El muy regular empate 0 a 0 que protagonizaron Manchester United y Arsenal Football Club fue, para la mayoría de los periodistas deportivos, una oportunidad para que el club que en 1886 fundaron los trabajadores de la Woolwich Arsenal Armament Factory alcance el liderazgo en el campeonato inglés conocido como Premier League. Sin embargo, el juego tuvo algunos episodios muy interesantes para comentar, a mitad de la crisis que vive el fútbol profesional argentino. El encuentro, jugado en el estadio Old Trafford del Manchester, fue lo que se denomina "un clásico", y como tal, ganar o perder importa aún más que en otras ocasiones. Además, Arsenal jugaba apenas unos días después de haber sufrido una traumática derrota 0-3 en su propio estadio en Highbury. Sin embargo, cuando ocurrieron cambios en los equipos, los jugadores que se retiraron se sentaron en la platea, sin que ninguno de los presentes los hostilizara. Ocurrió con Dennis Bergkamp cuando fue reemplazado en un momento dramático del juego, porque acababa de ser expulsado Patrick Vieira, el capitán del Arsenal; y antes con Ryan Giggs, quien le dejó su lugar al uruguayo Diego Forlan. Además, cuando Martín Keown fue penalizado por muy discutible penal que el pésimo árbitro Steve Bennet cobró en el minuto 90 contra el Arsenal, los espectadores no perdieron la compostura pese a que los jugadores visitantes –y en el caso del defensor Kolo Toure fue muy notable- se la tomaron con el delantero del Manchester, Ruud van Nistelrooy, antes y después que errara el penal. El espectáculo ocurrió donde debía ocurrir: dentro el perímetro de juego, protagonizado por los 21 jugadores que estaban enfrentándose (Vieira, el Nº 22, estaba en el vestuario). # La AFA no funciona No se entiende por qué la Asociación del Fútbol Argentino no puede lograr un éxito similar en erradicar la violencia del juego que más consume la población; y la única explicación razonable es que, para que ocurriese, deberían producirse cambios, pero los dirigentes de los clubes no quieren que nada cambie porque podría afectar la estructura de la organización que les permite lucrar con la pasión popular. La 1ra. vez que Urgente24 lo fundamentó –en ocasión del debate sobre la todavía necesaria transformación de los clubes en sociedades anónimas- recibí una carta personal de un veterano dirigente de Velez Sarfield que tenía un cargo honorario en la AFA, quien además de defender el status-quo aprovechó para realizar una denodada defensa de Julio Grondona. Así funciona el fútbol profesional argentino: unos ocultan a otros, todos son cómplices de la tragedia. Aquel debate fue alentado por Urgente24, porque resultaba/resulta inconcebible que los clubes mantengan su estructura de asociaciones civiles sin fines de lucro cuando administran contratos millonarios vinculados a los derechos federativos de jugadores profesionales. Si fuesen sociedades anónimas estarían obligados a auditorías externas, calificaciones de riesgo y otras normas y procedimientos que impedirían irregularidades contables y financieras. El debate fue una derrota para Urgente24 porque no hubo cambio alguno, y lo único que ha logrado mermar el beneficio personal que muchos dirigentes obtienen administrando los bienes colectivos, es la crisis del consumo que afecta a millones de familias argentinas. Esos mismos dirigentes se han negado a modificar usos y costumbres que impiden que el fútbol profesional resulte un espectáculo deportivo familiar. Cuando la polémica subió de tono se limitaron a crear un negocio de concesión de la venta de entradas a favor de una empresa que, luego de instalar los molinetes en los accesos a los estadios, se fundió porque los dirigentes comenzaron a exigir lo que habían prometido que no harían: centenares y miles de entradas de favor, controles más flexibles, etc. En la oportunidad siguiente que la polémica lo permitió, dijeron que con la instalación de videocámaras en los estadios se resolvería el tema; para varios dirigentes sólo fue un negocio basado en el sobreprecio de los equipos. # Administración ruinosa Urgente24 hizo notar que en las finanzas de los clubes europeos, los ingresos por derechos de televisación resultan un porcentaje del total inferior al de la mayoría de los clubes argentinos, y los ingresos por venta de abonos y localidades