por CLAUDIO M. CHIARUTTINI
Cuenta regresiva (1): Todos miran hacia Sergio Massa... y la Corte Suprema
2 variables que pueden modificarlo todo... o al menos mucho: si la Corte Suprema interviene en la reforma judicial de Cristina antes que Cristina se cargue a la Corte Suprema, y si Sergio Massa confirma que competirá en 2013 y por fuera del Frente para la Victoria. Será una semana decisiva.
02 de junio de 2013 - 19:28
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Sin Saco y Sin Corbata). Los tiempos electorales presionan a Cristina Fernández y a las fuerzas opositoras para presentar el 12/06 sus alianzas partidarias y, el 22/06, las candidaturas, conocedores todos que de los movimientos que se producirán en las próximas dos semanas se jugar el futuro político de la Argentina para los próximos 10 años.
Mientras la oposición va camino a ir desunida como en 2011, planteando el mejor escenario electoral para Cristina Fernández, la Presidente de la Nación parece haberse dado un baño de realismo en con las últimas encuestas recibidas y muchas de las propuestas y promesas realizadas en los últimos dos años parece que caerán en saco roto.
Nilda Garré deja un Ministerio de Seguridad que ya no manejaba, cansada de ser presionada por Sergio Berni y ya sin contar más con la simpatía de Cristina Fernández desde que se enfrentaron por el despido del Procurador General de la Nación, Esteban Righi, en pleno escándalo de la ex Ciccone y del vicepresidente de la Nación, Amado Boudou.
Nilda Garré intentó se candidata en la Ciudad de Buenos Aires. Prefería la lista de senadores, pero las encuestas confirmaron que las preferencias de los porteños no le alcanzaban ni para llegar a la Cámara de Diputados. Daniel Filmus sería el elegido. Por eso se pensó en un escritorio en uno de los organismos internacionales más criticado, vaciado de poder y desprestigiado por el kirchnerismo.
Arturo Puricelli es un peligro para Cristina Fernández si no lo mantiene ocupando cargos en Buenos Aires. El ex gobernador de Santa Cruz se podría aliar con Daniel Peralta y arrebatarle a la Presidente de la Nación la provincia donde reside su poder territorial. Por eso pasa de la cartera de Defensa a la Seguridad, donde espera poner distancia de las decenas de denuncias que ha acumulado en los últimos meses.
Arturo Puricelli logró terminar de paralizar a la Fuerza Aérea, casi pierde la fragata Libertad en tierras africanas, fue el artífice del hundimiento de un buque de la Armada Argentina, pese a que estaba amarrado en puerto; ha convertido la reconstrucción del rompehielo Almirante Irizar en una copia de Yacyretá, y estuvo a un paso de hacer fracasar la campaña antártica. Sin duda, todo un récord para un ministro de Defensa en la historia argentina.
La esperanza de Puricelli es que Sergio Berni, además senador provincial en uso de licencia pero vicepresidente 1ro. del Senado de la Provincia de Buenos Aires, sea candidato testimonial a diputado nacional (?), o bien siga siendo la alternativa para reemplazar a Daniel Scioli si la Casa Rosada terminara de torpedear la gestión del Gobernador bonaerense.
Agustín Rossi asume el control de las Fuerzas Armadas sin tener el menor conocimiento del tema Defensa. Había que sacarlo de la Cámara de Diputados, donde la Presidente de la Nación lo culpa de haber reducido la fuerza de voto del bloque oficialista de 148 a sólo 130 sufragios y no permitirle postularse en Santa Fe. Objetivos alcanzados.
En Santa Fe, el objetivo de máxima de la Casa Rosada es frenar el avance del PRO, de la mano de Miguel del Sel, y disputarle el 2do. lugar en la elección de octubre. En el mediano plazo, Cristina Fernández quiere controlar al revoltoso peronismo santafesino para que, en 2 años, se unifique detrás del proyecto reeleccionista.
Cristina Fernández parece que no ha medido correctamente el aporte que Agustín Rossi ha hecho para lograr la aprobación de la mayoría de las leyes que lanzó la Casa Rosada desde 2008. La Presidente de la Nación cree que podrá reemplazar al santafesino por una ultrafiel Juliana Di Tullio, que no ha mostrado capacidad para negociar ni crear estrategias que licuen las movidas de la oposición en todos estos años en la Cámara baja.
