CLAVES

La re-re, la menemización de Cristina

Carlos Menem anhelaba la re-reelección, y quienes hoy día lideran el kirchnerismo cristinista, comenzando por Cristina Fernández, integraron la coalición que se opuso a la re-re, pero resulta que ahora reclaman la re-re de la viuda de Néstor Kirchner. Es el apego del poder por el poder, para conservar privilegios y subsidios en nombre de ideologías que no existen.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El deterioro de la imagen pública que está sufriendo Cristina Fernández, y los problemas de la economía, convierten a la ambición de la re-reelección en un imposible. 
 
Y eso que todavía no se debatió su falta de visión política que provocó la elección personal de Amado Boudou como vicepresidente de la Nación, protagonista de un escándalo de corrupción política que ha dañado mucho al Frente para la Victoria.
 
Así, la re-re es el tema del momento, impulsado por el propio Frente para la Victoria que se desvive con el tema. Muchas ambiciones clientales dependen de que Cristina permanezca. Al conjunto de beneficios clientelares le llaman "proyecto de poder" o bien "objetivos del modelo". Mentira. Todo consiste en permanecer para seguir financiándose con el abultado gasto público.
 
Algunos apuntes son muy interesantes de agregar a ese concepto.
 
 
 
"El kirchnerismo salió a proclamar que “lo peor ya pasó”, en un intento por revertir la caída en las expectativas económicas –retrocedieron 10 por ciento en julio, según la encuesta nacional UCA-TNS Gallup– y alentar el consumo, que se contrajo en el primer semestre.
 
¿Es válido para un trabajador, consumidor o empresario plantearse un mejor escenario para los próximos meses y para 2013?
 
Primero, hay que recordar de dónde venimos:
 
En los últimos 11 meses, entre septiembre de 2011 (cuando comenzó la pendiente) y julio último, la actividad se desplomó 3,6 por ciento. Comparados los primeros siete meses de este año, apenas remontó 0,1 por ciento (estancamiento), según el economista Orlando Ferreres.
 
El Estimador Mensual de Actividad Económica (Emae) del Indec mostró crecimiento cero, incluso hubo caídas en enero y abril, en la comparación mes contra mes. En junio (último dato), hubo una mejora de 1,1 por ciento sobre mayo. La recuperación se trasladó a la industria, que en julio se recuperó 1,4 por ciento contra junio, por efecto del sector automotor, precisó el organismo oficial.
 
El segundo trimestre seguramente se subirá al podio de uno de los períodos más contractivos de los últimos años. Los números de 2012 son negativos en relación a un año atrás, pero hay una cierta recuperación en junio y julio del nivel de actividad en relación a los meses precedentes, que fueron muy malos. (...)".
 
 
Federico Diego van Mameren, en el diario La Gaceta, de San Miguel de Tucumán, acerca de cómo se vive en una Administración como la de José Alperovich, al respecto:
 
"(...) A juzgar por los hechos ni José Alperovich ni Cristina Fernández de Kirchner han podido construir un equipo sólido como para tener un heredero que los tranquilice. Por eso cuando se acercan los dos últimos años de gestión, aumenta la desesperación para que sean reelectos o, en todo caso, para que un familiar conserve y cuide el poder conseguido. 
 
Esta semana el acelerador reformista fue a fondo. Son muy pocos los que dicen que el motor del cambio es simplemente la necesidad de reelegir a la Presidenta. Cuesta creer otra cosa. La historia nos ha enseñado que cada vez que se ha modificado una Constitución -provincial o nacional-, se lo hizo para acomodar la vida personal de quien ejercía el poder. En esto la Argentina se vuelve previsible. Gobierne quien gobierne, esté volcado a la derecha o a la izquierda, la prioridad es quién está en el poder y no la ciudadanía. La ingenuidad de pensar de que un gobierno puede hacer algo para el futuro se acerca a la candidez o a la esperanza; nunca al humilde y responsable accionar de alguien que espera un mundo mejor para los que vendrán. 
 
