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Los tonos apagados de unas pobres campañas

Nada. Ni coplas, ni estribillos, ni bombos. Ni siquiera la promesa que, por demagógica, se anula asimismo. Como aquella que en 1880 cantaban los partidarios de ese joven general de estilo sigiloso que pispeaba la Rosada... "Si gana Roca / los pobres tendrán vida regalada / vestirán de levita / y camisa planchada".

BUENOS AIRES (ABA en el diario  'Río Negro')- Y nada por supuesto de ingenioso como aquel... "Sube la papa/ sube el carbón/ y el 24 sube Perón" con que de cara a las elecciones de febrero del '46, se instalaba en la vida pública del país un nuevo y polémico sujeto político: el peronismo. Ingenio que blandieron los jóvenes que en aquel '61 se pusieron al hombro al socialista Alfredo Palacios en su lucha por llegar al Senado.... "En Cuba los barbudos; aquí el bigotudo"... Ausencia incluso de frases fuerza que enamoren aunque luego sean traicionadas. Como aquella de Carlos Menem en el ´89... "Por los niños pobres que tienen hambre. Por los niños ricos que tienen tristeza"... Ni siquiera humor, tan habitual y enriquecedor en la política argentina. Y lo poco que hubo en esta materia, fue brillante. Corrió por cuenta del veterano Raúl Alfonsín.... "Carrió se la pasa hablando con Dios". Y también el humor del puntano Alberto Rodríguez Saá... "Asís habla desde el humor y la literatura. Le recomiendo que lea a Inodoro Pereyra.... Los indios acorralan a Mendieta e Inodoro, que se ponen espalda con espalda. "vendamos cara la derrota". Mendieta lo mira y le contesta: "Inodoro, una derrota no la compra nadie y menos si es cara". Asís es un caso rarísimo. La fórmula Asís - Sobisch, repito: Asís - Sobisch, está comprando cara una derrota. Qué se calle la boca Asís y que se ponga a trabajar para que haya un gobierno peronista, si es que quiere seguir en política". Pero lo concreto, nada de todo ese esfuerzo retórico que, a lo largo de nuestra historia, inyectó pasión para movilizar incluso a millones de seres. Así fue la campaña electoral que anoche llegó a su fin: Nada de nada de toda aquella "liturgia". Por mil razones que exceden la naturaleza de esta nota, pero nada. Candidatos tan previsibles en sus discursos, que aburrieron. Palidez total incluso en estilos y formas de relacionarse con la gente, especialmente los hombres. Sólo Elisa Carrió mostró decidida predisposición a salirse permanentemente de libreto y cosechar así el ... "Se siente, se siente/ la gordi está presente", como le corearon sus fieles en Santa Fe. Levantó brazos gruesos. Agitó puños tostados. Apretó mandíbulas para escuchar. Adornó su cuello de rutilantes collares de 10 pesos y vistió colores chillones. Casi como diciendo "aquí estoy yo". Muy diferente operó Cristina Kirchner. Habló desde el poder que la bendice. Y aún desde esa cuota de respaldo, no se deslizó jamás hacia la espontaneidad. Se situó en la campaña siempre muy producida. Sus pestañas empastadas de rimmel y sus cachetes embadurnados de rubor le dieron a su rostro una imagen pegajosa. Y trabajó sus discursos siempre desde el núcleo básico de una dicotomía que es cultura en el peronismo en ese campo: amigos-enemigos. Palabras siempre plagadas de silencios que, aún muy fugaces, siempre denunciaron un denodado esfuerzo por "hacer perfil". Y está el resto de los candidatos: Vilma Ripoll, suelta, agradable, cálida. Roberto Lavagna, tan controlado desde el contenido de discurso y desde lo gestual, que transfirió la idea que vive la política como problema. Ricardo López Murphy trabajó más para emitir señales que sea cual sea su suerte en las urnas, seguirá en política sí o sí. Néstor Pitrola, tanto derrumbe en su cara, que recordó a aquello de Mario Sapag imitando a César Menotti: "Es un triste". Alberto Rodríguez Saá: audacia y más audacia en cada una de sus expresiones. Pino Solanas: un buen cineasta a la hora de la política seducido por los problemas energéticos del país. Raúl Castell, rostro cansado, mecanicista en sus análisis, fuera de foco en cuanto a posibilidades de generar consenso. Y del resto, más nada de nada.