"El sistema habla un lenguaje surrealista: Denomina ayuda a la ortopedia deformante de los préstamos y al drenaje de riquezas que las inversiones ajenas provocan".
La frase fue escrita por el uruguayo Eduardo Galeano, en el prólogo de su libro "Las venas abiertas de América Latina". La misma grafica el vínculo que une a San Lorenzo con el Grupo Inversor. Una conexión que obviaron casi todas las listas. Una por haberles abierto las puertas del club de par en par, la otra por mera conveniencia electoral.
La participación de los capitalistas poco tiene de "colaboración" con la institución. Ya que de serlo, solo buscarían recuperar el dinero puesto y no duplicar el monto invertido.
Lo dicho no constituye ningún delito. Solo busca dejar en claro las intenciones de los privados, que no son las mismas que comunican los multimedios. Que, vaya casualidad, poseen importantes relaciones con los principales integrantes del Grupo Inversor.
Para muestra de que el único perjudicado es San Lorenzo bastan varios botones: La llegada de Juan Manuel Torres y la inmediata transferencia de Christian Ledesma, alentada por Ramón Díaz.
La incorporación de Gastón Aguirre y el apartamiento del equipo titular de la joven promesa, Nicolás Bianchi.
El "capricho" que acompañó al entrenador durante el certamen pasado, a excepción de los partidos finales. Que sea Aureliano Torres el lateral izquierdo, y no Germán Voboril.
¿Cuáles el paralelismo entre estos casos? Muy simple. Tanto los dos Torres como Aguirre fueron acercados por el famoso Grupo, mientras que los dejados de lado pertenecían o pertenecen a San Lorenzo de Almagro.
De los 3 ejemplos se podrían desprender diversas hipótesis. Una de ellas es que quienes fueron traídos por los inversores tienen prioridad para jugar. La conjetura no parece alocada. Sobretodo si se toma en cuenta el rendimiento de unos y otros.
La otra es más importante y dramática aun. La posibilidad de que San Lorenzo sufra un proceso de descapitalización en el corto plazo. La amenaza está latente. Si se toma como base el equipo titular y los principales suplentes, los hombres más cotizables en el mercado – con excepción de Agustín Orión - no tienen al club como único dueño.
Llámese Gastón Fernández (65% del Grupo Inversor – 35% de San Lorenzo) o Jonathan Bottinelli (50% de Gustavo Ranucci, de quien nos encargaremos más adelante, y otro tanto de la entidad azulgrana). Los restantes componentes del plantel carecen de valor de reventa o no se les poderá sacar una importante tajada, en caso de transferencia.
Un integrante particular
Muchos se asombraron cuando el Presidente, Rafael Savino, agradeció públicamente las gestiones hechas por Gustavo Ranucci, dueño de los Bingos de Avellaneda y Florencio Varela, para retener a Ramón Díaz.
Lo cierto es que nada debería sorprender. Hace unos meses, en medio de una angustiante turbulencia económica, San Lorenzo vendió la mitad de la ficha de Jonathan Bottinelli en u$s 1.100.000.
¿Quién aprovechó la desesperación del club por obtener dividendos? El mismo hombre que por unos días estuvo en boca de todos: Gustavo Ranucci, integrante del Grupo Inversor. Señalado como la persona que tuvo el "acorazonado" gesto de acercar a las partes.
Aunque la historia del acaudalado empresario, confeso hincha de River, no terminó ahi. Cuando se conoció la venta del mayor de los Bottinelli circuló el rumor de que el hombre de negocios tenía amistad con Ramón.
Las sospechas se confirmaron en medio de las negociaciones por retener al Pelado. "Ranucci es muy amigo del técnico, es como un asesor", sostuvo Rafael Savino en declaraciones a la prensa.
¿No es una incompatibilidad moral que el entrenador acerque a sus amistades para hacer negocios con San Lorenzo?
La experiencia, todo lo dice
Los antecedentes de los clubes argentinos con importantes empresarios no fueron felices. River Plate y Rosario Central, que pelea por mantener la categoría, lo certifican a diario.
Más atrás en el tiempo, Independiente, con Daniel Grinbank, e innumerables cuadros del ascenso, como el Ferro de Gustavo Mascardi, terminaron inmersos en crisis institucionales y deportivas.
Ni hablar de Racing Club, inmiscuido en la aventura gerenciadora de Blanquiceleste S.A, cuya mayoría del paquete accionario se sospecha que está en paraísos fiscales.
El camino a seguir no es ir detrás de ningún 'Mesías'. La solución no llegará de la mano de hombres de negocios, más preocupados en acumular poder para beneficio propio, que en engrandecer al club.
El sendero a transitar es otro. El Club Atlético Lanús y Vélez Sarfield han crecido gracias al trabajo de anónimos, y a dirigentes con perfil social. Haciendo hincapié en las divisiones inferiores, poniéndole límites a representantes e intermediarios, y abriendo las puertas a la comunidad.
También Estudiantes de La Plata ha cosechado éxitos, a raíz de un interesante trabajo a largo plazo. Por supuesto que no existen las recetas únicas. Y que las presiones en San Lorenzo no son las mismas que en otros lados. Pero para crecer, primero hay que sembrar. Los ejemplos están a la vista.
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San Lorenzo y su 'vinculación' con Ranucci: Un empresario hincha de River que jugó por Ramón
El vínculo con los capitales privados amenaza la salud institucional y económica de la institución. Mientras tanto, los multimedios y la política azulgrana prefieren eludir la problemática. El sendero a transitar es el opuesto al actual
29 de diciembre de 2007 - 11:32









