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IMPOSIBLE PACTO DE MAYO

Mayo en Córdoba es Santiago de Liniers, la contrarrevolución

Córdoba del Tucumán era una reserva de la España colonial, se opuso a la Revolución de Mayo y así se llegó al fusilamiento de Santiago de Liniers.

La idea del frustrado Pacto de Mayo en la Provincia de Córdoba era casi una herejía de parte de Javier Milei. El Presidente no conoce la historia argentina, evidentemente. La Revolución de Mayo fue en Buenos Aires. En cambio en Córdoba ocurrió la contrarrevolución, y el fusilamiento de Santiago de Liniers.

El 25/05/1810 fue la instalación de la precaria Junta de Mayo en Ciudad de Buenos Aires. Pero días antes, el 24/05/1810, el marino aún virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros envió a José Melchor Lavín, de 17 años, a Córdoba, portando un escrito que informaba las autoridades acerca de los sucesos en Buenos Aires.

Lavín llegó a la ciudad de Córdoba en la medianoche del 30/05/1810, y visitó al rector del colegio Monserrat, el deán Gregorio Funes, quien lo condujo a la residencia del gobernador intendente de Córdoba del Tucumán, Juan Gutiérrez de la Concha.

El paso siguiente fue comunicar la “esa desagradable novedad”, recuerda Wikipedia, a Santiago de Liniers y al obispo Rodrigo de Orellana, a quienes citaron a una reunión al 31/05/1810 para “tomar consejo y acordar medidas”.

Liniers se encontraba en la ciudad de Córdoba para escriturar la compra de un lote lindero a su estancia en Alta Gracia.

Baltasar Hidalgo de Cisneros había intentado enviar al exvirrey Santiago de Liniers a España porque era un personaje divisivo en la sociedad de Buenos Aires, donde había sido virrey interino.

Por su origen francés, Liniers no quería viajar a España, donde fraceses y españoles libraban intensas batallas. En febrero de 1810, Liniers compró una estancia en Alta Gracia, ex propiedad de la Compañía de Jesús.

Liniers le propuso mudarse a Mendoza hasta tanto se decidiera su futuro. Sin embargo, él se detuvo en Córdoba. Y se lo informó a Cisneros meses después. (Personaje complicado Liniers).

Pero en marzo de 1810, Cisneros le transmitió a Liniers que había recibido una Orden Real confecha de enero, que pedía su traslado a España.

Liniers -en un grave error- afirmó que padecía dificultades económicas para costear el vieja. En abril, Cisneros aportó los recursos financieros para que Liniers abordara un buque. A principios de mayo de 1810, nada impedía el viaje de Liniers a España. Desobedecer le costó la vida.

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Baltasar Hidalgo de Cisneros.

Baltasar Hidalgo de Cisneros.

Liniers / Saavedra

Santiago de Liniers tenía algún conocimiento de lo que estaba ocurriendo en Buenos Aifes. El 03/04/1810, Cornelio Saavedra le escribió una carta que entregó María Francisca de Paula de Sarrratea, cuñada de Liniers, quien quería saber si viajaba a España o permanecía en el Virreinato.

Saavedra comentó que, salvo que ocurriera un cambio de gobierno en España, Liniers enfrentaría dificultades en España., donde estaban viejos enemigos tales como el Marqués de Sobremonte y Francisco Javier de Elío, sin cargos, pero con vínculos importantes, logrados “a costa nuestra”, según Saavedra.

El jefe del Regimiento de Patricios le hizo saber que

  • circulaba el rumor de una evolución en Sevilla los días 19 y 20 de enero de 1810;
  • que Cisneros le había dicho que Liniers debería contratar un abogado en España y
  • que él consideraba que el viaje de Liniers, en un momento tan crítico en España, era “ocioso acaso".

El 19/05/1810, Liniers envió a Cisneros 2 cartas:

  • en una le comentó la correspondencia que había recibido para que no viajara a España y consideraba prudente suspender su viaje hasta la llegada de algún correo de la península aclararando algunas sospechas negativas; y
  • en la otra, con el título de “reservadísima” le advirtió: “Estás rodeado de pícaros, varios de los que más te confías te están engañando” y luego le adviertió que los 3 jefes militares, hacía más de 1 mes que no le escribían, y que sabía, por otros medios, que habían perdido influencia sobre sus respectivos regimientos “antes tan leales y tan subordinados”. El único auxilio podría ser del Virreinato del Perú, escribió, pero "Nieto ya esta viejo y Goyeneche no tiene la capacidad de convocatoria que él tiene". De esta manera se puso a sus ordenes y prometió obediencia incluso si considera que de todas maneras debía abandonar el Virreinato del Río de la Plata.

