Vidas paralelas (y cruzadas): Graciela Camaño y Vilma Ibarra en la Ley de Medios

Graciela Camaño, esposa del sindicalista y legislador (que se aburre) Luis Barrionuevo, pasó de ser la kirchnerista de la familia a adelantar su voto negativo a la ley en la que el kirchnerismo dice que "se juega la vida". Vilma Ibarra, mujer de Alberto Fernández, y la antikirchnerista de la pareja, adelantó su voto positivo a una ley que embiste contra el Grupo Clarín que tanto protegió Alberto mientras fue funcionario, según el conteo que realizan en sendas suites del hotel Savoy, desde donde operan José Luis Manzano y Miguel Ángel Toma contra el proyecto kirchnerista.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Muy interesante lo que ocurre con las diputadas del Frente para la Victoria-Buenos Aires, Graciela Camaño; y del bloque de Encuentro Popular y Social-Ciudad de Buenos Aires, Vilma Ibarra, en el marco del debate por el proyecto de Ley de Medios. 
Una, integrante de la coalición oficialista, es una cruzada contra la Ley de Medios de Néstor Kirchner y Gabriel Mariotto. La otra, crítica del kirchnerismo al punto que el verdadero motivo del alejamiento de su pareja del gabinete nacional fueron las discusiones conyugales, resulta que termina votando a favor de la Ley de Medios o sea en contra de Grupo Clarín, del que su marido ha sido aliado permanente.
Graciela Camaño
 
Graciela Camaño, mujer del polémico (y volátil) Luis Barrionuevo, es conocida por su experiencia en la negociación de leyes y del reglamento legislativo en una Cámara baja a la que ingresó durante el gobierno de Carlos Menem.
Camaño fue oficialista con Menem, con Eduardo Duhalde y con Néstor Kirchner (hasta ahora).
 
"Tiene capacidad de frenarte una ley por las alianzas que maneja", dicen algunos sus pares -oficialistas y opositores-. Cuando estalló la guerra entre duhaldistas y kirchneristas, ella se convirtió en el sostén del contrariado jefe de la bancada del PJ, José María Díaz Bancalari, negociador fallido a favor del duhaldismo.
 
Camaño articula vínculos con la CGT (el mundo 'de los gordos') y el peronismo bonaerense.
 
El jefe de una bancada opositora en Diputados resumióí: "No es que le tenga temor, pero si digo abiertamente lo que pienso de ella, no apruebo más una ley".
Camaño mutó de duhaldista crítica a satélite del planeta K cuando votó a favor del Frente para la Victoria la polémica ley del Consejo de la Magistratura, aunque luego votó en contra de la Resolución 125.
 
Un dirigente de alto perfil dentro del PJ bonaerense definió así el funcionamiento del matrimonio: "Se trata de una sociedad conyugal en la que ella aporta la materia gris y Barrionuevo la operatividad".
 
Quienes la critican argumentan que siempre se movió con la lógica del sindicalismo vandorista: define sus posiciones allí donde el poder calienta.
Ella discrepa: "Quienes dicen eso, no me conocen. Hay muchas leyes con las que no estuve de acuerdo, y no las voté o me abstuve. Siendo secretaria parlamentaria del bloque (del PJ), no voté los superpoderes, por ejemplo. Ni tampoco la privatización de YPF o de las jubilaciones, durante el gobierno de Menem", dice, a la defensiva.
 
Camaño cree que Menem usó a los sindicalistas y eso es algo que le factura a Barrionuevo, según cuentan amigos de la pareja. Argumenta que el menemismo, en los hechos, recortó el poder de los sindicatos: mientras que en 1983 los gremios tenían 37 bancas en Diputados, hoy sobran los dedos de una mano para contar esa representación en la que, obviamente, se incluye.
 
"Quizá la sociedad me cataloga por el accionar de mi marido, pero el hecho de que Barrionuevo haya adherido tan fervorosamente al proyecto menemista no es un problema mío. Nunca frecuenté los despachos del Ejecutivo en la época del Menem alto, rubio y de ojos azules, ni tampoco lo hago ahora", se defiende.
 
Eduardo Duhalde nombró a Camaño al frente del Ministerio de Trabajo buscando respaldo legislativo en la negociación con el Fondo Monetario.
 
Desde esa cartera Camaño también administró los planes Jefas y Jefes de Hogar, herramienta clave en la crisis de 2002. También dependían de ella la Superintendencia de las AFJP, la Administración Nacional de Seguridad Social (ANSES) y una porción del Instituto de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (Pami).
Precisamente, los rumores políticos y las investigaciones periodísticas siempre vincularon a Barrionuevo con proveedores de la obra social de los jubilados.
 
