la faz familiar, lo conozco como un excelente padre de familia y un buen amigo", relató Martorell en el programa de Nelson Castro en 1995. "Si yo soy amigo suyo, y lo acusan, voy a seguir siendo su amigo", se defendió el entonces vicario. Pero, "a pesar del vínculo de amistad que tenemos, nunca nos ha hecho una donación personal", aclaró en un intento por desmentir que el empresario haya donado dinero en efectivo a la Iglesia cordobesa. Sin embargo, luego admitió que "sí han hecho donaciones en cheques a nombre del Arzobispado con declaración jurada ante la DGI. Tenemos amistades que nos ayudan, pero –se atajaba– siempre con cheques y contra recibo de la suma donada".
En el ‘97, Martorell volvió a la primera plana cuando, entre rumores sobre presiones de la Iglesia a la Municipalidad cordobesa para favorecer a la empresa OCA (supuestamente propiedad de Yabrán) en una licitación, se conoció públicamente una placa de agradecimiento del Arzobispado a esa empresa por la donación de una playa de estacionamiento."
¿Qué escribirá ahora Feldman? La relación con Yabrán ha marcado hoy el anuncio sobre Martorell, de acuerdo a un cable que despachó la agencia Diarios y Noticias.
Washington Uranga, también en Página/12 sostuvo en su momento, cuando Raúl Francisco Primatesta, ya fallecido, se retiró del Arzobispado cordobés, reemplazado por el entonces arzobispo coadjutor de Tucumán, Carlos Ñañez: "Primatesta –que tiene una relación personal muy estrecha con Juan Pablo II– tuvo que enfrentar en el último tiempo manifestaciones de inconformidad por una parte del clero cordobés y muchos reclamos por los manejos económicos poco claros del padre Marcelo Martorell, vicario general, persona de su confianza y hombre muy cercano al empresario fallecido Alfredo Yabrán. (...)"
No es difícil imaginarse qué escribirá ahora Uranga.
En cuanto al presbítero Marcelo Martorell (61), quien se desempeñaba como párroco en la ciudad de Córdoba interpretó el pronunciamiento del Vaticano como una respuesta esperable a su pedido de renuncia y no "un desplazamiento", ya que Piña "había insistido en varias oportunidades para que se le acepte su renuncia cuanto antes para poder dedicarse a la política".
Martorell, dijo sentirse "orgulloso" por el compromiso asumido por el obispo Piña, a quien sucederá, informando que será ordenado el 8 de diciembre próximo.
En esa línea, Martorell, afirmó que coincide con su antecesor en su rechazo a quienes buscan "perpetuarse en el poder", y aseguró no temerle a las críticas del presidente Néstor Kirchner.
"Yo admiro a monseñor Piña. Lo quiero mucho. Lo conozco. Sé que lo que está haciendo es un gran esfuerzo en pro de la democracia y que es un trabajo que no puede ser truncado", afirmó el religioso.
Por otro lado, Martorell le deseó "suerte" a Piña en su actividad política y recordó que "la iglesia siempre estuvo en la elaboración de las leyes fundamentales del país".
"En todas las convenciones constituyentes siempre hubo un hombre de la Iglesia, así que esto no nos tiene que extrañar".Además, "si él está de acuerdo con lo que hace, ojala le vaya bien", dijo.
Martorell se manifestó "cercano a (monseñor Jorge) Bergoglio" y asumió que "la Iglesia y el Gobierno están en un momento complicado" de su relación.
El arzobispo de Corrientes y metropolitano de Puerto Iguazú, Domingo Salvador Castagna, se desempeñará como Administrador Apostólico hasta que Martorell asuma su cargo en Misiones.
La Agencia Informativa Católica Argentina (AICA) comunicó que el Pontífice designó en su reemplazo al presbítero Marcelo Martorell, de 61 años, quien se desempeñaba como párroco en la ciudad de Córdoba.
Si bien voceros de monseñor Piña aseguraron esta mañana al ser consultados por una agencia de noticias que el prelado "aún no fue notificado de la aceptación de su renuncia", su reemplazante ratificó que le comunicaron su traslado a Puerto Iguazú.
Por su parte, el director de Prensa del Arzobispado de Buenos Aires, Guillermo Marcó, opinó que en Misiones se da simultáneamente "un arco político opositor donde no encontraban una figura" y "un deseo de reformar una constitución por un solo artículo".
"La Iglesia no tiene mala relación con el Gobierno y no creo que sea el momento más complicado en la relación entre ambos", asumió Marcó.
Al respecto, puntualizó como ejemplo "el diálogo fluído" que tienen con el ministro de Educación, Daniel Filmus, y la ministra de Acción Social, Alicia Kirchner.
"Se tendrá que sentar el Cardenal con el Presidente. La Iglesia no puede constituirse en oposición de nada, tiene que ser constructora", consignó Marcó.
En tanto, los voceros de Piña adelantaron que el prelado permanecerá hasta el mediodía en una "reunión de clero", por lo que se esperaban para luego declaraciones del candidato a constituyente en la provincia.