A 17 años del ataque y copamiento del Regimiento de La Tablada

El 23 de enero de 1989 se produjo el ataque y copamiento del Regimiento de Infantería Mecanizado 3 General Belgrano y del Escuadrón de Exploración de Caballería Blindado 1, con asiento en La Tablada, durante el gobierno constitucional del Dr. Raúl Alfonsín.

El 23 de enero de 1989 militantes del Movimiento Todos por la Patria (MTP), liderados por Enrique Gorriarán Merlo, coparon el Regimiento 3 de Infantería de La Tablada para frenar un supuesto golpe de Estado por parte de un grupo de militares carapintadas.

La "Operación Tapir", así bautizada por el MTP -según señala Télam-, sería el último conflicto serio en materia de seguridad interna del gobierno de Raúl Alfonsín, que soportó tres alzamientos militares durante su mandato.

El copamiento finalizó 24 horas después, cuando fuerzas del Ejército y de la Policía retomaron el control de la unidad, tras un enfrentamiento en el que murieron 40 personas, entre militantes del MTP, militares y policías.

Con el tiempo, se comprobó que se habían efectuado ejecuciones clandestinas de un grupo de guerrilleros dentro del regimiento y tres meses después comenzó el juicio oral contra 20 acusados.

La Cámara Federal de San Martín juzgó a los detenidos con la ley de Defensa de la Democracia, norma que había sido sancionada para penar eventuales levantamientos militares, pero esta esta ley no permite la apelación de condenas, condición que se convirtió en uno de los principales puntos de reclamo de los presos, quienes pidieron una segunda instancia judicial.

El 5 de octubre de 1989 se dictaron las condenas: Roberto Felicetti y Claudia Acosta recibieron la pena máxima de reclusión perpetua; otros 11 acusados fueron condenados a prisión perpetua.

El sacerdote Juan Puigjané recibió una pena de 20 años y el resto de los acusados tuvo penas de hasta 15 años de cárcel.

En 1997, y luego de ser capturado en México tras permanecer prófugo, Gorriarán Merlo fue condenado a reclusión perpetua, mientras que su esposa, Ana María Sívori, recibió una pena de 13 años de prisión.

Tras ocho años de cárcel, en mayo de 2003 Gorriarán Merlo, junto al carapintada Mohamed Alí Seineldín, fue indultado por el entonces presidente Eduardo Duhalde.

A continuación, fragmentos de la versión oficial y del comunicado de los guerrilleros:

Comunicado de las fuerzas policiales y militares

Copamiento del Regimiento de Infantería Mecanizado 3 General Belgrano y del Escuadrón de Exploración de Caballería Blindado 1

El 23 de enero de 1989 a las 06:15 un grupo de 45 a 50 personas, entre las cuales se incluían varias mujeres, irrumpió en los cuarteles de la unidad y subunidad señaladas, tras embestir y derribar el portón de entrada de la guarnición, utilizando un camión de transporte de gaseosas -que había sido secuestrado minutos antes- y cinco o seis automóviles. En dicha operación inicial resultó muerto el soldado de guardia apostado en la entrada. Acto seguido fue tomado el local de la guardia de prevención, permaneciendo en él varios guerrilleros, mientras el resto ingresaba con los vehículos al interior del cuartel.

En esta operación participaron dos grupos: uno que ingresó al cuartel en la forma ya indicada y otro, no identificado, que actuó fuera de las instalaciones militares, en actividades de hostigamiento (francotiradores), como así también en agitación popular y apoyo sanitario, llevadas a cabo por guerrilleros mimetizados entre la población civil que rodeaba a los cuarteles.

