"Los españoles pusieron todos sus huevos en la canasta de Menem"

POR JESÚS CACHO (*) El autor, un importante periodista español, explica la desinformada apuesta de las empresas ibéricas en la Argentina en favor de Carlos Menem. Pero le falta incorporar un dato que no es menor: Néstor Kirchner citó como uno de sus políticos preferidos a Felipe González, el ex presidente de Gobierno español, y en la Fundación de la Cámara Española (Fucaes) hay quien ya le pidió al jubilado dirigente socialista que venga de lobby (y de paso, conozca la bella Patagonia).

Néstor Kirchner, el delfín del presidente saliente argentino Eduardo Duhalde, se ha hecho con el sillón presidencial de la Casa Rosada en unas condiciones de extremada precariedad tras la espantá protagonizada por su rival en la segunda vuelta, el ex presidente Carlos Menem. Una retirada que le ha privado de un escrutinio final con el que haber obtenido la legitimidad y el respaldo de votos necesario para tomar las riendas del país.

Investido presidente con menos del 22% de las papeletas de la primera ronda y enarbolando un programa de promesas inasumibles e infinanciables, la tentación de Kirchner, en un país descuartizado como Argentina, puede ser la vuelta a fórmulas demagógicas y, en el peor de los casos, renacionalizadoras.

Se cumplen así los peores pronósticos y un horizonte de nuevo oscuro se alza frente al gran capital español presente en Argentina, fundamentalmente en servicios públicos como la telefonía, agua, electricidad, carburantes, y cuya rentabilidad depende de la tarifa, es decir, del gobierno de turno.

Cuando se pensaba que la crisis argentina había tocado fondo, la realidad vuelve a columpiarse sobre una pesadilla e impregna el futuro de las mismas incertidumbres, también bursátiles, que han jalonado la historia más reciente. Se trata nuevamente de la constatación de que el riesgo argentino, sobre todo el político, no se midió correctamente cuando las compañías realizaron sus inversiones.

Desde un punto de vista si se quiere moral, las empresas españolas han errado de nuevo el tiro. En lugar de apostar por la figura que prometía gestión democrática y buen gobierno, López Murphy, los empresarios españoles prefirieron lo malo conocido y pusieron todos sus huevos en la cesta de un tipo como Menem, de imposible homologación en un país desarrollado.

Los últimos episodios electorales les han dejado sin el uno y sin el otro. Compuestos y sin novia. Y lo que es peor, sometidos al albur de las decisiones de un Kirchner que les debe poco o nada. Por todo lo que allí representa YPF como compañía bandera, sin duda la posición mas peligrosa es la de Repsol. Fino tendrá que hilar Alfonso Cortina para salvar la situación y los muebles.

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(*) ElConfidencial.com/ de Madrid, España.