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El gobierno dio marcha atrás, en parte, con el congelamiento de las jubilaciones por encima de las mínimas por 180 días dispuesto al asumir porque ahora anuncia que dará en marzo un aumento promedio del 11,56% que alcanzará a todos, aunque beneficiando a los que menos cobran. “Achatamiento de la pirámide”, señaló el administrador de ANSeS, Alejandro Vanoli, quien lo justificó diciendo que entre mínimos y máximos hay 7 veces de diferencia. La frontera que separará los incrementos sería ubicada en unos $21.000. La equidad que concibe la Casa Rosada consiste en que, mientras 4,5 millones de jubilados y pensionados cobren el 11,56% o más y logren así recortar algo de la pérdida de 19,5% sufrida en estos 4 años, los restantes 2,8 millones profundicen el retroceso de sus ingresos al recibir menores porcentajes. Desde el comienzo del milenio, el gasto previsional fue in crescendo más 5% del PBI, y ni las sucesivas modificaciones en las fórmulas de ajuste lograron hacerle lugar a los 3 millones de jubilados y pensionados que agregaron las moratorias percibiendo las mínimas. En estos momentos, según SIPA, hay 12 millones de asalariados registrados que aportan a un sistema de reparto sujeto a permanentes cambios para poder ser “pagable”, según las palabras presidenciales, en aras de una solidaridad que dejó de ser intergeneracional para convertirse en una arbitraria caracterización entre jubilados ricos y pobres, de acuerdo con la cual los primeros tienen que transferirles remuneración a los segundos.
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El gobierno dio marcha atrás, en parte, con el congelamiento de las jubilaciones por encima de las mínimas por 180 días dispuesto al asumir porque ahora anuncia que dará en marzo un aumento promedio del 11,56% que alcanzará a todos, aunque beneficiando a los que menos cobran. “Achatamiento de la pirámide”, señaló el administrador de ANSeS, Alejandro Vanoli, quien lo justificó diciendo que entre mínimos y máximos hay 7 veces de diferencia. La frontera que separará los incrementos sería ubicada en unos $21.000. La equidad que concibe la Casa Rosada consiste en que, mientras 4,5 millones de jubilados y pensionados cobren el 11,56% o más y logren así recortar algo de la pérdida de 19,5% sufrida en estos 4 años, los restantes 2,8 millones profundicen el retroceso de sus ingresos al recibir menores porcentajes. Desde el comienzo del milenio, el gasto previsional fue in crescendo más 5% del PBI, y ni las sucesivas modificaciones en las fórmulas de ajuste lograron hacerle lugar a los 3 millones de jubilados y pensionados que agregaron las moratorias percibiendo las mínimas. En estos momentos, según SIPA, hay 12 millones de asalariados registrados que aportan a un sistema de reparto sujeto a permanentes cambios para poder ser “pagable”, según las palabras presidenciales, en aras de una solidaridad que dejó de ser intergeneracional para convertirse en una arbitraria caracterización entre jubilados ricos y pobres, de acuerdo con la cual los primeros tienen que transferirles remuneración a los segundos.
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Correr de atrás a la inflación deja por el camino jirones de comida, indumentaria y ocio con tal de llegar a la meta del fin de mes. Aun así, mucha clase media debe apelar al tarjetazo para el cometido inmediato. Acceder a la canasta que se había ido en los cálculos de fin de año a $38.960 y se irían a unos $64.880 de ser incluido un alquiler de 3 ambientes, estaría únicamente de no más de un tercio de la población. Pertenecer dentro de la categoría de los consumidores implicó asumir un endeudamiento familiar por todo concepto de $1,2 billones, entre plásticos, préstamos personales, hipotecarios, prendarios, si bien las líneas crediticias bancarias desaparecieron tras la retahíla devaluatoria de agosto. Encuestas recientes dan que 4 de cada 10 argentinos están preocupados por la desigual carrera entre precios y salarios que los condena a la ronda perdedora, ya que cualquier traspié los puede situar de cara al abismo socioeconómico.
