Kirchner demora el nuevo gabinete, y Carlos Zannini en el centro de la escena

Mario Wainfeld, en 'Página/12' afirma que Carlos Zannini, hoy secretario Legal de la Presidencia, tendrá un destino político ministerial, y apuntó al reemplazo de Alberto Fernández, que reemplazaría a Aníbal Fernández, que reemplazaría a José Pampuro, que va al Senado. Pero Eduardo van der Kooy aclara que Alberto Fernández se queda donde está, por más que los 'pingüinos' no lo quieran. En tanto, Joaquín Morales Solá tranquila las aguas entre Néstor Kirchner y Roberto Lavagna. La verdad es que la indecisión es mala señal, y que Kirchner y Lavagna tendrán una relación cada vez peor. Pero leamos algunos fragmentos de esos comentarios:

"Las autoridades elegidas para la Cámara de Diputados y la emergencia pública de Carlos Zannini son dos datos ineludibles de la semana que epiloga hoy.

Alberto Balestrini, a fuer de bonaerense, era número puesto para presidir la Cámara, por cojones diría un español. En tal sentido, más allá de que el intendente de La Matanza tiene una histórica relación con Kirchner, su unción no es especialmente llamativa.

Muy otra cosa son las designaciones de Agustín Rossi y Patricia Vaca Narvaja como presidente y vice del bloque del Frente para la Victoria. El Presidente premió de modo fastuoso a aliados de nueva horneada, encasillables como kirchneristas pero no como pingüinos.

(..) Kirchner reconoció fidelidades y emitió un mensaje que Carlos Reutemann y José Manuel de la Sota estarán intentando deglutir. (...) Un avance del kirchnerismo en toda la línea, un desaire a la primera línea peronista y una proyección veloz a dos políticos del palo, pero no del riñón. Unos cuantos dirigentes justicialistas habrán remojado sus barbas.

Carlos Zannini es, muy, otra cosa (...) el núcleo estricto de la primera confianza presidencial es un círculo estrecho que tiene en Zannini a su casi infranqueable límite interior.

Zannini es un venido y quedado en Santa Cruz. (...) Abogado de buena formación jurídica, Zannini ocupa hoy un cargo estratégico bastante opaco a la mirada del hombre común. Legal y Técnica es la encrucijada donde convergen todas las normas que debe firmar y conocer el Presidente. Manejar bien ese rol exige un saber específico y buen manejo político.

(...) Nadie puede soñar que Zannini se haya puesto en marcha sin que mediara un aventón presidencial. Es menos axiomático traducir, a falta de palabra oficial, hacia dónde va. (...) Zannini, pues, sería un prospecto de canciller o de jefe de Gabinete. Esta última interpretación, que suena improbable, se enriquece con relatos acerca de las divergencias entre los pingüinos y Alberto Fernández.

(...) El tiempo pareció disipar las subsiguientes cuitas pero es un hecho que las tácticas de Alberto Fernández en Capital siempre fueron un caso para los pingüinos, potenciado por el difícil trance que atraviesa Aníbal Ibarra y por los juicios lapidarios que merece el borocotazo en cualquier despacho oficial que no sea el presidencial o el de su jefe de ministros. Claro que los críticos cargan la maniobra en el debe de la cuenta de Fernández y no en la del Presidente.

Las especies circulan en voz baja para que Kirchner no se malquiste con los parlanchines. Se las redondea con un enroque de Fernández a Cancillería. Si Zannini reemplazara a Rafael Bielsa todo sería más sencillo.

(...) Un enroque que tiene cierta lógica se chimenta en Palacio y sería la rotación de Aníbal Fernández a otro ministerio. El de Defensa podría quedarle pintado (todos coligen que ahí recalará "un político") aunque se susurran otros.

El quilmeño es el único integrante del gabinete que ha extrovertido sus ambiciones para 2007, quiere ser gobernador de su provincia. Su permanencia en Interior puede ser una suerte de competencia desleal con eventuales competidores, que los habrá o (quién le dice) tal vez ya los hay. "Aníbal no puede ser juez y parte, eso va a meter bardo", simplifica un ministro peronista, que como calza a todo compañero es también peronólogo.

Algún bardo ya acontece, la relación del titular de Interior con León Arslanian es tormentosa. Arslanian es una hipótesis de candidato a gobernador, aunque él afirme que el cargo no le interesa.

