Leído

INCREÍBLE

La "cura" más peligrosa de la historia: Inyección de malaria al cerebro

Mar, 28/04/2020 - 3:15pm
Enviado en:
Por Urgente24

En la década del '30, la infección de sífilis en el cerebro era una enfermedad incurable. La malaria no. El psiquiatra francés, Maurice Ducosté, inyectó sangre de personas infectadas con malaria a 1000 pacientes de sífilis en el cerebro. El "tratamiento" descartado pocos años después por su alta peligrosidad, podría haber resultado efectivo porque la malaria produce fiebre alta, creando temperaturas a las que la bacteria del sífilis no puede sobrevivir, se cree hoy. Esta técnica se considera precedente de la lobotomía cerebral, y a Ducosté, su padre.

Ducosté experimentó con inyectar distintas sustancias al cerebro: se lo considera el padre de la lobotomía. /Foto:YouTube
Contenido

Momentos dramáticos pueden acarrear soluciones desesperadas. Mientras en el mundo los principales laboratorios juegan una carrera por encontrar la vacuna al coronavirus SARS-CoV-2, y distintos tratamientos, como la hidroxicloroquina y el remdesivir, son probados en ensayos, es importante destacar que a veces, por desesperación, la humanidad ha apostado por curas muy peligrosas.

Un nuevo paper publicado por Patric Blomstedt, de la Universidad Umea de Suecia, en una revista científica de neurocirugía, echa luz sobre uno de los peores casos de la historia: la "impaludación cerebral". En otras palabras, inyectar malaria al cerebro.

En esta operación, que se le practicó en alrededor de 1000 personas en la década de 1930, se le inyectaba sangre de personas infectadas de malaria en el lóbulo frontal al paciente con sífilis.

El objetivo era tratar a los pacientes con una infección de sífiis en el cerebro, una condición incurable en ese tiempo, que llevaba inevitablemente a la demencia, la psicosis y la muerte, explica un artículo de la revista Discover Magazine. La malaria no lo era.

En 1918, el doctor austríaco Julius Wagner-Jauregg, descubrió que una cantidad de esta sangre podía producir mejoras en los pacientes con sífilis avanzado en el cerebro, y recibió el premio Nobel por este tratamiento peligroso pero efectivo.

Hoy se cree que la razón por la que el tratamiento funcionaba era que la malaria produce fiebre alta, creando temperaturas a las que la bacteria del sífilis no puede sobrevivir.

Pero aún siendo autor de estos descubrimientos, Wagner-Jauregg no inyectaba malaria en el cerebro de sus pacientes.

El invento de la "impaludación cerebral" se le adjudica al psiquiatra francés, Maurice Ducosté. Él publicó detalles de su técnica en 1932, pero para ese momento ya había llevado a cabo varias operaciones.

No todos los pacientes de Ducosté tenían sífilis, destaca Discover Magazine. Él empezó a utilizar la técnica para experimentar con cualquiera que tuviera enfermedades mentales graves.

Según citas del paper, Ducosté dijo haber experimentado con este tratamiento en casos avanzados de sífilis, pero también en esquizofrénicos y maníacos, entre otros.

Pero Ducosté no se detuvo ahí: también intentó inyectar otras cosas en los cerebros de sus pacientes: entre ellas, la antitoxina diftérica, otra mezcla que combinaba sangre con toxinas tetánicas y hasta veneno contra mordedura de cobras.

Según sus hallazgos, el procedimiento con la sangre de personas infectadas de malaria ayudaba a los pacientes con sífilis, aunque admitió que no ayudaba al resto.

Se cree que Ducosté es precedente e inspirador de la lobotomía prefontral, una operación que años más tarde se popularizó en el mundo como un supuesto método para curar la locura.