Las acciones posteriores tuvieron como objetivos prioritarios, además de la tarea inicial de la guardia de prevención, apoderarse de las instalaciones de la plana mayor de la unidad de infantería, los casinos (oficiales y suboficiales) y una o más subunidades, con la finalidad de sustraer armamento y municiones. Inicialmente sólo pudieron concretar la toma del edificio de la plana mayor, donde resultó muerto el 2do. jefe del Regimiento 3, mayor Horacio Fernández Cutiellos y del casino de suboficiales, en el que mantuvieron como rehenes un número importante de suboficiales y soldados. El grupo guerrillero logró el copamiento de la unidad militar en un reducido lapso, explotando el factor sorpresa y la capacidad de fuego con que contaban.

El concepto de esa operación, planeada y comandada desde fuera de las instalaciones militares por Enrique Gorriarán Merlo, fue claramente determinado por la documentación secuestrada durante y después de las acciones de recuperación de las instalaciones militares, entre la cual se encontraba la proclama inicial que pretendían difundir por emisoras radiales, previo copamiento de éstas; una segunda proclama en la cual se instrumentaba un plan de emergencia luego que el "gobierno del pueblo" accediese al poder.

En dicho plan se incluía la disolución de las FF. AA. y su reemplazo por las milicias populares; por último, una serie de comunicados en los cuales se detallaban las organizaciones políticas, gremiales, estudiantiles y educacionales que se adherían al movimiento insurreccional subversivo y a la toma del poder nacional.

Consolidada la primera fase de la operación (toma del cuartel) comenzaría la fase agitación popular con la ayuda de altavoces que poseía el grupo de apoyo externo, argumentando que la toma de la unidad militar era para desalojar a rebeldes adictos al ex teniente coronel Rico y al coronel Seineldín. Estos militares, que se habían insurreccionado anteriormente con resultados sangrientos, tenían el propósito, según el Movimiento Todos por la Patria (MTP), de dar un golpe de estado. El grupo de guerrilleros portaba volantes con textos falsos, atribuidos a los militares Rico y Seineldín, que debían distribuir luego de haber copado el cuartel.

A partir de lo planificado y con posterioridad a la toma del cuartel, la agitación popular que pretendían lograr estaba destinada a convocar una marcha multitudinaria, desde varios puntos de la Capital Federal, Gran Buenos Aires y aun del interior del país, para dirigirse a Plaza de Mayo y ocupar la Casa Rosada. Ésto se haría para evitar un posible golpe de estado de Seineldín y de Rico.

Si esta operación hubiera tenido éxito, igual actitud se habría adoptado en otras zonas del país, particularmente en Rosario y Córdoba, lugares donde se comprobó que existían grupos similares al que actuó en La Tablada el 23 de enero.

La reacción inicial de la Policía de la Provincia de Buenos Aires que de inmediato estableció un cerco de las unidades tomadas, y la progresiva participación de personal militar destinado a la unidad y subunidad del cuartel, utilizando vehículos blindados, impidieron concretar la parte inicial del plan subversivo previsto que, sintéticamente, consistía en tomar la unidad, apoderarse de armamento y munición, distribuir panfletos y posteriormente retirarse del cuartel para iniciar la segunda fase: agitación popular.

Encontrándose cercados los elementos subversivos, el Estado Mayor General del Ejército, con autorización del Sr. presidente de la Nación, Dr. Raúl Alfonsín, ordenó el traslado y posterior empleo de efectivos militares y de Gendarmería Nacional bajo las órdenes de un comando unificado, en la persona del general de brigada Alfredo Arrillaga, quien se desempañaba como Inspector General del Ejército.

Las acciones militares se llevaron a cabo durante todo el día 23 y hasta las 10:30 hs. del día 24 de enero, oportunidad en que, ya abatidos la mayor parte de los subversivos que siguieron combatiendo hasta la hora indicada, se materializó la rendición de 14 de ellos, uno de los cuales (una mujer) falleció a los pocos minutos como consecuencia de las heridas recibidas. Junto con esta rendición se produjo la liberación de los rehenes (suboficiales) que mantenían en su poder los integrantes del MTP que aún permanecían con vida.

Por orden del Presidente de la Nación, el personal detenido fue puesto a disposición del juez federal correspondiente, Dr. Larrambebere, quien de inmediato se hizo presente en el lugar de los hechos.

