Google: Fin del auge y decadencia de la red

(Por Stephen Schurr para El Universal) Con su inusitada oferta pública inicial y sus altos ideales, Google pretendía llevar a Wall Street a una nueva era. Sin embargo, la OPI sería recordada, no como el principio de una nueva era, sino como el final: los 9 años del ciclo de auge y decadencia de las compañías de internet.

El florecimiento de estas últimas también comenzó con otra OPI de agosto el debut de Netscape el 9 de agosto de 1995. Existen semejanzas entre Netscape y Google. Ambas compañías dominaban el negocio de los motores de búsqueda; no obstante, a los inversionistas les preocupaba la competencia encabezada por el gorila de Redmond: Microsoft.

Las diferencias y las distintas reacciones del mercado son sorprendentes. Los rumores respecto de la oferta de Netscape eran ensordecedores, lo que ocasionó que los suscriptores duplicaran el precio de las acciones a US$ 28 y que aumentaran el número de acciones ofrecidas de 3.5 millones a 5 millones, para poder satisfacer la demanda. Las acciones subieron hasta casi US$ 75 cuando empezó la operación bursátil, para colocarse en US$ 58.25 a finales del día.

En ese momento, la nueva compañía, cuyos ingresos eran de 16.6 millones de dólares y cuyo producto principal era gratuito, se valuó en US$ 2.700 millones. Wall Street estaba eufórico. Opiniones prudentes advirtieron que la locura por Netscape parecía indicar que el mercado al alza de 1995 estaba a punto de alcanzar su punto más alto después de todo el Nasdaq Composite oscilaba en los mil puntos.

Todos recordamos lo que pasó después. Netscape provocó un frenesí especulativo donde la OPI de empresas punto com era la zona cero de la locura. Compañías poco confiables como FreeMarkets.com and TheGlobe.com, que eran una mejor opción para inversiones de capital de riesgo, fueron lanzadas al mercado. Para octubre de 1999, una "cartera burbuja" de 133 acciones de intenet tenía un valor combinado de mercado de 410 mil millones de dólares, ventas de 15 mil 200 millones de dólares y pérdidas de 3 mil millones de dólares, según una revista.

Netscape ya se había colapsado fue comprada por America Online en 1998, pero para ese entonces el mercado ya había olvidado su nombre.

Salvo algunas excepciones, el resto de la cartera burbuja siguió a Netscape al olvido, ocasionando que el índice Nasdaq cayera de 5 mil a aproximadamente mil puntos para finales de 2002 cerca de 100 puntos arriba de su posición en la víspera de la oferta de Netscape.

Por un momento parecía que la OPI de Google podría reavivar esa vieja llama. Las previsiones mostraban que Google había podido descifrar exitosamente cómo sacar mucho dinero de los motores de búsqueda. Declaraciones enteriores de la compañía señalaban que el margen de operaciones oscilaría entre los US$ 108 y US$ 135. En la cifra más elevada de este margen, las acciones de Google ostentarían un múltilpo precio/utilidad de 125 valoraciones parecidas a los 90.

Después, siguió la moderación. La novedosa estructura de "subasta a la baja" de la oferta en la que grandes y pequeños inversionistas pueden hacer sus ofertas por internet, fax o teléfono tendría que ampliar el acceso a las acciones para inversionistas independientes. Sin embargo, la confusión respecto del proceso de subasta, junto con las preocupaciones por las valoraciones y experiencias de las OPI del pasado, acallaron el entusiasmo. A pesar de que mostraba un verdadero aumento de utilidades en sus perspectivas, el precio de oferta de Google se redujo a US$ 85 y el número de acciones ofrecidas también disminuyó al contrario de lo que sucedió con Netscape.

La situación finalmente se normalizó esta semana, mientras que las acciones de Google subieron un fuerte 20% en su primer día de operaciones bursátiles. Google no subió vertiginosamente como Netscape, pero tampoco se colapsó. De hecho, la OPI no fue parecida a ninguna otra oferta en los últimos nueve años; tuvo más semejanzas con las ofertas de Microsoft y Apple en los años 80 un buen comienzo para compañías que estaban destinadas a quedarse por un rato. La relativa racionalidad de esta OPI sugiere que probablemente hemos dejado atrás el ciclo de auge y decadencia.

Probablemente se habrá cerrado el libro de la vieja era, pero ¿qué hay de los intentos de Google por pasar a la siguiente?

Mucho se ha comentado de los esfuerzos de Google para cambiar la forma de hacer las cosas de Wall Street, mismos que la compañía destacó en sus perspectivas con su filosofía corporativa "No seas malvado". La compañía planea aplicar su ética de buen ciudadano en uno de los lugares más insólitos el mercado de las OPI. En algunos aspectos tuvo éxito: inversionistas pequeños pudieron participar a la par de grandes instituciones.

Sigue siendo aparentemente más probable, empero, que Wall Street cambie a Google en lugar de que pase lo opuesto. La compañía ahora tiene que enfrentar la presión diaria de un millón de terminales Bloomberg observando cualquier señal respecto al precio de las acciones de la compañía y las llamadas furiosas de las instituciones cuando las acciones no suban. Wall Street no tiene sentido moral; no le importa la bondad o la maldad, sólo si la Bolsa sube o baja.

Jim Goodnight reconoció esto. Goodnight dirige SAS Institute, una exitosa compañía de software que, como Google, es considerada uno de los mejores lugares para trabajar en USA.

No obstante, seguramente la mayoría de los lectores sólo han escuchado hablar de él o de su compañía cuando por el programa 60 Minutos en la cadena CBS que trató de la misma en 2003. A pesar de la enorme presión para cotizar en Bolsa en 2000, Goodnight nunca aceptó aunque de haberlo hecho se habría convertido en multimillonario, se dio cuenta que arruinaría la cultura corporativa que le había costado 25 años cosechar.

Google tenía la responsabilidad con sus primeros inversionistas y empleados de empezar a cotizar en Bolsa.

A pesar de las presiones a las que se enfrenta en estos momentos, muchos esperan que la compañía conserve los ideales y la cultura que le han hecho ser tan exitosa. Aunque habría sido mucho más fácil para Google conservar sus ideales si nunca hubiera entrado a la Bolsa.