Baumgartner rompió la barrera del sonido
El austriaco Felix Baumgartner consiguió realizar eL domingo 14/10 un salto sin precedentes desde el borde del espacio, a una altura de los 39 kilómetros (39.045 metros), durante el cual también logró alcanzar una velocidad máxima de 1.342 kilómetros por hora y romper con la barrera del sonido. Tras el descenso, en el estado de Nuevo México (USA), Baumgartner sostuvo una conversación con periodistas en la que señaló que estuvo muy cerca de abortar el salto, debido a que el visor de su casco se congeló. También dijo que debió luchar para controlar los giros, antes de abrir el paracaídas.
14 de octubre de 2012 - 20:34
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). "Durante unos segundos pensé que iba a perder el sentido", afirmó Felix Baumgartner, austría igual que su patrocinante Red Bull. "Ha sido muy difícil. Estás deshidratado, estás cansado. Ahí arriba es un mundo distinto, el cuerpo reacciona de forma diferente", declaró.
La hazaña -que comenzó a planearse hace 7 años- fue transmitida por televisión gracias a las cámaras de video que fueron instaladas en la cápsula en la que viajó hasta alcanzar la altura requerida, con la ayuda de un enorme globo de helio. Fue posible ver a Baumgartner abriendo la compuerta, justo antes de saltar.
Baumgartner, famoso por haber saltado desde las Torres Petronas, en Kuala Lumpur, insistió en la relevancia científica del salto: romper la barrera del sonido durante su descenso.
Es posible que también haya logrado el récord de "subir en un globo tripulado al punto más alejado de la Tierra". Sin embargo, ninguna de las nuevas marcas impuestas por Baumgartner se podrá clasificar como "oficial" hasta que sean aprobadas por la Federación Aeronáutica Internacional (FAI).
El representante de la FAI en Roswell analizará los datos grabados por un GPS instalado en el pecho del austriaco
El paracaídas se abrió a unos 1.500 metros del suelo para aterrizar unos 10 minutos después del salto.
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El traje fue diseñado para protegerlo de la baja presión y el frío, pero se desconocía a ciencia cierta el impacto que se produciría una vez que se rompiera la barrera del sonido.
Baumgartner usó un traje a presión de nueva generación, una evolución de la ropa protectora naranja usada por los astronautas en los lanzamientos de cohetes.
Baumgartner ya había saltado desde 21,8 km y 29,6 km.
Él había dicho: "Si algo sale mal, lo único que te podría ayudar es Dios".
Baumgartner se enfrentó a una presión del aire menor a 2%, en la que es imposible respirar sin un suministro de oxígeno.
Otras personas que trataron de romper los registros existentes para las caídas libres más altas, más largas y más rápidas perdieron su vida en el intento.
El austriaco superó la marca establecida por el coronel de la Fuerza Aérea de USA, Joe Kittinger, quien en 1960 se lanzó desde 31,3 Km. Kittinger integra el equipo de Baumgartner y fue el único en hablarle durante el ascenso y el descenso.
Las imágenes de la caída libre solo fueron transmitidas minutos después, cuando se tuvo la certeza de que el récord se había conseguido.
Baumgartner logró controlar el descenso sin perder la consciencia o sufrir una hemorragia cerebral en casos de girar de forma descontrolada.
El viaje de Baumgartner tomó 10 minutos, de los cuales duró casi la mitad en caída libre.
Nadie había llegado tan alto en un globo ni había intentado hacer un salto desde semejante altura.
Los ingenieros hicieron todo lo posible para contener los riesgos. Contruyeron, entre otras cosas, una cápsula especial a presión una para llevar al austriaco a la estratósfera con la ayuda de un globo de helio.
El deportista extremo fue trasladado por el equipo de recuperación al centro de control de la misión establecido en aeropuerto el Roswell, en Nuevo México.