El saldo de muertos en las fuerzas represivas fue de nueve integrantes del Ejército Argentino y dos de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. La cantidad de heridos y mutilados alcanzó a treinta y siete hombres, algunos de ellos de suma gravedad y otros con lamentables mutilaciones corporales (pérdida de ambas piernas, pérdida de un ojo, etcétera).

La identificación de muertos y detenidos, secuestro de documentación, armamento y munición utilizada -en su mayoría de origen ruso y chino- y gran cantidad de bibliografía y material ideológico capturado a los subversivos, permitieron determinar fehacientemente que el grupo, integrado en su mayoría por el Movimiento Todos por la Patria (MTP), era un desprendimiento del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), liderado por Enrique Gorriarán Merlo y con la participación, en este operativo, de elementos pertenecientes a las siguientes organizaciones:

* Partido de la Liberación (PL)

* Movimiento de Liberación 29 de Mayo (ML-29)

* Montoneros (Columna Sur-Oeste)

Proclama de los guerrilleros

El ejército de Seineldín y Rico, se sublevó de nuevo. Quieren dar un golpe de estado. Quieren asesinar a todos los que no aceptan vivir bajo las botas. En la medianoche de hoy, los carapintadas se sublevaron en el Regimiento Tres de Infantería de La Tablada. Allí se preparaban y habían empezado a marchar contra la Casa Rosada. Iban a asesinar a todos los que se le opusieran. Como ya mataron a más de 30 mil compatriotas durante la dictadura militar. Todos sabían que los milicos conspiraban y preparaban esto. Pero nadie hacía nada en concreto para pararlos.

Ya estamos hartos de la prepotencia de los milicos. Hartos de sus crímenes y de sus robos, que después tenemos que pagar todos.

Hartos que nos impongan la injusticia social. Hartos de que no nos dejen vivir en paz. El pueblo se alzó contra ellos. El pueblo de los alrededores de La Tablada ya ha recuperado el cuartel sublevado. Lo dirige este Frente de la Resistencia Popular que se formó allí mismo. Tomamos las armas de los amotinados y les incendiamos su cuartel. Basta de milicos asesinos. En Semana Santa, en Villa Martelli, cantábamos: "Si se atreven les quemamos los cuarteles". Los milicos empezaron de nuevo, y esta vez sí les quemamos el cuartel de La Tablada.

Como siempre en la historia de la Patria, el pueblo hizo verdaderas proezas. Al saber que los carapintadas lo habían tomado, el pueblo entró en masa al cuartel. Mujeres, jóvenes, hombres del pueblo atacaron con revólveres, con escopetas, con piedras y palos. Hicieron trincheras, tiraron bombas molotov. Frente a tanto heroísmo, algunos de los soldados y algunos suboficiales dieron vuelta sus armas y junto al pueblo participaron de la ejecución de los oficiales traidores.

Una columna de carapintadas había salido del cuartel con rumbo a la Casa de Gobierno. Pero el pueblo armado levantó barricadas y luego la aniquiló.

Ahora es el pueblo el que ha ocupado la casa Rosada. Vamos a impedir que Seineldín, Rico y los otros traidores den el golpe de Estado. Vamos a impedirles que remachen la injusticia social, que le impongan más hambre todavía al pueblo. Vamos a impedirles repetir lo que hicieron en el 30, en el 55, en el 66 y en el 76.

El pueblo quiere un nuevo sistema de libertad y de justicia social. Sin milicos asesinos, ni políticos corruptos, ni ladrones de la patria financiera. Vamos a formar un verdadero gobierno del pueblo. Para que no se avergüence y no arruge ante los militares. Ni de cuatro ladrones de las mesas de dinero, que se hacen ricos a costa de nuestro sudor.

Vamos a hacer un gobierno del pueblo que garantice el trabajo, la producción y la dignidad de la inmensa mayoría de los argentinos.

