“Amo tus pies porque anduvieron sobre la tierra y sobre el viento y sobre el agua, hasta que me encontraron”, escribió Pablo Neruda en 1952 en uno de sus más famosos poemas. El poeta chileno, nacido el 12 de julio de 1904, también se desempeñó como político y su rol fue clave para salvar a miles de personas.
una enorme coincidencia
El casual gesto de Pablo Neruda que salvó a una gloria del fútbol
Cuando se produjo la guerra civil española y administraba los viajes de exiliados, Pablo Neruda le dio asilo a un futuro crack de Chile.
Fue durante este tiempo en el que, dándole refugio a los migrantes de España que escapaban de la guerra, ayudó sin darse cuenta a un niño que se convertiría en uno de los mejores jugadores de Chile.
Un cuento chileno
Cuando la guerra civil estalló en España en 1936, Pablo Neruda tomó rápidamente una postura y se colocó del lado del movimiento republicano. El asesinato de su amigo Federico García Lorca a manos de los sublevados también había servido para facilitar esta decisión.
En estos momentos, Neruda se encontraba en España, pero pudo volver a Chile, desde donde escribió poemas más orientados a la política, en los que dejaba clara su postura a favor del gobierno español.
Más tarde, en 1939, el entonces presidente chileno Pedro Aguirre Cerda lo designó cónsul y le encargó la tarea de traer a los inmigrantes españoles refugiados en Francia. Desde su cargo, Neruda inició acciones para aceptar a los refugiados traídos en el SS Winnipeg, un barco usado para transmitir los datos meteorológicos que recogía. La embarcación tenía capacidad para 100 pasajeros: acabó transportando más de 2000.
A bordo de él, llegaron los refugiados españoles, que recibieron asilo bajo el gobierno de Chile gracias a la intervención de Neruda. Entre ellos, se encontraba un pequeño niño de 9 años proveniente del pueblo de Suria, Cataluña, al sur de España.
Había huido de la guerra con sus padres y hermanos perseguidos por Francisco Franco debido a sus vínculos con los republicanos. Este niño, que había dado sus primeros pasos con el fútbol en un campo de refugiados, era Francisco ‘Paco’ Molina y se convirtió en una de las mayores figuras del deporte chileno.
El crack que salvó Pablo Neruda
Francisco Molina Simón tenía 18 años cuando comenzó su carrera profesional en el Santiago Wanderers como volante derecho en 1948. Sus pies talle 38 no eran impedimento para transformar la pelota “en un obús”, como se decía de él.
Pronto alcanzó trascendencia internacional cuando, en 1953, se colocó la casaca de ‘La Roja’ para ir a buscar la victoria en el Campeonato Sudamericano disputado en Perú. Allí, Molina se convirtió en el mayor goleador de la competencia con 7 goles, superando por creces al brasileño Julinho y al paraguayo Ángel Berni.
Si bien el país que salió victorioso fue Paraguay, la actuación de ‘Paco’ le permitió fichar con el Atlético de Madrid, volviendo a su país de origen tras casi dos décadas. Con el club colchonero marcó 33 goles, un récord pocas veces visto en esa época.
Llevó al Atlético de Madrid a la final de la Copa Generalísimo (anterior nombre de la Copa del Rey) contra el Atlético de Bilbao, en la que su equipo terminó subcampeón. Se retiró dejando tras de sí un historial de 231 partidos oficiales y 112 goles anotados, metiendo en promedio un gol por encuentro.
Indudablemente, un grande del deporte rey que salvó su vida gracias a la intervención de Pablo Neruda. “Él nos sacó del infierno. Nunca dejaré de agradecerle”, recordaría años más tarde.
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