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Correr de atrás a la inflación deja por el camino jirones de comida, indumentaria y ocio con tal de llegar a la meta del fin de mes. Aun así, mucha clase media debe apelar al tarjetazo para el cometido inmediato. Acceder a la canasta que se había ido en los cálculos de fin de año a $38.960 y se irían a unos $64.880 de ser incluido un alquiler de 3 ambientes, estaría únicamente de no más de un tercio de la población. Pertenecer dentro de la categoría de los consumidores implicó asumir un endeudamiento familiar por todo concepto de $1,2 billones, entre plásticos, préstamos personales, hipotecarios, prendarios, si bien las líneas crediticias bancarias desaparecieron tras la retahíla devaluatoria de agosto. Encuestas recientes dan que 4 de cada 10 argentinos están preocupados por la desigual carrera entre precios y salarios que los condena a la ronda perdedora, ya que cualquier traspié los puede situar de cara al abismo socioeconómico.
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Correr de atrás a la inflación deja por el camino jirones de comida, indumentaria y ocio con tal de llegar a la meta del fin de mes. Aun así, mucha clase media debe apelar al tarjetazo para el cometido inmediato. Acceder a la canasta que se había ido en los cálculos de fin de año a $38.960 y se irían a unos $64.880 de ser incluido un alquiler de 3 ambientes, estaría únicamente de no más de un tercio de la población. Pertenecer dentro de la categoría de los consumidores implicó asumir un endeudamiento familiar por todo concepto de $1,2 billones, entre plásticos, préstamos personales, hipotecarios, prendarios, si bien las líneas crediticias bancarias desaparecieron tras la retahíla devaluatoria de agosto. Encuestas recientes dan que 4 de cada 10 argentinos están preocupados por la desigual carrera entre precios y salarios que los condena a la ronda perdedora, ya que cualquier traspié los puede situar de cara al abismo socioeconómico.
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Antes que se notara en la calle que el gobierno entrante había regado los bolsillos más flacos con unos $60.000 millones, a ojo de buen cubero, entre bonos, sumas fijas salariales, etc, las mediciones de consumo, como la de Kantar Wordpanel, había detectado un escenario optimista en la coyuntura, que inclusive se potenciaba en las percepciones a futuro. Inclusive aportó a esa favorable predisposición ciudadana que en diciembre se quebrara la racha negativa del día a día que venía de arrastre. Pero cuándo no, la manía de aumentar los precios más ligados al movimiento cotidiano metió la cola más rápido que volando y la inyección, en consecuencia, se esteriliza aceleradamente, a punto tal que en diciembre-enero el IPC se estima que dará 6,5%, como de costumbre a la cuenta de los más pobres. Del otro lado de la pirámide socioeconómica, ni los topes de $200 ni el 30% de recargo a la compra de dólares amilanaron a 2,5 millones de atesoradores o viajeros al exterior, que siguieron con la atención puesta en la City. La plaza inmobiliaria sigue planchada, los autos lo mismo, y la saga de la deuda, que parece contener todos los interrogantes de la economía, apenas tiene rating en el círculo rojo.
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Antes que se notara en la calle que el gobierno entrante había regado los bolsillos más flacos con unos $60.000 millones, a ojo de buen cubero, entre bonos, sumas fijas salariales, etc, las mediciones de consumo, como la de Kantar Wordpanel, había detectado un escenario optimista en la coyuntura, que inclusive se potenciaba en las percepciones a futuro. Inclusive aportó a esa favorable predisposición ciudadana que en diciembre se quebrara la racha negativa del día a día que venía de arrastre. Pero cuándo no, la manía de aumentar los precios más ligados al movimiento cotidiano metió la cola más rápido que volando y la inyección, en consecuencia, se esteriliza aceleradamente, a punto tal que en diciembre-enero el IPC se estima que dará 6,5%, como de costumbre a la cuenta de los más pobres. Del otro lado de la pirámide socioeconómica, ni los topes de $200 ni el 30% de recargo a la compra de dólares amilanaron a 2,5 millones de atesoradores o viajeros al exterior, que siguieron con la atención puesta en la City. La plaza inmobiliaria sigue planchada, los autos lo mismo, y la saga de la deuda, que parece contener todos los interrogantes de la economía, apenas tiene rating en el círculo rojo.
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