Las rocas que trajeron los astronautas en el Apollo revelaron el verdadero origen de la Luna
Las misiones del Apollo program cambiaron por completo lo que sabíamos sobre la Luna. Gracias a las muestras traídas a la Tierra, los científicos pudieron reconstruir su historia y entender que cada roca funciona como un registro del pasado, revelando cómo era el entorno en el momento en que se formó.
Antes de Apollo, había teorías muy distintas sobre el origen lunar: algunos creían que la Luna había sido capturada por la gravedad terrestre, mientras que otros sostenían que se había formado junto a nuestro planeta o que incluso se había desprendido de él. Pero el análisis de esas muestras permitió descartar varias hipótesis y acercarse a una explicación más sólida.

Uno de los hallazgos clave fue la presencia de anortosita, una roca ígnea poco común en la Tierra pero abundante en la Luna. Este descubrimiento ayudó a entender las condiciones únicas en las que se formó el satélite y marcó un antes y un después en la ciencia planetaria, redefiniendo nuestra comprensión sobre el origen de la Luna.
Un gran misterio que pide investigación: qué podrían ver los astronautas en la Luna
Lo que hace única a Artemis II es que permitirá ver la Luna como nunca antes: sus astronautas sobrevolarán el lado oculto, una región que ningún humano ha observado directamente a simple vista. A diferencia de las misiones del Apollo program, que se limitaron al lado visible, esta vez se abre una ventana hacia un territorio completamente desconocido.
Pero lo más impactante es que ese viaje podría revelar secretos que todavía no entendemos. Aunque llevamos siglos observando la Luna, aún hay preguntas básicas sin respuesta: por qué sus dos caras son tan diferentes, cuánta agua contiene realmente y cómo evolucionó con el tiempo. Las nuevas observaciones podrían cambiar lo que creemos saber sobre nuestro propio satélite.

Y hay algo más profundo: no es solo mirar, es ampliar los límites de la experiencia humana. Lo que estos cuatro astronautas vean —paisajes, formaciones y contrastes jamás vistos— podría redefinir nuestra relación con el espacio. Porque después de más de medio siglo, la humanidad no solo vuelve a la Luna… vuelve a descubrirla.
¿Por qué esto es histórico?
Porque no es solo un lanzamiento: es el regreso de la humanidad al espacio profundo. Desde las misiones del programa Apollo program en los años 70, ningún ser humano había viajado más allá de la órbita baja terrestre. Artemis II rompe ese límite y vuelve a poner a la Luna en el centro de la exploración humana.
También es histórico por la tecnología. El Space Launch System es el cohete más potente jamás construido por la NASA, capaz de llevar astronautas más lejos que nunca. Cada etapa del vuelo, desde el despegue hasta superar el Max Q, demuestra avances clave que serán la base de futuras misiones.

Y, sobre todo, es un punto de partida. Artemis II no es el final, sino el comienzo de una nueva era: la que busca volver a pisar la Luna y, eventualmente, llegar a Marte. Lo que hoy parece un hito, mañana puede convertirse en rutina, pero este momento es el que lo hace posible.
Se separan los propulsores sólidos
Los impulsores de combustible sólido, fabricados por Northrop Grumman, completaron su breve pero potente trabajo tras consumir su combustible en apenas minutos.
Un dato llamativo: cada uno quema cerca de 628.000 kilos de propelente en solo dos minutos, lo que equivale a unas 5,5 toneladas por segundo. Son, además, los cohetes sólidos más grandes jamás utilizados en vuelo. Funcionan con una mezcla sólida de polvo de aluminio y PBAN, a diferencia del hidrógeno y oxígeno líquidos de la etapa central.

Con su tarea finalizada, los propulsores se separan y caen de regreso a la Tierra, donde impactarán en el océano Atlántico.
Despegue histórico: Artemis II rumbo a la Luna
¡Lift off! El cohete SLS despegó con éxito a las 18:35 (hora del este de EE. UU.), 19:35 en Argentina, en una misión que marca el regreso de astronautas al espacio profundo tras más de medio siglo.

Los motores incrementan su potencia mientras la nave continúa su ascenso hacia el espacio. Un momento verdaderamente histórico.
Los controladores llevan adelante la verificación final de “Go” para el despegue
Faltan cinco minutos en el reloj, pero la cuenta regresiva está detenida. El equipo decidió pausar las operaciones mientras revisa el estado general de preparación.
Se trata de un momento clave: la tradicional evaluación “go/no-go”, en la que los responsables de cada sistema y subsistema del cohete y la nave confirman si todo funciona correctamente o si existe algún inconveniente.

La directora de lanzamiento, Charlie Blackwell-Thompson, realizó la última ronda de chequeos con los jefes de cada área. Uno a uno respondieron con un “Go” positivo al ser consultados.
Algunos lo hicieron con entusiasmo: “A plena potencia”, lanzó uno de los controladores. “Go, por la humanidad”, sumó otro.
Victor Glover, el piloto en que todos tienen fe
Glover fue el piloto de la misión SpaceX Crew-1, el primer vuelo operativo de seis meses hacia la Estación Espacial Internacional a bordo de la cápsula Crew Dragon, lanzado en 2020.
Ahora asumirá el rol de piloto en Artemis II y hará historia al convertirse en la primera persona afrodescendiente en viajar cerca de la Luna.

Cuenta con múltiples títulos de posgrado, entre ellos una maestría en ciencias en ingeniería de pruebas de vuelo de la Air University en la Base Edwards (California), otra en ingeniería de sistemas de la Naval Postgraduate School, y una más en arte y ciencia de operaciones militares de la Air University en Alabama.
Está casado con Dionna Odom Glover y es padre de cuatro hijas. Él mismo destacó la importancia de que las familias de la tripulación cuenten con el acompañamiento de un astronauta en Tierra, para mantener contacto constante durante toda la misión.
Artemis II: la NASA analiza un nuevo inconveniente en la nave Orion
A menos de 30 minutos de que se abra la ventana de lanzamiento, el equipo técnico de la agencia detectó una anomalía en la medición de temperatura de una de las dos baterías del sistema de escape de Orion. El valor registrado está fuera de los parámetros normales y podría deberse a una falla del sensor. Por el momento, la cuenta regresiva continúa.









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