es mayor. Se hizo hincapié, además, en que carece de sentido tener infraestructuras de mantenimiento oneroso que se utilizan cada 15 días, y que durante el campeonato tienen un promedio de ocupación de su capacidad de 35%. Menos estadios y más pequeños mejoraría la estructura financiera colectiva, pero esto exige otros dirigentes según lo corroboraron las discrepancias para unificar el uso del estadio común en la ciudad de La Plata. Luego, la cuestión de la seguridad: afuera de los estadios corresponde a las fuerzas de seguridad pública y sin paga adicional, como ocurre en cualquier evento; dentro de los estadios debe evaluarlo la institución organizadora pero sería mejor que no fuesen efectivos de fuerzas de seguridad pública. Al menos, la seguridad de los estadios no puede resultar un negocio de los jefes de las fuerzas de seguridad del Estado; existe una injusta e injustificada transferencia de ingresos de los clubes a las policías Federal y provinciales en concepto de adicionales. Así como los dirigentes del fútbol no han dado explicaciones acerca de su fracaso, tampoco lo hicieron los jefes policiales que han desfilado durante los últimos años y embolsaron mucho dinero. Esto requeriría, además, que no se permita el ingreso de ninguna persona indeseable a los estadios. El debate estaba en la revista Urgente hace tres años, y por eso es necesario que Javier Castrilli se muestre inflexible con la AFA y sus detestables dirigentes. En tres años no hicieron nada y lo más ridículo es que Julio Grondona sea vicepresidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociado, cuando no puede ordenar el negocio en su propio país. O quizá habría que exigirle que permanezca más tiempo en Ginebra, Suiza, donde la Fifa tiene su sede, y permite que otro lo reemplace en la AFA. Es probable que haya llegado la hora en que el ferretero de Sarandi pase a cuarteles de invierno porque otra etapa es imprescindible para el bien del fútbol profesional argentino. # ¿Los jugadores, únicos responsables? Lo curioso es que ahora quienes parecen tener la responsabilidad de todo son los jugadores, y las declaraciones del polémico presidente de Colón, José Vignatti, fueron en ese sentido. Es verdad que Vignatti merece ponderaciones porque administró con esmero las finanzas de Colón de Santa Fe, pero afirmar que los barrabravas son mantenidos exclusivamente por donaciones de los jugadores, parece increíble. El presidente de Colón, José Vignatti, dijo en la noche del domingo: "Nosotros, a través de los años de nuestra gestión no le dimos nunca ni dinero ni entradas a esos señores. Sí reconozco que hay un pequeño grupo, al que no les quiero ver las caras, que los jugadores siempre les acercan algo de dinero. Aunque nosotros nos oponemos", aclaró Vignatti. Acerca de los motivos que impulsan a los jugadores a donarle dinero a violentos, el dirigente explicó que "los futbolistas prefieren eludir las amenazas, porque son personas que perciben buen dinero y prefieren manejarlo de esa manera". "Ellos (por los jugadores) tienen sus familias, las que dejan cuando se van a jugar. Es una manera injustificada, pero comprensible de alguna manera", declaró Vignatti a Radio Del Plata. "Más que barrabravas son mangueros", afirmó el titular de Colón y agregó que "en todos los clubes los jugadores le dan dinero a los barras". "Desde el inicio de nuestra gestión tratamos de imponer nuestro pensamiento a los barrabravas. Se nos hizo bastante complicado, pero a través del tiempo entendieron nuestra posición inflexible", expresó. Con respecto a las declaraciones de entre semana en las que se le adjudicaron opiniones como que la AFA "me da asco", Vignatti trató de minimizar el tema al manifestar que "fue una expresión que fue sacada de contexto". "Yo tengo una opinión contraria a las soluciones que se buscan, pero de ninguna manera en tono agresivo con ninguna institución. Creemos que la solución tiene que pasar por otro lado", agregó. Vignatti opinó acerca del cambio: "Es a través de la policía. El gobierno tiene que garantizar la seguridad de las personas, como ocurre en los países serios". También, el dirigente señaló que le gustaría mucho entrevistarse con el juez Mariano Bergés: "Creo que él está muy ocupado en estos momentos y yo estoy bastante distante; me gustaría en algún