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AHÍ ESTÁ LA PUERTA

Microsoft ofrece retiros voluntarios para reordenar toda la empresa en torno a la IA

Microsoft rompe su propia tradición y ofrece salidas masivas a los empleados que no encajan en el nuevo organigrama dominado por los algoritmos.

Microsoft anunció esta semana un programa de retiro voluntario para empleados veteranos de sus operaciones en Estados Unidos, el primero en la historia de la compañía. La medida fue comunicada en un memo interno de Amy Coleman, directora de personal de la empresa, revisado por el Wall Street Journal.

A diferencia de los despidos tradicionales, el programa es optativo: los empleados elegibles pueden aceptarlo o no.

Los criterios de elegibilidad combinan antigüedad y edad: para calificar, la suma de los años trabajados en la empresa más la edad del empleado tiene que sumar al menos 70. Además, el puesto debe ser de director senior o inferior.

Alrededor del 7% de los 125.000 empleados estadounidenses de Microsoft entraría en esa categoría. En paralelo, la empresa cambió la forma en que asigna acciones: ya no estarán directamente vinculadas a los bonos.

El mensaje oficial de Coleman apunta a "simplificar para moverse más rápido".

En la traducción corporativa de esa frase hay algo más concreto: la empresa quiere una estructura de personal más ágil y con menos capas de gestión entre la dirección y los equipos que desarrollan productos de IA.

Por qué Microsoft está en modo emergencia: la apuesta a OpenAI que salió bien y ahora cuesta caro

Microsoft invirtió en OpenAI antes de que nadie entendiera del todo lo que estaba comprando, y eso le dio ventaja.

ChatGPT se convirtió en el producto de consumo masivo más adoptado en la historia de la tecnología, y Microsoft integró sus capacidades en su suite de herramientas de trabajo bajo la marca Copilot. Durante un tiempo, parecía la jugada perfecta.

Pero la relación con OpenAI también se convirtió en una dependencia.

Los inversores empezaron a penalizar a Microsoft precisamente por eso: la empresa no tiene modelos de IA propios competitivos, depende de un proveedor externo que además recibe dinero de otros competidores, y sus productos de IA, Copilot en particular, han tenido problemas de confusión entre usuarios e interoperabilidad entre plataformas.

Las acciones de Microsoft cayeron casi un 20% en los últimos seis meses.

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Microsoft reordena sus equipos internos para salvar a un Copilot que todavía no convence al mercado.

Microsoft reordena sus equipos internos para salvar a un Copilot que todavía no convence al mercado.

Copilot, el producto que debía ser la respuesta de Microsoft y que todavía no termina de funcionar

Copilot es el nombre que Microsoft usa para su familia de herramientas de IA integradas en productos como Word, Excel, Teams y Outlook.

La propuesta es un asistente de IA que vive dentro de las aplicaciones que ya usan cientos de millones de personas en el trabajo, capaz de redactar documentos, resumir reuniones, analizar datos y automatizar tareas repetitivas.

El problema es que Copilot no logró despegar de la forma esperada.

Según reportó el Wall Street Journal en febrero, la herramienta enfrenta confusión entre sus propios usuarios, que no tienen claro qué puede y qué no puede hacer, y problemas de integración entre las distintas aplicaciones de Microsoft.

En marzo, el CEO Satya Nadella creó un equipo unificado de Copilot liderado por Jacob Andreou, ex ejecutivo de Snap, para intentar darle coherencia al producto.

Al mismo tiempo, redujo el mandato de Mustafa Suleiman, el CEO de Microsoft AI que llegó con mucho ruido en 2024, a enfocarse exclusivamente en los modelos de IA propios de la empresa.

La reestructuración de Copilot es el reconocimiento de que la estrategia original de integrar IA en todos los productos de Microsoft al mismo tiempo generó más caos que valor.

El nuevo foco es hacer menos cosas, pero que funcionen.

Las salidas que definen el momento: 38 años en la empresa y se van en el mismo semestre

El programa de retiro voluntario llega después de una serie de salidas de alto perfil que dibujaron el mapa de lo que Microsoft quiere ser.

Phil Spencer, que llevaba 38 años en la empresa y era el CEO de gaming, la división responsable de Xbox y de la millonaria adquisición de Activision Blizzard, se fue a principios de este año. Su reemplazante viene de la unidad CoreAI Product, lo que dice bastante sobre hacia dónde apunta la compañía.

Rajesh Jha, que supervisaba Windows y trabajaba de cerca con los equipos de Copilot como vicepresidente ejecutivo de experiencias y dispositivos, también anunció su retiro en marzo.

Son dos figuras que representan décadas de la Microsoft pre-IA, una empresa centrada en sistemas operativos, videojuegos y software de productividad tradicional.

Su salida es parte del mismo reordenamiento que el programa de retiro voluntario intenta profundizar.

Qué dice el caso Microsoft sobre el verdadero costo de transformarse en una empresa de IA

Microsoft no está en crisis, sigue siendo una de las empresas más valiosas del mundo, reportará resultados trimestrales el miércoles y sus negocios de nube siguen creciendo.

Pero el caso ilustra algo que el mercado está aprendiendo con todas las grandes tecnológicas al mismo tiempo y es que convertirse en una empresa de IA no es solo agregar herramientas nuevas a los productos existentes.

Requiere cambiar quién toma decisiones, qué productos tienen prioridad, cómo se mide el rendimiento y, finalmente, quién trabaja ahí.

El programa de retiro voluntario, los cambios en la forma de asignar stock, el reemplazo de líderes veteranos por ejecutivos de startups y la reorganización de Copilot son piezas del mismo proceso.

Lo que Microsoft está haciendo es, en el fondo, lo mismo que Meta con sus despidos o que Google con sus reestructuraciones: redirigir recursos humanos y económicos hacia la IA en un momento en que nadie todavía sabe del todo cuánto va a rendir esa inversión ni en qué plazo.

La diferencia es que Microsoft lleva 51 años construyendo una cultura corporativa que ahora tiene que desarmarse en partes para poder reconstruirse de otra manera.

Eso es lo que un retiro voluntario hace en silencio, le paga a la historia de la empresa para que se vaya y deje espacio a lo que viene.

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