El embate re-reeleccionista le trae alivio a Alperovich que ya no podía forzar más las instituciones para conseguir su cuarto mandato consecutivo. El tucumano estaba en una encrucijada. Si por el mandatario fuera, él apostaría por el enriquecido Juan Manzur. Incluso, hay quienes recuerdan que en más de una reunión privada Alperovich lo trató de "mi futuro gobernador". No obstante, ha hecho mucho para que su esposa, Beatriz Rojkés, saque el pasaporte sucesorio. Paralelamente, el gobernador se ha ocupado, personalmente, de matar a quien había venido trabajando para sentarse en el sillón de Lucas Córdoba cuando José no esté. Domingo Amaya se dio cuenta esta semana de que todo estaba perdido y que le quedaba una carta en la manga. Y la jugó. Por eso, apenas escuchó en Buenos Aires los monosílabos re-re se lanzó y dijo que Alperovich debía ir por un cuarto mandato. De nuevo la humildad del político cayó derrotada por las ambiciones personales
 
Para jugar esa carta contaba con el aliento de los miembros de La Cámpora que también alentaron la re-re de Cristina. Sin ponerse colorado con una escueta frase dio un mensaje a la Nación, al alperovichismo y obligó al gobernador a pronunciarse sobre un tema en el que siempre mira para otro lado y esta vez no podía quedar descolocado. Amaya lo hizo mover una pieza. 
 
Amaya no es el único que juega. Osvaldo Jaldo siempre tiene listo el traje que le pidan que se ponga. Y, de nuevo, esa exagerada predisposición es el punto débil del tranqueño. Alperovich sabe que si él lo sucede no podrá dormir tranquilo, algo que nunca le sucederá con "el hombre que él inventó" y que llegó a ministro de Salud de la Nación. (...)".
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Santiago Fioritti en el diario Clarín acerca de una tendencia que ha anticipado Urgente24 desde mayo:
 
"(...) En agosto, la imagen buena disminuyó a 30% con respecto a julio y la mala trepó al 39,3% . Un 25% consideró que su imagen es regular.
 
En términos más técnicos, el diferencial de imagen (la diferencia entre la imagen buena y la mala) le otorga un -9,3% a la Presidenta. Los números son de la consultora Management & Fit, para la que no se veía un escenario de estas características desde el 2008 , cuando el oficialismo encaró el proyecto por las retenciones móviles al agro.
 
El trabajo al que tuvo acceso Clarín fue realizado entre el 11 y el 21 de este mes y se procesaron 2,259 entrevistas, telefónicas y presenciales, en la Ciudad de Buenos Aires, el centro del país, el NOA, NEA, Cuyo y Sur. El relevamiento no sólo exhibe la caída personal de Cristina. La aprobación de la actual gestión del Gobierno también arroja números preocupantes para el kirchnerismo.
 
Casi el 60% de los consultados desaprueba el rumbo político contra algo más del 35% que le otorga su apoyo.
 
Las fuerzas opositoras a la Casa Rosada, sin embargo, no tienen mucho para celebrar. Casi nada, en rigor. El muestreo refleja una disconformidad general con la dirigencia. Como si hubiera una suerte de hastío, no hay dirigentes que crezcan en espejo a la caída del Gobierno.
 
La aprobación de las gestiones provinciales también disminuyen con respecto a los primeros meses pos elecciones. Un dato: según Management & Fit, más del 50% de los porteños desaprueba la administración de Mauricio Macri, pese a que el jefe de Gobierno es visualizado como el principal referente opositor. (...)".
 
 
 
"(...) Como no podía esperarse de otra manera, las versiones e indicios sobre las razones del presunto deterioro en la salud física y psíquica de la presidenta provendrían, esencialmente, desde el costado de la política. "La tumbaron las últimas encuestas", confesó un funcionario de la segunda línea de gestión que suele recorrer los pasillos de la Casa Rosada. En medio del relato del país de maravillas que Cristina Fernández despliega casi a diario, y antes del incidente médico del miércoles, tuvo tiempo de leer al menos cinco encuestas que llegaron a sus aposentos. Todas, según la mano más cercana o más lejana al gobierno que las confeccionó, la anoticiaron de una caída de su imagen positiva de entre siete y treinta puntos.
 
La pendiente se registró, según el análisis que acompaña a cada uno de esos sondeos, desde la perdida batalla con Daniel Scioli por el aguinaldo de los estatales bonaerenses, con escalas siempre descendentes en hitos como la defensa de la salida de presos a actos políticos del kirchnerismo, las alabanzas a los barrabravas en medio de la creciente violencia en el fútbol y por culpas ajenas, como el exabrupto de Guillermo Moreno de mandar a publicar los datos del INDEC, según los cuales una familia tipo puede comer con seis pesos por día para cada integrante del grupo.
 