Desde Córdoba del Tucumán, Santiago de Liniers le advertía a Cisneros que 'algo no estaba funcionando correctamente' en las fuerzas militares.

Esa misma noche del 19/05/1810, en Buenos Aires, Miguel de Irigoyen pagó de su bolsillo $ 4.000 a los soldados acuartelados de los regimientos Patricios para mantenerlos de su lado en el plan de sustituir al virrey Cisneros.

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Cornelio Judas Tadeo de Saavedra.

Cornelio Judas Tadeo de Saavedra.

El cordobesismo

Rafael de Sobremonte reemplazó a Juan Manuel Fernández Campero como gobernador intendentede Córdoba del Tucumán. Durante 13 años reorganizó la sociedad cordobesa, tal como había comenzado a hacerlo Fernández Campero.

Las familias tradicionales eran los Funes y de la Bárcena.

Las nuevas familias en ascenso eran los Allende, Mendiolaza, Guerrero y Ascasubi.

Fernández Campero eligió a estos como aliados.

Los Funes y los Allende se enfrentaron por triple crimen del Corral de Barranco: terminó en prisión el alcalde provincial Domingo Garay, ligado a los Allende, quienes hicieron una ofensiva contra la credibilidad social de los Funes, quienes apelaron al Virrey.

En Buenos Aires, y tal como había hecho en Cordoba, Sobremonte inició una campaña contra los integrantes del Cabildo de Buenos Aires, a quienes definió como “plebeyos ricos pero despojados de nobleza y amor por la Metrópoli”.

Lo enfrentó el sector monopolista de Martín de Álzaga, quien se oponía a los permisos de importación extraordinarios que vulneraban el monopolio; y el débil control del contrabando con precios difíciles de competir.

Sin embargo, una de las consecuencias de las invasiones inglesas (1806-1807) fue la sustitución de Sobremonte por Santiago de Liniers y la declinación temporaria en Córdoba de los Allende y los Rodríguez que no pudieron impedir el nombramiento de Ambrosio Funes como alcalde de primer voto.

Recién en 1807, luego de una prolongada serie de acusaciones y ardua lucha judicial, el virrey Liniers puso al colegio Monserrat y la Universidad bajo el control del Obispado cordobés, nombrando al Deán Gregorio Funes como rector de ambas instituciones.

Sin embargo, ratificó a Dalmasio Allende como regidor propietario por herencia de su padre José Antonio.

A fines de 1807 asumió el gobernador Gutierrez de la Concha y en una nueva ofensiva contra el Cabildo, asesorado por Victorino Rodríguez, le sacó al Cabildo el control de las cuentas del colegio Monserrat.

Francisco Antonio de Letamendi, que integraba el grupo de Álzaga, propuso que ambos cabildos (Córdoba y Buenos Aires) debían actuar juntos:

En una carta del 27/02/1808 a Ambrosio Funes le explicó que “[...] unido ese Cabildo [el de Córdoba], con el de aquí [Buenos Aires] puede derribar a Concha, don Victoriano, Morenito, Allende y cuantos le estorben, no solo quitándoles los empleos, sino a las personas, a título de tranquilidad pública”.

Ambrosio Funes fue advertido que corría peligro su vida por lo que pidió permiso para ausentarse a Buenos Aires el 13/04/1808.

En diciembre, Letamendi advirtió a Funes que escondiera los papeles comprometedores porque a “Concha, don Victorino, el coronel [Allende][…] le estarán haciendo cosquillas los papeles”. Ambrosio Funes recién pudo retornar a Córdoba en octubre de 1809.

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Cabildo Abierto en Buenos Aires, mayo 1810.

Cabildo Abierto en Buenos Aires, mayo 1810.