(...) Un par de ministeriables vienen apareciendo como favoritos, Jorge Taiana para Cancillería, Juan Carlos Nadalich para Desarrollo Social.

(...) Hace unas semanas Alberto Fernández instaló la idea de alguien que supiera "vender la Argentina". La frase, que tiene su mala prensa en la tradición nacional y popular, parece aludir a un abridor de mercados y relaciones comerciales. Tanto que se llegó a hablar de Carlos Bettini, un lobbista devenido embajador en España, cuyo ascenso sería contradictorio con las proclamas anticorporativas que propala a diario el oficialismo. (...)".

----------------------
----------------------

Joaquín Morales Solá, en el diario La Nación:

"(...) Fue un informe del Banco Mundial, que provee los recursos para muchas obras públicas mediante créditos muy pautados, el primero que denunció posibles métodos de corrupción y luego la presencia de la eventual "cartelización" de las empresas. El gobierno anuló, a principios de agosto último, diez licitaciones en Vialidad Nacional y ordenó una inmediata auditoría, luego de recibir esas quejas del Banco.

Lavagna mandó iniciar una investigación propia a través de la Secretaría de Defensa de la Competencia. El ministro consideró que no podía callar tales antecedentes ante algunos empresarios que forman parte de aquellas denuncias. Hasta aquí, la simple crónica de lo que pasó.

Las líneas se bifurcan cuando se llega al punto de las interpretaciones. Para el sector político de la administración, se trataría más bien de una presión del Banco Mundial para abrir las licitaciones de obras públicas a empresas extranjeras (como realmente lo reclamó, aunque aceptó la posición contraria de Kirchner).

Lavagna, en cambio, le tiene más fe al informe del Banco Mundial y, al mismo tiempo, subraya la importancia de que esas sospechas del organismo multilateral estén en conocimiento directo de su presidente, Paul Wolfowitz, un hombre de decisiva influencia política en la administración de Bush, de la que formó parte hasta dar el salto a la conducción del Banco. Era nada menos que el segundo de Donald Rumsfeld.

Esas posiciones, sin embargo, no reflejan todo. Hay que seguir también el zigzag de los zarandeos presidenciales. Ninguna de las habituales monsergas de Kirchner estuvo dedicada a tres sectores sociales o económicos. Son éstos: las empresas de la construcción que participan de las obras públicas, las empresas de servicios públicos con nuevos dueños y los prepotentes sindicatos bajo el liderazgo de Moyano, que han dejado sin transporte aéreo al país.

El otro conflicto fue el del gasto en obras públicas, según la definición de Lavagna, o de la inversión, según la calificó el Presidente. Ambos leyeron discursos que ya tenían preparados. Pero el hecho de que no se hayan propuesto polemizar no excluye la disidencia implícita. ¿Por qué disienten si, al fin y al cabo, los dos firmaron el presupuesto que está en el Congreso? El presupuesto en obras públicas aumentó exponencialmente en los últimos años: $ 3.000 millones en 2004; 6000 millones en 2005, y $ 12.000 millones previstos para 2006.

Sin embargo, todo indica que Lavagna estará de acuerdo mientras esas pautas se respeten. La explicación del debate hay que buscarla entonces en las razones que nadie explica: las previsiones presupuestarias podrían ser rebasadas. Existen, de hecho, muchos anuncios presidenciales de obras públicas que son bellos afanes de ingeniería o de arquitectura, carentes de cualquier diseño financiero. Los sueños son sueños, hasta el momento de pagarlos.

(...)

La situación entre Kirchner y Lavagna no difiere de la habitual tensión entre el jefe político de un gobierno y su ministro de Economía por el uso de los recursos públicos. Y Washington le está dando a Kirchner la oportunidad de una rápida reconstrucción de la dañada relación. Ambas cosas necesitan de un gobernante en acción, lejos, muy lejos de un atril devastador y caprichoso".

------------------
------------------

Eduardo van der Kooy en el diario Clarín:

"(...) No es una casualidad que Roberto Lavagna sea después de los comicios uno de los funcionarios que más horas pasa junto a Kirchner. Esa relación está cargada siempre de altibajos: ahora mismo parece en declive. Pero el Presidente y su ministro coinciden sobre los problemas y los diagnósticos, aunque difieren en el estilo (uno es gradualista, el otro tajante) y la premura, quizá, para afrontarlos.

