CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) Alfio Basile se quedó solo porque esta vez nadie intentó convencerlo de seguir. Fue diferente al batallón de personas que le torcieron la primera renuncia, el 20 de septiembre de 2009, tras la derrota con Godoy Cruz. Algo intuía: el 6 de enero, en la Posada de los Pájaros, había dicho: "Hoy estoy bien; dentro de 15 días no sé...". Fue un sabio el 'Coco'... Justo el 21 decidió no seguir.
Los veranos son complicados, porque así lo indican algunas historias. Ya hemos recordado lo del rojano en el 2000 cuando dirigía a River.
Los torneos de verano suelen dejar marcas imborrables en la memoria futbolera. Están provistos de innumerables curiosidades, aparecen grandes valores, renuncian entrenadores y, claro está, hasta la violencia, lamentablemente, dice presente en este receso que, a veces, suele tener poco de amistoso.
Fue en un certamen veraniego, por ejemplo, cuando Néstor Pipo Rossi, DT de River, le preguntó en 1974 a un joven si se animaba a debutar justo ante Boca. El pibe, con personalidad, le dijo que sí. El pibe, llamado Daniel Passarella, ahora presidente, se transformó poco tiempo después en una gloria del fútbol.
Diecisiete veranos más tarde, la historia le reservaba un lugar de privilegio a otra gran aparición: el 16 de enero de 1991, Gabriel Batistuta, con la casaca de Boca, le convertía dos goles al River de Passarella, quien, justamente, no lo había tenido en cuenta en el plantel millonario. Así, el equipo del Maestro Tabárez ganaba 2 a 0, y el goleador empezaba a escribir su rica historia.
Está claro: el clima distendido de las vacaciones, y la ausencia de puntos oficiales no los eximen a los torneos de verano de tener ciertos parecidos con los campeonatos que organiza la AFA o la Confederación Sudamericana.
Es que, en todos los casos, una derrota o una acumulación de resultados negativos pueden causar, por ejemplo, el adiós de un DT o, quizá, un conflicto interno.
Pasó en febrero de 2001, cuando Fernando Miele, presidente de San Lorenzo por aquel entonces, le reprochó a Oscar Ruggeri, luego de la derrota ante River, el modo en que conducía el equipo. ¿El desenlace? El ex defensor del seleccionado argentino dejó de dirigir al equipo de Boedo.
Reinaldo Merlo, a su vez, también se alejó en un verano: en La Feliz, dejó sorpresivamente de ser el entrenador de River tras empatar ante San Lorenzo 0 a 0, y luego de una conflictiva relación con el plantel.
La chilena inmortalizada de Enzo Francescoli ante Polonia es otro hito que sobresale en estos 40 años. Fue en Mar del Plata, en un triangular en el que además participaba Boca. El almanaque marcaba el 8 de febrero de 1986.
Los europeos, que se preparaban para el Mundial, ganaban 4 a 2. Pero, a siete minutos del final, el uruguayo, con el hermoso gol, descontaba. Luego Ramón Centurión empataba y, en tiempo de descuento, el Beto Alonso le daba el triunfo definitivo a River (5 a 4), en un partido imborrable.
La pelea entre Chilavert y Ruggeri (Mar del Plata, 1995), el pico de presión de Américo Gallego dirigiendo a River en Mendoza (2001), la camiseta xeneize con la franja diagonal al estilo de su archirrival (2005), la retirada del estadio del plantel y dirigentes de Independiente después de que Javier Castrilli le expulsara a cuatro jugadores (Mar del Plata, 1993) son sólo algunas de las miles de anécdotas que dejaron estos 40 últimos veranos...
Además de la salida de Alfio Basile, el superclásico marcó otras despedidas de directores técnicos en los últimos años: la mencionada del 2000, Ramón Díaz se alejó de River tras una caída por 2-1 por el torneo de verano; en noviembre de 2004, tras perder por 2-0 en el Monumental, Miguel Angel Brindisi renunció como DT de Boca tras apenas 4 meses de gestión.
River se tomó 'revancha' de lo de Ramón Díaz ¿Se acuerda del verano del 2000?
En el 2000, Ramón Díaz, luego de su primer y exitoso ciclo como técnico riverplatense, presentó su renuncia tras perder un partido: lo hizo luego de que un Boca repleto de pibes lo venciera 2 a 1 en Mar del Plata con goles de Sebastián Battaglia y el 'Chango' Moreno. Tuvieron que pasar 10 años para se volviera a repetir la misma historia, ahora invertida, entre los dos equipos más grandes del fútbol argentino. Claro que sólo el partido de River no es lo único que desató la hecantombe en los 'Xeneizes', ya que como en el 2000, los procesos tenían un 'lastre'
22 de enero de 2010 - 11:13