Enfrentar a Buenos Aires

El 31/05/1810 ocurrió la reunión: Gutiérrez de la Concha, Liniers, Funes, Orellana, los 2 alcaldes del cabildo de Córdoba (José García de la Piedra y el abogado José Antonio Ortiz del Valle), el oidor jubilado de la Real Audiencia del Cuzco y de la Real Audiencia de Buenos Aires, Miguel Sánchez Moscoso; el asesor jubilado de la gobernación de Montevideo, un tal Zamalloa; el coronel de milicias Santiago Allende; el asesor legal de gobierno Victorino Rodríguez; y el tesorero Joaquín Moreno.

El 02/06/1810, en carta a Letamendi, Liniers le expresó su desconcierto.

El 03/06/1810, el gobernador comunicó las noticias preocupantes a Francisco de Paula Sanz, gobernador intendente de Potosí, pidiendo su retransmisión al virrey José Fernando Abascal.

En la mañana del 04/06/1810 llegó Córdoba la Circular de la Junta Provisional Gubernativa fechada el 27/05/1810, en la que se solicitaba “cuanto más antes sea posible” el envío de diputados para realizar una “congregación general de las Provincias”, y que el “pueblo” de Buenos Aires había propuesto al Cabildo el envío a Córdoba de 500 hombres para auxiliar a mantener el orden necesario para la elección de los diputados que se incorporarían a la Junta.

La Circular dejó en evidencia que el nuevo gobierno (1ra. Junta aunque el nombre correcto fue Juna Provisional Gubernativa) no había asumido la soberanía sino solamente su ejercicio por el cautiverio del monarca Fernando VII.

También se recibió el manifiesto firmado por Cisneros, fechado el 26/05/1810, explicando los motivos de su renuncia del 24/05/1810 al cargo de presidente de la Junta y la solicitud del envío de diputados para una junta general.

La noche del 04/06/1810, el gobernador Gutiérrez de la Concha expuso su posición de enfrentar a Buenos Aires.

Según el testimonio presencial de Gregorio Funes, el gobernador afirmó que “nunca reconocería una autoridad tan ilegal como la del nuevo gobierno, aunque para ello fuese preciso valerse de la fuerza”.

La afirmación constó en el oficio que Funes envió a la Junta el 20/06/1810, que le fue entregado a Mariano Moreno.

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Heráldica de Santiago de Liniers, Conde de Buenos Aires (aunque su hijo Luis luego reclamó a España que fuese sustituido por Conde de la Lealtad).

Heráldica de Santiago de Liniers, Conde de Buenos Aires (aunque su hijo Luis luego reclamó a España que fuese sustituido por Conde de la Lealtad).

Preparativos

El 06/06/1810, el Cabildo de Córdoba analizó toda la documentación que había llegado desde Buenos Aires. El alcalde de primer voto, José García de la Piedra, propuso desconocer a la Junta Provisional Gubernativa por no existir motivos para sustituir al virrey.

No obstante, los demás miembros del Cabildo, a instancia del alcalde de segundo voto, José Antonio Ortiz del Valle, resolvieron posponer la decisión.

El 07/06/1810 llegaron cartas desde Buenos Aires, escritas a fines de mayo: Buenos Aires ya sospechaba cuál sería el punto de vista de Córdoba.

Liniers recibió cartas de Vicente Anastasio de Echevarría, Cornelio Saavedra y Martín de Sarratea, suegro de Liniers.

Él las respondió. Liniers escribió a su amigo Echevarría en la que le informó: “[…] el sábado me voy con toda mi familia a Alta Gracia, a cavar mi tierra, sembrar y plantar arboles”.

  • Unos afirman que Liniers no estaba totalmente seguro de oponerse al gobierno de Buenos Aires.
  • Otros, que él quería despistar a quienes interceptaran esa correspondencia.

El 08/06/1810, García de la Piedra sostuvo su moción de desconocer a la Junta Provisional pero Ortiz del Valle propuso que se respondiese al Cabildo y al gobierno de Buenos Aires que se nombraría el diputado solicitado después que las provincias interiores llegaran a un acuerdo sobre el Congreso o Junta General que se iba a convocar.

También que se aclarase que la fuerza militar que Buenos Aires iba a enviar no era necesaria.

El alcalde Antonio de Arredondo expuso que obedecía a la Junta de Buenos Aires sin discutir su legitimidad para evitar “los males de la guerra civil y anarquía”. También opinó algo semejante el Deán Funes el 04/06/1810.