Muchos dicen que Di Tullio es el paso previo al ingreso de Andrés Larroque como titular de la bancada del Frente para la Victoria en Diputados. Sin duda, sería una jugada muy arriesgada de la Presidente de la Nación de confiar en el joven y torpe militante una responsabilidad tan grande, en especial, cuando la Casa Rosada intentará impulsar en el Congreso un llamado a la necesidad de reforma de la Constitución Nacional o a una consulta popular para forzar la reforma.
El recambio de Gabinete sorprendió a los jóvenes de La Cámpora, que esperan comenzar a ocupar la titularidad de los ministerios nacionales antes de las elecciones de octubre. Todavía, en el enroque ministerial, el viejo peronismo mantuvo sus espacios de poder.
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Lo cierto es que luego de 5 meses de mediciones constantes, la Casa Rosada llegó a la conclusión que los jóvenes dirigentes de La Cámpora y sus aliados en Unidos y Organizados, no logran atraer votos ni de los jóvenes ni de los mayores de 40 años. Pese a que las figuras “gastadas” molestan, dan seguridad sobre el futuro.
De esta forma, si bien los gremios y los intendentes no movilizan, la agrupación juvenil no logra sumar militantes en la calle; y los colectivos cristinistas enfrentan dolorosas internas en todos los niveles de gobierno, lo que no permite que se unan y, menos, que se organicen.
Luego, la celebración de los 10 años de gobierno del matrimonio Kirchner demostró que ofreciendo espectáculos gratuitos, movilizando miles de ómnibus, pagando viáticos a militantes del interior por concurrir al acto y renovando su promesa clientelar de bolsones de comida y planes sociales en el 2do. cordón del GBA, apenas si se logró cubrir la Plaza de Mayo en el momento clave de la jornada: cuando habló la Presidente de la Nación. Y un populismo que no moviliza, no es populismo.
Si bien la Casa Rosada sabe que deberá enfrentar una lucha con el Poder Judicial y la Suprema Corte de Justicia para intentar aprobar en los Tribunales el paquete de leyes de colonización judicial, lo que puede causar una mayor pérdida de votos en las clase medias y los mayores de 40 años, la apuesta de la Casa Rosada es a que los aumentos salariales regeneren el circuito del consumo y las peleas políticas pasen a un segundo plano. Es la confianza en el “pan y circo”, pero difícil de lograr con una imagen positiva por debajo de 35%, como parecen haber registrado las diferentes encuestas cerradas durante la semana pasada.
En la oposición el escenario no es nada sencillo. Las posibilidades de una alianza entre la Unión Cívica Radical y el Frente Amplio Progresista son lejanas en la Provincia de Buenos Aires, justo en el distrito en donde más se necesita el acuerdo entre las dos parte. A su vez, el pacto entre Elisa Carrió y Fernando Solanas amenaza con hacer estallar por el aire a la Coalición Cívica y Proyecto Sur.
En la centro izquierda, que podría sacarle una porción de votos importantes al Frente para la Victoria, en especial de progesistas desilusionados por la matriz de corrupción y negocios del cristinismo, no tendría una opción fuerte con posibilidades electorales. Una pésima noticia, dado que el radicalismo y el socialismo serían los grandes perdedores, en vista del 2015, si los resultados electorales son malos.
En el panperonismo el escenario también es complejo. El intendente de Tigre, Sergio Massa, ya tiene decidido que su agrupación, el Partido Renovador, participe fuera del Frente para la Victoria en la Provincia de Buenos Aires. Sin embargo, aún no se anima a encabezar la lista.
Esperan la decisión de Sergio Massa los restos del peronismo bonaerense. Todos quieren que el intendente de Tigre juegue fuerte, para cerrar una alianza.
Pero una cosa son las intenciones y otra armar las listas. Una vez conocida la decisión de Sergio Massa, el panperonismo tendrá menos de 12 días para armar las listas a diputados nacionales, diputados y senadores provinciales y concejales en 130 distritos bonaerenses. Deben evitar fugas, enfrentamientos y celos personales. Nadie tiene certeza de que los cargos a repartir alcancen para todos porque sobran postulantes.
Cualquier quiebre que tenga el panperonsimo será aprovechado por la Casa Rosada, que sacó del congelador al operador “estrella” del peronismo, Juan Carlos Mazzon, que había sido frisado por la Presidente de la Nación durante 2011, por haber fracaso en el armado en algunas provincias.
Que Cristina Fernández haya recurrido al “Chueco” Mazzón es otra confirmación de que la Presidente de la Nación no se puede dar el lujo de romper y sepultar al peronismo. Para ganar las legislativas de octubre, la Casa Rosada necesita del peronismo, de la clase media y del campo. Y de alguien que la defienda. Así de mal están dando las encuestas.