Kirchner deslizó hace días entre sus íntimos que si el impulso económico continuara con éxito en el 2006 Lavagna podría prepararse para amarrar en el 2007, si lo deseara, en algún puerto político. El ministro hizo un reconocimiento político de la gestión del Presidente, como no se le había oído nunca antes, delante de un grupo poderoso de empresarios del interior.

¿Por qué, entonces, el ruido y el rumoreo que envolvió la última semana a Lavagna? Habría que escarbar alrededor de Kirchner. El ministro denunció maniobras de empresas constructoras con sobrecostos que dilatan la concreción de obras. Esa misma denuncia la había hecho hace dos semanas, pero resultó tapada por las críticas a las alimenticias y a Hugo Moyano. Aquella vez aclaró que el Presidente ordenó frenar los contratos de adjudicación y reiniciar las licitaciones. Esta vez omitió el detalle. "Fue un error", admite. Grueso.

Julio de Vido se sintió aludido por aquel comentario. Kirchner también. En verdad, Lavagna cree que su colega del Gabinete actuó bien en ese punto. No piensa igual de la mora que existe en el manejo de los fondos para financiar obras de infraestructura. "Hay ocho fondos que nunca tuvieron depositados menos de 1.100 millones de dólares desde diciembre del 2003", explica.

El ministro de Planificación no está convencido de la manera en que Lavagna enfrenta la inflación. Y se lo susurró al Presidente. A Lavagna le cuesta entender la lógica de De Vido: hace alarde de inquietud por la suba de precios y termina promoviendo acuerdos de exportación de carne y lácteos con Venezuela. La escasez de esos productos en el mercado interno ha dado envión a la inflación de este mes.

Esa discusión escondería, además, un trasfondo político. Kirchner tiene bajo siete llaves las modificaciones que piensa hacer en el Gabinete. Pero tanto y tan prolongado hermetismo produce consecuencias. Las conjeturas de los medios de comunicación son lo de menos: las intrigas y trapizondas surcan el poder.

Es imposible reparar en todas, pero vale precisar algunas. El castigo a que fue sometido por funcionarios patagónicos Alberto Fernández, el jefe de Gabinete, a raíz del juicio político a Ibarra apuntó a su corrimiento a la Cancillería para sustituir a Rafael Bielsa. ¿De Vido, jefe de Gabinete? Son charlatanerías. Alberto Fernández seguirá donde está.

(...) Los presagios de la inflación de noviembre no son buenos. El índice estará quizá décimas por arriba de la unidad. Resta la incidencia de diciembre que acostumbra ser por factores estacionales un mes alcista. La previsión del 10,5% contemplado en el Presupuesto será superada. Y se aproxima la época fuerte del verano que también empuja precios.

(...) Lavagna no niega jugarretas de los supermercados, pero estima que, al menos con el precio de la carne, mostraron cordura. Está seguro de que el modelo tiene garantías: el superávit fiscal y la previsibilidad del gasto público. ¿Alguien sabe cómo podrán financiarse las usinas energéticas y los ramales ferroviarios cuya construcción se acaba de anunciar? La pregunta está dirigida a Planificación.

La inflación despierta inevitablemente los salarios. Kirchner se mete en cada pleito. Aunque calla todavía cuando el actor es Moyano. Bramó porque los gremios aeronáuticos rechazaron un aumento del 22% y garantía de estabilidad por tres años ofrecido por Aerolíneas Argentinas. Le pidió a Carlos Tomada que metiera presión. "Se van a lamentar cuando la empresa cierre y se vaya", razonó exaltado.

El Presidente sabe que para satisfacer sin inflación una demanda que no cesa es imprescindible la expansión. Y que la expansión necesita inversiones. Las inversiones no se hacen de un día para el otro. Kirchner cree que Economía debería darle prioridad al tema. (...)

El Presidente cavila el nombre del nuevo canciller. (...)

No será el caso de Carlos Bettini, destinado en Madrid. Han aflorado de nuevo algunas quejas de España. Por lo menos tres empresas de servicios con inversiones españolas tenían promesas de que superadas las elecciones se empezarían a considerar las actualizaciones tarifarias. (...)

El Gobierno explica que las privatizadas no son las inversiones españolas más numerosas ni importantes en el país. Pero esas empresas, en varios casos, tienen incidencia política en La Moncloa. Kirchner no podría descuidar a José Luis Rodríguez Zapatero, su aliado principal en Europa. Alberto Fernández hará un viaje en diciembre a Madrid. (...)".