momento hacerle conocer nuestra postura". "Si se levanta o no el fútbol es una cosa, pero no va a solucionarse el tema de fondo. Para lograrlo hay que hacerlo con la participación de todos lo sectores, pero el gobierno tiene que poner su granito de arena", concluyó. # Grondona, siempre la misma canción También habló el presidente de la AFA, Julio Grondona, para amenazar a los futbolistas que amenazaron con parar como protesta por la ampliación de la quita de puntos a los clubes cuyos simpatizantes cometan hechos de violencia: "El gremio de los jugadores no puede ponerse duro. A nadie le va a faltar trabajo. Que no jodan y no busquen vericuetos", dijo un ofuscado Grondona. El titular de la AFA sostuvo que los futbolistas "son privilegiados" porque "están amparados desde todos lados. Que venga alguno y me diga que no cobró. Siempre lo hicieron, pese a estar en un país quebrado", dijo, en tono de queja. ¿Qué tiene que ver eso con el debate, que va más allá de los ingresos de los jugadores por punto ganado? En teoría, el debate comenzó porque la inseguridad la padecen los asistentes a los estadios. Grondona pidió que los futbolistas "no mezclen lo económico con lo deportivo porque son dos cosas distintas", al referirse a la postura de la mayoría de ellos, que se niegan a perder en los escritorios los puntos ganados en una cancha. Hoy, los capitales de todos los planteles de 1ra. División A y de las categorías de ascenso se reunirán a partir de las 19:00 en la sede de Futbolistas Argentinos Agremiados para debatir si aplican alguna medida de fuerza por el aumento de 3 a 9 puntos en la sanción mínima para los clubes cuyos fans cometan actos de violencia. El tribunal de disciplina de la AFA le descontó 3 unidades a Chacarita Juniors por los incidentes que sus hinchas protagonizaron en la cancha de Boca Juniors el último 31 de agosto, además de darle al local, Boca, el partido por ganado. "Si las tres patas -ley, policía y dirigentes- cumplen, no habrá problemas", expresó Grondona. Es llamativo que él no explique por qué ya nadie le cree. Asumiendo que ya no genera credibilidad, Grondona afirmó que "a partir de ahora no habrá más delator o denunciante y el 1ro. en decir quiénes son los responsables de actos violentos será el presidente de la AFA". Luego explicó lo que cualquiera ya sabe: "Los violentos son muy pocos, y metieron a otros para tener más fuerza", y que para los barrabravas "debe aplicarse la no concurrencia (a los estadios)". # Aníbal Fernández avala a Castrilli En cuanto al juez Mariano Bergés, no ha cambiado su orden a la Policía Federal Argentina de abstenerse de participar en los operativos de los partidos en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires hasta el próximo martes. Todo este asunto es ridículo, hasta que exista una Ciudad Autónoma que carece de policía propia y, entonces, es la Federal la que tiene competencia en su territorio. Por último, hay que ponderar el aval del ministro del Interior, Aníbal Fernández, al titular del Programa de Seguridad en Espectáculos Futbolísticos (Prosef), Castrilli. Aníbal Fernández, simpatizante del Club Atlético Quilmes, instó al Estado "a revisar la legislación" para "castigar a los responsable de los incidentes. No son mil, son pocos. Hay que echarlos. Si en otros países encontraron una solución para esto, aquí también. La legislación tiene buenos objetivos pero si está mal aplicada, es lo mismo que no haya nada". Acerca del ridículo proyecto presentado por Raúl Gámez, presidente de Vélez, para jugar los partidos solamente con público local, opinó que "es una decisión extrema, pero no sé si resuelve el tema de la violencia".
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Si Grondona no da un paso al costado y la AFA no cambia, el fútbol seguirá violento (por eso, Castrilli debe presionar más)
"Si se levanta o no el fútbol es una cosa, pero no va a solucionarse el tema de fondo", vaticinó José Vignatti, presidente de Colón. Hoy los jugadores se reunirán para debatir qué hacer cuando parecería que quieren hacerlos responsables por la inseguridad. El Estado debe cumplir con su deber, y eso obliga a Javier Castrilli a seguir presionando a la AFA y a Julio Grondona: el sistema del fútbol profesional precisa cambios inmediatos.
22 de septiembre de 2003 - 01:43