(...) Dos de esas encuestas la habrían sacado de las casillas, más por provenir al menos una de ellas del bando amigo. Fue la que le proyectó "una victoria" del gobierno en las elecciones legislativas del año que viene con un 38/39 por ciento de los votos. Si las elecciones fuesen hoy, el gobierno se aseguraría poco más de un tercio de los sufragios y el resto se repartiría entre otras fuerzas que podrían eventualmente convertirse en aliadas, y el grueso de la oposición, fue más o menos el análisis del consultor que entregó su trabajo en la Secretaría General de la Presidencia. Lo que no le dice el resumen, pero que la presidenta intuye porque también saca cuentas, es que con eso no le alcanza ni de cerca para soñar con una masa de votos que le abra el camino a la obtención de los dos tercios que se requieren en ambas Cámaras del Congreso para declarar la necesidad de la reforma y sancionar la re-reelección.
 
La otra encuesta directamente le daña el orgullo: en una hipótesis de elección presidencial en 2015 y con Mauricio Macri como principal rival, Cristina Fernández le ganaría al jefe de gobierno porteño, pero por una diferencia muy ajustada, mientras que si el candidato fuese Daniel Scioli, su victoria sobre el líder de PRO seria por diferencias mucho más abultadas. Previendo nuevos berrinches en su contra, y tal vez en poder de esos mismos datos, el gobernador se apuró a aclarar desde Santiago de Chile que siguen en pie sus aspiraciones presidenciales, pero que las bajará en el acto para apoyar una segunda reelección de la presidenta en caso de que ella consiga ese pase. (...)".
 
 
¿Y Daniel Scioli, quien planteó dudas iniciales sobre la re-re y ahora resulta que intenta avalarla? Es casi definitivo: Scioli no romperá con Cristina. Hay que construir otros escenarios, no el que considera esa falsa hipótesis.
 
 
"(...) Cuando logró superar esa crisis, en el gobierno de Daniel Scioli se propusieron dos objetivos: que no les suceda lo mismo en diciembre-enero y que, para eso, no tengan que volver a recurrir a un auxilio de la Casa Rosada. El costo político -retos públicos de la Presidenta al Gobernador por “mala administración” incluidos- que pagó Scioli como anticipos de esa ayuda -en rigor, un préstamo a un año y carísimo (casi 18% anual)- convirtió en prioridad una especie de consigna de “arreglarnos con lo nuestro”.
 
A cuatro meses de esa instancia crucial, sin embargo, los cálculos oficiales más optimistas indican que “faltan” unos 4 mil millones de pesos para cerrar el año. “Faltan”, para, más precisamente, poder pagar casi exclusivamente sueldos y aguinaldo en tiempo y forma, después de congelar gastos esenciales, como los vinculados a insumos y a la prestación de servicios básicos en áreas de salud, educación y asistencia social.
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En la preocupación que generan estas estimaciones se inscribe el nuevo proyecto de aumentos de impuestos -el tercero del año- que impulsa la administración sciolista. Un impulso con pies de plomo porque la pelea política, como el sol, aunque no se vea, siempre está. El proyecto fue entregado en mano al vicegobernador Mariotto por el jefe de Gabinete de Scioli, Alberto Pérez. Si la Rosada da el visto bueno al nuevo aumento impositivo, el proyecto será ingresado formalmente a la Legislatura. La cuestión es evitarse el costo político de un rechazo legislativo.
 
Pero habría paz en este caso. Las señales del kirchnerismo que manda en la Legislatura indican que, con algunos cambios menores, el nuevo paquete de aumentos impositivos sería sancionado en breve.
 
Pero aún con los ingresos que originaría esa nueva reforma fiscal en el último bimestre del año, el faltante de 4 mil millones se reduciría “apenas” en unos 1.200 millones según el cálculo más optimista.
 
La apuesta mayor, en verdad, pasa por la nueva emisión de un bono dolarizado. Pero la intención volver a recurrir a ese mecanismo -que ya le permitió a la Provincia tomar financiamiento por unos 1.200 millones de pesos en los últimos meses-, esta vez por unos 1.800 millones de pesos, ha quedado envuelta por estas horas en nubarrones de incertidumbre y preocupación. Ocurre que si, como todo lo indica, YPF sale a colocar un bono propio la petrolera funcionará como una aspiradora que no dejará un peso disponible en el reducido mercado interno.
 
En ese marco, un nuevo auxilio de la Nación para evitar otra crisis del aguinaldo resultaría imprescindible. Y la consigna de “arreglarnos con lo nuestro” estaría en revisión en la Gobernación. (...)".
 
