Hasta ahora, y en los últimos 50 años, un solo test (la citología vaginal) realizado cada uno, dos o tres años en todas las mujeres desde que inician su vida sexual es capaz de reducir hasta en un 59% la mortalidad por cáncer de cuello de útero.
Cáncer uterino: Avances en la detección
Se confirma la eficacia de otra prueba para detectar tumores uterinos, según una nota publicada en la revista médica The Lancet, de Londres, Reino Unido.
Pero, a la luz de los datos de un nueva investigación, la prueba reina de los chequeos rutinarios para la detección precoz de tumores podría quedar destronada y relegada a un segundo plano.
El nuevo protagonista es el test del Virus del Papiloma Humano (VPH), una infección de transmisión sexual que está involucrada en hasta el 93% de los casos de cáncer de cuello de útero, el segundo tipo de tumor más mortal entre la población femenina.
En los últimos años, varios estudios han constatado que este test (un análisis genético de la muestra obtenida mediante la citología) tiene una mayor sensibilidad que la prueba tradicional a la hora de detectar las células premalignas del cuello del útero, lo que se denomina en términos científicos como neoplasia intraepitelial del cérvix.
# Elección
Ahora, un grupo de investigadores británicos, dirigidos por Jack Cuzick, del Instituto de Medicina Preventiva Wolfson, de la Facultad Queen Mary, en Londres (Reino Unido), acaba de publicar un estudio en el último número de la revista The Lancet que concluye que el test del VPH podría usarse como primera prueba en el chequeo rutinario del cáncer de cuello de útero en las mujeres de más de 30 años, mientras que la citología vaginal se realizaría en aquéllas que obtengan un resultado positivo en este primer test.
Los resultados del nuevo trabajo apuntan además a que la estrategia a seguir con las féminas que dan positivo al test del VPH, pero que obtienen una citología normal o dudosa (un hecho que le sucedió al 6% de las participantes del trabajo), debería ser la de repetir el análisis genético a los 12 meses.
Los autores insisten: "Este tipo de actuación puede potenciar la detección precoz de los casos de grado alto de neoplasia intraepitelial, sin que por ello se tenga que incrementar el número de colposcopias, una prueba más agresiva".
En la investigación, conocida como estudio HART, participaron 11.085 mujeres de entre 30 y 60 años, que en los últimos 3 años no habían obtenido ningún resultado anormal en las citologías.
Todas ellas se realizaron tanto la prueba tradicional como el análisis genético. Posteriormente, aquéllas que tuvieron una citología dudosa o las que dieron positivo en el test del VPH y negativo en la prueba tradicional fueron dividas en dos grupos.
Mientras que las pertenecientes al 1ro. de ellos se sometían rápidamente a una colcoscopia, las del 2do. se volvían a repetir las pruebas (test genético, citología y colcoscopia) a los 12 meses.
Los datos constatan que la prueba genética permite el diagnóstico del 97% de las mujeres con una neoplasia, mientras que la citología sólo lo logra en el 76% de los casos.
# Cambios
Bajo el título '¿Estamos preparados para cambiar el paradigma del chequeo rutinario del cáncer de cuello de útero?', Eduardo L. Franco, del Departamento de Epidemiología y Oncología de la Universidad McGill, en Montreal (Canadá) y autor del editorial que acompaña el trabajo, insiste en que el estudio HART «obtiene conclusiones similares a las proporcionadas por otros estudios en los que se constata que el Test del VPH es cerca de un 20% más sensible que la citología pero también tienen un precio: un 5% extra de resultados falsos positivos».
Este experto apunta a que se deben realizar más estudios antes de "cambiar la forma de chequeo rutinario de los tumores de cérvix".
Cree, asimismo, que se trata de un planteamiento distinto de la enfermedad.
Es decir, que el cáncer de cuello de útero se debería considerar como una enfermedad de transmisión sexual, lo que implica que «se tendría que hacer prevención en las mujeres, pero también en sus parejas».







