Curiosa sobreactuación de 'Iván Márquez' en el diálogo Farc-Colombia
De la primera puesta en escena del proceso de paz en Oslo, Noruega, fueron evidentes las profundas brechas entre los discursos del Gobierno colombiano y la guerrilla de las Farc. Inexplicablemente, las Farc quisieron debatir sobre política económica cuando eso es competencia de la autoridad gobernante. ¿Estaba montando un show para los representantes extranjeros presentes?
19 de octubre de 2012 - 01:26
Desde el Hotel Hurdal, en Oslo (Noruega), el jefe del equipo negociador del Gobierno, Humberto de la Calle Lombana, anunció en rueda de prensa que queda instalada la mesa de diálogo para buscar la paz con la guerrilla de las Farc.
Sin embargo, durante los casi 33 minutos en que Luciano Marín, alias 'Iván Márquez', intervino en la apertura de los diálogos de paz entre el Gobierno colombiano y los representantes de las irregulares Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, el jefe guerrillero, luego de evocar al fundador de ese grupo armado ilegal, 'Manuel Marulanda Vélez' o 'Tirofijo', con una cita sobre el fin de la desigualdad como propósito mayor de la lucha armada, 'Márquez' aludió a que Colombia es el 3er. país más desigual del mundo. (?)
Sus palabras hicieron escasa referencia al marco o agenda trazada con anticipación entre las partes, y una de sus frases generó más de una interpretación: "La paz no significa el silencio de los fusiles", que rectificó después cuando dijo que "la paz no es la simple desmovilización".
Él la emprendió contra las multinacionales y los tratados de libre comercio, la explotación extranjera de los recursos naturales, los empresarios que llamó "nuevos llaneros" -descalificando sus inversiones en esa región del país- tales como Alejandro Santo Domingo, Luis Carlos Sarmiento Angulo y la familia Éder, aparte de Luis Carlos Sarmiento Angulo, Germán Efromovich, el ex vice presidente Francisco Santos y los hijos del ex presidente Álvaro Uribe Vélez, Tomás y Jerónimo.
Desde la red social Twitter, Uribe respondió casi de inmediato. Llamó a 'Márquez' "mentiroso" y a las Farc "secuestradores que maltratan al pueblo colombiano (…) y que hacen apología del delito". Y aclaró que su familia "no tiene un centímetro de tierra en los Llanos Orientales".
¿Qué fue a hacer a Oslo el tal 'Márquez'?
Él cuestionó la política de restitución de tierras del Gobierno porque "tiene que aludir a las que les fueron arrebatadas a campesinos e indígenas, y no a baldíos codiciados por las multinacionales". (?)
Y también arremetió contra los medios de comunicación, a los que tildó de "mercenarios de la contrainsurgencia mediática". (?)
Por su parte, el ex combatiente y ex gobernador Antonio Navarro Wolf dijo que el discurso de las Farc es "preocupante para el proceso, pues replica la actitud beligerante del Caguán" (una anterior y frustrante búsqueda de proceso de paz). Y añadió que "una revolución por contrato es imposible".
En cambio Humberto de la Calle Lombana, cabeza de la delegación del Gobierno, invitó a la guerrilla a plantear en las urnas su modelo de país a los ciudadanos.
"Las FARC, una vez depongan las armas, una vez se firme el acuerdo final, que termine el conflicto, harán política como organización, pero esa no es la materia de discusión de esta mesa", dijo De la Calle. Y complementó "Ni el modelo económico, ni la doctrina militar, ni la inversión extranjera están en discusión: la mesa se limitará sólo a los temas de la agenda".
Él agregó: “No venimos a hacer discusión sobre personas, sino sobre elementos concretos de la agenda. Quiero insistir en el tratamiento digno y respetuoso en el transcurso de las conversaciones”.
Él dejó claro que si las conversaciones no avanzan, “el gobierno no se sentirá rehén de este proceso”.
De la Calle también se refirió a la presencia de la guerrillera holandea Tanja Nijmeijer en el proceso de paz y reconoció que su presencia "generó una complejidad adicional en el trámite de suspensión de órdenes de captura y logísticos. Todos eso está en proceso de solución para que el 15 de noviembre esté en La Habana".
De la Calle anunció que, tal como está planteado en la agenda, el agrario será el primer tema que se hablará en la mesa a partir del próximo 15 de noviembre en La Habana (Cuba).
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El jefe negociador recordó la estructura del proceso, dividida en 3 fases, el encuentro exploratorio que se hizo en La Habana, la etapa que comienza en Oslo, para llegar a acuerdos sobre los puntos de la agenda, y el acuerdo final con el que termina el conflicto armado en Colombia.
El jefe de negociación del Gobierno reiteró un llamado a la discreción y recordó que el proceso se hará de manera confidencial, pero "no de espaldas al país". Reconoció, además, que el proceso se da en medio de un ambiente volátil, pero dejó claro que si hay resultados, los sectores que están en desacuerdo con el proceso podrían cambiar y dar su respaldo.
Agregó que la finalización del conflicto no es en sí misma la consecución de la paz. “Por eso, el Gobierno ha puesto en marcha una agenda audaz para introducir cambios profundos en la sociedad. Ha reconocido la inequidad y la desigualdad, pero no se limita al diagnóstico. Hay una transformación de la realidad social de Colombia, y las Farc tienen la oportunidad de unirse a ella”, dijo De la Calle y citó como ejemplo iniciativas como la restitución de tierras y la reparación integral a las víctimas.
De la Calle dijo que no se quiere “una falsa unanimidad” y dijo que las Farc podrán seguir en oposición, pero “desde la democracia”. “La lucha armada ha decaído y la democracia ha servido para que fuerzas de izquierda gobiernen en muchos sitios”, añadió.
“Hay mucho por hacer y queremos invitar a las Farc a hacerlo sin necesidad de rendirse y plagarse a nuestros términos”, agregó. Y reiteró: "Llegamos con una dosis de optimismo, pero es moderado".