Vamos a terminar con este Ejército que no sirve para nada, que sólo tiene coraje con la picana eléctrica en la mano y se caga y se rinde ante los ingleses en Malvinas. Vamos a terminar con este Ejército que sólo sirve para esclavizarnos y para asesinarnos. El gobierno del pueblo declara disuelto el Ejército profesional y traidor. Ahora lo reemplaza el pueblo en armas. Los soldados y suboficiales únanse al pueblo; ejecuten a sus oficiales traidores. O váyanse de los cuarteles. El que se quede en un cuartel está con los verdugos del pueblo.
Este Frente de la Resistencia Popular exhorta a todos a cumplir con el artículo 21 de la Constitución Nacional, que manda: "Todo ciudadano está obligado a armarse en defensa de esta Constitución". Vamos a armarnos a los cuarteles y a terminar para siempre con esta lacra. Vamos a imponer para siempre en la Argentina la soberanía del pueblo, sólo la voluntad del pueblo. No hay nada por encima de ella en la Nación. Vamos a la Plaza de Mayo para empezar una nueva Argentina, sin milicos traidores y asesinos. Sin políticos corrompidos.

Vamos pueblo argentino, con dignidad y sin miedo, que somos más fuertes que ellos y que la historia nos da la razón. Vamos a Plaza de Mayo. Llamamos a todos, a todos:

a las madres que no quieren ver de nuevo caer a sus hijos bajo la represión o desaparecidos, ni vendidos por jefes cobardes en otra guerra como la de Malvinas;

a los jóvenes que no pueden estudiar ni trabajar porque el actual sistema no les da cabida y sólo se acuerda de ellos para perseguirlos en los barrios o asesinarlos;

a los jóvenes que estudian o trabajan, pero saben que no tienen ningún futuro; que el título que obtengan no les va a servir para nada y que van a tener que trabajar como esclavos para mal vivir;

a los trabajadores que viven cada vez más en la miseria, amargados porque no pueden hacer vivir con dignidad a su familia, no la pueden alimentar ni vestir bien, que gastan gran parte de su salario sólo en viajar, que no pueden pagar la luz, que ahora tampoco tienen, que ven a sus hijos expuestos a las enfermedades, morir por el agua contaminada, que viven desesperados porque sus fábricas cierran mientras se enriquecen los ladrones, la mafia de las mesas de dinero;

a los desocupados, que necesitan trabajar para poder cuidar de su familia, para poder ser seres humanos;

a los jubilados, que después de trabajar toda la vida reciben una jubilación o una pensión de hambre, y que quieren pasar con decoro sus últimos años;

por nuestro hijos, que necesitan crecer con afecto y seguridad, para no heredar toda esta tremenda injusticia;

a los industriales nacionales, que se ven absorbidos por las grandes corporaciones, por los monopolios y que están ahorcados por las altas tasas de interés;

a los productores agropecuarios, que reciben una paga miserable por su producción y que son explotados por los intermediarios, que se enriquecen a costa del duro trabajo del hombre de campo;

a los habitantes de los asentamientos, que les niegan el techo y la tierra para levantar una casa para su familia;

a los comerciantes, que son víctimas de los precios abusivos de los intermediarios y los monopolios que dominan el mercado;

a los profesionales y técnicos, que necesitan que el país se desarrolle para prestar sus servicios y vivir con honradez;

a los intelectuales y artistas, a los que los milicos siempre les quitan la libertad para expresarse en sus canciones, sus películas, sus libros y sus pinturas;

a todos, a todos los que quieren vivir en paz para siempre, con justicia social y con libertad garantizadas para siempre;

a todos, a todos los convocamos a reunirse en Plaza de Mayo para imponer el gobierno del pueblo; a rodear los cuarteles, cortarles el agua y la luz; impedir que los milicos asesinos salgan de ellos, levantar barricadas, controlar las calles y los barrios, hacerse cargo del poder en todas partes, unidos contra el golpe de Estado, unidos por la justicia social y la libertad."