El 15/06/1810, llegó a Córdoba noticia de España: se había creado el Gobierno de Regencia del Reino y había un juramento de obediencia hecho por el Gobierno de Montevideo.

Córdoba desconoció la autoridad del gobierno de Buenos Aires el 20/06/1810, cuando el Cabildo, con la presencia del gobernador, juró obediencia al Consejo de Regencia, aunque no lo hicieron constar en actas.

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Museo Nacional Estancia Jesuítica de Alta Gracia y Casa del Virrey Santiago de Liniers, a 36 Km. de Córdoba Capital.

Museo Nacional Estancia Jesuítica de Alta Gracia y Casa del Virrey Santiago de Liniers, a 36 Km. de Córdoba Capital.

Luis Liniers, hijo de Santiago

El 22/06/1810, en Buenos Aires, los vocales de la Junta Provisional, Juan José Castelli y Domingo Matheu, comunicaron a Cisneros y a 3 oidores y 2 fiscales de la Real Audiencia de Buenos Aires, que, por su seguridad, serían embarcados esa noche, en secreto, y con orden de no tocar ningún puerto hasta las islas Canarias.

La Audiencia había jurado al Consejo de Regencia y enviado una comunicación a Liniers instándolo a que se pusiese al frente de la resistencia, lo mismo que había hecho Cisneros pidiéndole que comunicara a las demás autoridades que había sido obligado por la fuerza a reconocer a la Junta.

El 27/06/1810, la Junta Provisional emitió una circular a los Cabildos y Gobernadores del interior:

"La Junta cuenta con recursos efectivos para hacer entrar en sus deberes a los díscolos que pretenden la división de estos pueblos, que es hoy día tan peligrosa: los perseguirá y hará castigo ejemplar que escarmiente y aterre a los malvados."

El 30/06/1810, Liniers envió a su hijo, el alférez de navío Luis Liniers a Montevideo para comunicar el plan de acción y pedir ayuda militar. Lo acompañó el rector del Colegio de Loreto, Juan Bernardo Alzugaray.

La Junta Provisional tuvo información y el 10/07/1810, envió oficios al alcalde de Concepción del Uruguay, José Miguel Díaz Vélez; y al gobernador interino de Santa Fe, Pedro Tomás Larrechea, para que capturasen a ambos enviados y remitirlos sin demora a Buenos Aires.

El 13/07/1810 el virrey del Perú, Abascal, anunció la reincorporación provisional de las intendencias de Charcas, Potosí, La Paz y Córdoba del Tucumán al Virreinato del Perú.

El 22/07/1810, Larramendi comunicó a la Junta Provisional que había tomado prisioneros a Luis Liniers y al doctor Alzugaray.

Luis Liniers pudo tirar al río los papeles que llevaba y estuvo preso en Buenos Aires hasta el 07/10/1810, cuando Francisco Antonio Letamendi, por intermedio del deán Funes, ya diputado por Córdoba, logró su libertad bajo fianza.

Persecución

El 14/06/1810, la Junta Provisional ordenó al coronel Francisco Ortiz de Ocampo, en su calidad de comandante general, que organizara el ejército auxiliar. El 16/06/1810 nombró como 2do. al mando al teniente coronel Antonio González Balcarce.

El 17/06/1810, desde Alta Gracia, Liniers le comunicó a Abascal que había suspendido su viaje a Potosí para solicitar socorros ya que el gobernador consideraba que su presencia en Córdoba sería más útil.

Comentó que había logrado reunir 4 cañones de la frontera y 8 que se hallaban “arrumbados” en la capital, los que pensaba reparar en 8 días, y que con la ayuda de 300 fusiles más los ríos y bosques, podía “escarmentar” a las fuerzas de Buenos Aires.

El 25/06/1810, Liniers envió otra carta, esta vez a José María Salazar, jefe del Apostadero de Montevideo. Dado que la Junta estaba preparando una expedición de 1.000 hombres, le ordenó reunir soldados, abastecimientos, armas, municiones y dirigirse por el Paraná hacia Santa Fe y de allí a Córdoba. Las autoridades de Montevideo consideraron que esta orden era no realizable.