Durante su gestión, Camaño llevó 'la ley de cupo' (femenino) a los sindicatos.
 
Una de esas tardes 'calientes' (piqueteros, fábricas ocupadas, etc.), estaban sentados a su mesa negociadora Hugo Moyano y cierto empresario del transporte cuando el camionero se enfureció, y le arrojó una trompada a su interlocutor.
 
"Moyano, vos a mí no me haces esto -lo paró Camaño-. O te comportás, o te retirás". Y Moyano cedió.
Con el proyecto de Ley de Medios, Camaño se alejó del kirchnerismo y en reunión de comisión en Diputados, le gritaron: "¡Andá a buscar el cheque a Clarín!" (un joven asesor de la diputada Victoria Donda); y ella respondió: "Al que me dijo esa barbaridad, que me lo diga en la cara".
 
Al anticipar su voto negativo, ella dijo: "Nos merecemos una discusión tranquila y en paz, sin aprietes de nadie, ni del sector económico ni del Gobierno".

 
Vilma Ibarra
 
Desde hace tiempo que Vilma Ibarra, al igual que su hermano Aníbal, busca distancia del kirchnerismo. Vilma integró la 'transversalidad desencantada', al igual que Victoria Donda, por ejemplo.
 
Y el kirchnerismo bloqueó el ingreso de Vilma a la Justicia, según se dijo una apuesta de Alberto Fernández en sus últimos días al frente de la Jefatura del Gabinete de Ministros.
Vilma no fue ni será peronista. Ella adhirió a las teorías sobre posperonismo de Carlos Alberto Álvarez, de quien fue diligente asesora, con quien trabajó en 1994 durante la Convención Nacional Constituyente, y entre 1996 y 1999, como secretaria parlamentaria del bloque del Frente País Solidario (FrePaSo) en la Cámara de Diputados. En 2000 fue elegida diputada porteña, y en 2001 asumió como senadora nacional por la Alianza; desde 2003 apoyó a Néstor Kirchner aunque nunca se integró al Frente para la Victoria.
 
Vilma padece las contradicciones de los 'transversales': cuestiona el peronismo de los Kirchner pero no pudo resistirse a apoyarlos en la cesión de facultades del Legislativo al Ejecutivo.
"Voté a favor de la facultad del Poder Ejecutivo (éste u otro) para fijar aranceles de importación y derechos de exportación, porque esta actividad no puede depender en cada caso, del dictado de una ley", dijo después de la votación.
 
Antes, Vilma, diputada de Encuentro Popular, corrigió de puño y letra el dictamen de la Comisión de Asuntos Constitucionales que preside Graciela Camaño.  Ellas acordaron el proyecto que posteriormente aprobó la Cámara de Diputados.
Ibarra concluyó, orgullosa, que los bloques de centroizquierda votaron  favorablemente el proyecto, aunque con disidencias, y lograron obtener mejoras sustanciales en la propuesta... con la autorización de Camaño.
Vilma fue quien llevó el antikirchnerismo a su pareja con Alberto Fernández y él terminó dándole la razón, en los días turbulentos después del conflicto con el campo en 2008.
Pero ella también conoce la relación de Fernández con Grupo Clarín, aunque ha decidido preservar su autonomía política. No es un tema cualquiera sino que marca ña personalidad de toda mujera que hace política.
 
Vilma, al igual que toda la 'transversalidad' afirma que el proyecto de ley sobre Servicios Audiovisuales es positivo, que los criterios son buenos para democratizar, terminar con posiciones dominantes y promover la participación ciudadana, aunque coincide con Camaño en que hay que  introducir modificaciones al proyecto para garantizar el pluralismo, evitar la discrecionalidad y hacer eficaces los controles.
Por ejemplo, que hay modificar la integración de la autoridad de aplicación, que deberá ser más plural, sin predominio del Ejecutivo Nacional y con mayor autonomía política.
 
También el artículo 40 del proyecto que plantea una revisión cada 2 años de las reglas que rigen el otorgamiento de licencias: propone su modificación para establecer que cualquier cambio normativo debe ser aprobado por el Parlamento y no estar delegado ni en la autoridad de aplicación ni en la Comisión Bicameral.
De acuerdo al conteo que realizan en sendas suites del hotel Savoy, desde donde operan José Luis Manzano y Miguel Ángel Toma contra el proyecto kirchnerista, Vilma, Carlos Lorges, María Lenz y Claudio Morgado, los 4 diputados nacionales que tienen un buen diálogo con el ex jefe de Gabinete, ya tendrían decidido votar el proyecto de ley de radiodifusión kirchnerista.
La decisión no deja de sorprender ya que en sabido que Alberto Fernández fue defensor de los intereses del Grupo Clarín.