 
Por eso es importante un comentario de Joaquín Morales Solá en el diario La Nación, también sobre la re-re:
 
"(...) El radicalismo dice tener constancia de dos cosas. Una: el kirchnerismo planteará formalmente la reforma antes de fin de año. La otra: el oficialismo quiere cambiar en la Constitución el capítulo de los derechos y garantías de los argentinos, además de habilitar una segunda reelección consecutiva para Cristina Kirchner. Esos cambios, dicen, afectarían a la propiedad privada y a la libertad de expresión, derechos que ya han sido cuestionados por el kirchnerismo. Tales convicciones empujaron al radicalismo a buscar un "acuerdo democrático" con todas las fuerzas de la oposición. Puede hacerlo: es el único partido con el que se sientan todas las expresiones políticas en un mundo a veces chato, viciado por los prejuicios.
 
El primer partido político que se mostró formalmente de acuerdo con buscar esa coincidencia fue Libres del Sur, un ex aliado del kirchnerismo que ahora milita con Hermes Binner. El kirchnerismo esperaba que el primero fuera Mauricio Macri, pero lo sorprendieron por izquierda. Mala noticia.
 
Una coalición más peronista se está armando para refutar al cristinismo, incluido su proyecto reeleccionista. Son todos ex ministros de Néstor Kirchner (algunos también de Cristina) o ex gobernadores del primer mandato kirchnerista. Podrían participar de esa trama Alberto Fernández, Roberto Lavagna, Alberto Iribarne, Jorge Busti, Jorge Obeid y, probablemente, José Manuel de la Sota. (...)".
 
 
A su vez, Héctor Mauriño, acerca de la entrevista del diario Río Negro a la vicegobernadora neuquina Ana Pechen, en la que ésta tomó distancia de la re-re que reclama el gobernador Jorge Sapag:
 
"La vicegobernadora acaba de poner el dedo en la llaga. En una entrevista con este diario, consideró que hablar de re-reelección a menos de un año de iniciada la gestión es algo "extemporáneo". Ana Pechen no se detuvo en analizar si es conveniente o no introducir la re-reelección en la Constitución provincial. Tampoco desafió a su jefe –a quien le sigue reconociendo el liderazgo–. Se limitó a señalar que hablar de un nuevo cargo ejecutivo cuando faltan tres años y cuatro meses para concluir el actual no es razonable, porque el momento para plantear algo así está, en todo caso, aún muy lejos en el tiempo. Y debería estarlo también –lo decimos nosotros– en las prioridades de quien debe cumplir un mandato.
 
(...) "Los argentinos somos personalistas", dijo Pechen en un momento de la entrevista. Y tampoco se equivocó, aunque eso incluye la esencia del partido en el que milita. La verdad es que la sociedad argentina es personalista y sus políticos también lo son. No se conoce o casi ningún líder en este país que haya construido la candidatura de su heredero. El más notable de todos ellos, Juan Perón, nos legó un desastre. Y en el MPN, parece, la única forma de sucesión es la del propio protagonista.
 
(...) En el entorno de Sapag señalan, justamente, que cerrada la posibilidad de un nuevo período por la cláusula constitucional su jefe estaba empezando a perder la posibilidad de conducir a su propia tropa; en suma, estaba comenzando a apreciar que sus posibilidades de gobernar se diluían. (...)".
 
En realidad así visto éste es un problema insoluble. Pero si se mira más detenidamente surge una cantidad de interrogantes que quizá permiten plantear las cosas en otros términos: ¿está, realmente, el gobernador haciendo todo lo que debería hacer para dejar sin sustento el fatídico adagio "Si este gobierno no hace todo lo que debería hacer, mejor es que venga el que sigue? ¿La crisis de liderazgo que afecta al MPN guarda alguna relación con el personalismo exacerbado que ha impregnado desde siempre a sus principales dirigentes? ¿Por qué el partido provincial no tiene cuadros con capacidad de liderazgo? Además de que ningún gobernador del MPN dejó crecer nada a su alrededor, ¿la crisis actual de ese partido guarda alguna relación con su incapacidad para seguir liderando los cambios necesarios en la provincia?
 
El "realismo" político de nuestros días, ese que dicta que si Sapag quiere seguir gobernando debe esgrimir su re-reelección, tiene sentido dentro de esa lógica de la retroalimentación. El tema es salirse de ese esquema que tanto daño le ha hecho al país. Cortar con él no es fácil, claro. Pero está demostrado que resignarse a lo inevitable lo único que logra es mantener un estado de cosas que no es bueno para nadie. (...)".