El 01/07/1810 llegó el correo de Buenos Aires anunciando que la expedición militar estaba lista para salir hacia Córdoba.

El Cabildo de Córdoba reconoció al virrey Abascal y se puso bajo la jurisdicción de la Real Audiencia de Charcas.

En el Alto Perú el general realista José de Córdoba y Rojas comenzó a reunir tropas para trasladarse a Santiago de Cotagaita.

En Buenos Aires, las tropas de la Junta Provisional salieron del Retiro el 06/07/1810.

El 08/07/1810 la Junta Provisional ordenó a las autoridades de Salta, Tucumán, Jujuy y Santa Fe que capturaran a los funcionarios de Córdoba si pasasen por sus jurisdicciones:

(...) manda la Junta que ponga V. S. en movimiento todo su celo y todos los arbitrios que penden de sus facultades para atajar el paso á Don Santiago Liniers, al Gobernador Concha, Obispo de Córdoba, Teniente Gobernador Rodríguez, Oficial Real Moreno y Coronel Allende. Cualquiera de estas personas que pase por esa ciudad deberá ser detenida; y remitida á esta capital con segura custodia, quedando V.S. responsable á los gravísimos males y perjuicios que causarían estos individuos si lograsen internarse, en las Provincias de arriba, si por falta de vigilancia ú oposición lo verificasen, y para que así no suceda no omitirá medio, acción ó arbitrio sea cual fuese con tal que conduzca á la ocupación de sus personas lo que á todo trance debe realizarse.

El Coronel Don Diego Pueyrredon es encargado particularmente por la Junta para este asunto; y á él franqueará V. S. todos los auxilíos que pidiese para su desempeño.

Dios G-.de á V S. Julio 8 de 1810.

Sr. Gobernador Intendente de Salta — IImo. Cabildo, Justicia, y Regmto. de Salta— ídem de Tucuman — ídem de Jujuy — Sr. Comandante de Armas de la ciudad de Santa Fe."

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Fusilamiento de Santiago de Liniers.

Fusilamiento de Santiago de Liniers.

Fracasa la contrarrevolución

La Junta Provisional comisionó al coronel Diego Pueyrredón para que los capturara y enviara a Buenos Aires. Él se trasladó a Jujuy, e instaló al teniente Martín Miguel de Güemes en la quebrada de Humahuaca con una partida de observación.

El mismo 08/07/19810, en carta a Sanz, Liniers mencionó que disponía de 700 hombres, pero solo 300 con fusiles y el resto con boleadoras, granadas de fabricación casera y lanzas. Agregó que disponía de 13 cañones y 100 artilleros.

Con estas fuerzas pensaba retardar el avance enemigo con acciones de guerrilla para luego retirarse hacia el norte. Pero él creía poco probable que saliera de Buenos Aires la fuerza expedicionaria.

6 días después, en carta a su suegro Martín de Sarratea, reconoció la inferioridad militar de sus fuerzas pero que confiaba en que "Dios lo premiaría haciendo que llegaran los refuerzos necesarios a tiempo."

A mediados de julio ya era evidente que había fracasado la movilización que en Córdoba del Tucumán se había encargado al coronel Allende: muchos recordaban su maltrato en 1806 cuando abandó a su suerte a sus soldados Esto hizo que la participación de Córdoba en la 2da. invasión inglesa fuera casi nula.

El 13/07/1810 la Junta Provisional reiteró a la Junta de Comisión la lista de personas que debían ser apresadas y enviadas a Buenos Aires inmediatamente. También prohibió toda propuesta que pudiera provenir del obispo Orellana en caso que saliera al encuentro de la expedición.

El 21/07/1810 la expedición auxiliar llegó a la Guardia de la Esquina, ya en Córdoba, y las milicias cordobesas que había reunido Liniers desertaron en masa.

El 27/07/1810 la Junta envió una circular a los cabildos de San Luis, Santa Fe, San Juan, Mendoza, Rioja y Jujuy, en la que, anticipando la huida de las autoridades de Córdoba, ordenaba la "aprehensión de estos delincuentes" debiendo ser enviados a Buenos Aires.

Los líderes cordobeses decidieron adoptar el plan originario de Liniers y partir hacia el norte con los hombres que les quedaban de las deserciones, 9 piezas de artillería y $ 70.000 del erario público.

El 25/07/1810, Liniers cumplió 57 años. El gobernador Gutierrez de la Concha decidió que el coronel Allende, con una fuerza de 80 fusileros y 20 lanceros fuera a proponer a las tropas de Ortiz de Ocampo que desertaran a cambio de $50 por cabeza, y $25 más si lo hacían con fusil y municiones. La oferta fue rechazada.

Las autoridades cordobesas debían abandonar la ciudad. Lo hicieron el 31/07/1810.

Fusilados

Salieron de Córdoba el 31/07/1810 en dirección al Alto Perú y esa misma noche desertó una compañía de 50 hombres, y continuó la deserción en los días siguientes hasta el punto de quedar sólo una compañía de Partidarios de la Frontera.

Entre el Totoral y Villa Tulumba se dispersó esa última compañía de veteranos a la vista de los jefes. También se incendió el carro de pólvora y municiones.

El 01/08/1810, desde Paso de Ferreyra, actual Villa María (Córdoba), Ortiz de Ocampo informó a la Junta que había recibido noticias de Faustino Allende y Ambrosio Funes de que las autoridades cordobesas habían abandonado la ciudad de Córdoba rumbo al norte.

El 01/08/1810, González Balcarce se adelantó en marcha forzada y recuperó los 6 días de marcha que llevaban de ventaja los contrarrevolucionarios.

El 05/08/1810, González Balcarce ingresó a la ciudad de Córdoba, y debió reducir las fuerzas que perseguirían a los fugitivos a 75 hombres.

González Balcarce fue alertado por delatores de las direcciones que habían tomado los prófugos, y destacó partidas en su búsqueda.

El 07/08/1810, Orellana fue detenido por el alférez Rojas. Los prisioneros fueron maltratados y humillados por los oficiales.

Esa misma noche, dio con 2 hombres que guardaban unas mulas, los que confesaron que eran de Liniers, quien se hallaba en un rancho a tres cuartos de legua de allí. Destacó hacia allí un piquete que comandaba su ayudante de campo José María Urien, quien capturó a Liniers en la estancia de Piedritas (cerca de Chañar).

Urien, además, se apoderó del equipaje y joyas de Liniers, siendo posteriormente procesado por todos estos delitos.

En la travesía de Ambargasta el teniente Albariño capturó a Gutiérrez de la Concha, Allende, al asesor Rodríguez y al primer oficial mayor Moreno, quien llevaba $ 30.000 retirados del erario público de Córdoba, que desaparecieron luego de confiscados.

González Balcarce informó a Ortiz de Ocampo que iba a reunir a los prisioneros para enviarlos ya sea a Buenos Aires o a la ciudad de Córdoba “según lo más conveniente”.

La Junta Provisional no quería a Santiago de Liniers en Buenos Aires. Temía las consecuencias.

J.J. Castelli partió de Buenos Aires llevando a Nicolás Rodríguez Peña como su secretario, y a Domingo French al mando de un destacamento de 50 soldados del regimiento Estrella, con orden de fusilar a los detenidos.

El 26/08/1810, French encontró a Garayo y los prisioneros en la Esquina de Lobatón, donde habían pasado la noche, y tomó el mando de la escolta y continuó el viaje hasta la posta de Cabeza de Tigre, en donde los esperaba el coronel Juan Ramón Balcarce, quien hizo detener a los criados con los equipajes y los prisioneros siguieron hacia el Monte de los Papagayos, donde esperaba Castelli con Rodríguez Peña y una compañía de húsares.

Castelli les leyó la sentencia de muerte, que se haría efectiva 4 horas después: fueron fusilados Santiago Liniers y Bremont, Gutiérrez de la Concha, el asesor legal Victorino Rodríguez, el coronel de milicias Santiago Allende y el tesorero Joaquín Moreno, perdonándose al obispo Orellana, quien fue enviado preso a Guardia de Luján.

A French le tocó dar el tiro de gracia a Liniers.

El jueves 11/10/1810, más de un mes después de haberlo firmado, el gobierno publicó, en la Gaceta de Buenos Aires, un largo comunicado explicando los motivos del fusilamiento. Con el título de “Manifiesto de la Junta” y la firma al pie de Saavedra y Moreno, el texto ocupó todas las 15 hojas del periódico de aquel día.

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