Soldados del Gobierno libio combatían el jueves a los rebeldes en la carretera que lleva al bastión insurgente de Bengasi, mientras Estados Unidos elevaba la posibilidad de ataques aéreos para frenar a las fuerzas de Muamar Gadafi.
¿FINAL DE LA REVOLUCIÓN LIBIA?
Gadafi hacia Bengasi gracias a la pasividad internacional
Mientras el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas decide qué hacer, el Ejército de Trípoli sigue humillando a las tropas rebeldes en el este del país, bastión opositor de la revolución
17 de marzo de 2011 - 10:13
El Ejército dijo a la población que abandonara los enclaves tomados por la oposición, pero su avance sobre Bengasi - y la posibilidad de una batalla decisiva - se vio entorpecida por los enfrentamientos en torno a Ajbadiyah, localidad estratégica en la costa.
Los lentos esfuerzos internacionales para atajar el derramamiento de sangre dieron un paso más cuando Estados Unidos, que anteriormente se había mostrado frío ante la idea de una intervención militar extranjera, dijo que el Consejo de Seguridad de la ONU debería considerar acciones más allá de una zona de exclusión sobre Libia.
"Estamos discutiendo muy seriamente y liderando los esfuerzos en el Consejo en torno a una serie de acciones que creemos podrían ser eficaces para proteger a los civiles", dijo la embajadora estadounidense ante las Naciones Unidas, Susan Rice, en Nueva York.
"La opinión de Estados Unidos es que necesitamos estar preparados para estudiar pasos que incluyan, pero que quizás vayan más allá, una zona de exclusión aérea", añadió.
Washington había reaccionado con cautela a las peticiones de la Unión Europea y la Liga Árabe para establecer una zona de exclusión sobre Libia, que algunos responsables oficiales temían que pudiera ser poco efectiva militarmente o dañina políticamente.
Los diplomáticos dijeron a Reuters que Estados Unidos, Reino Unido y Francia apoyaban ahora la idea de que el Consejo autorizara acciones militares, como ataques aéreos, para proteger zonas civiles.
Rusia, sin embargo, y otros miembros del consejo están resistiéndose a las propuestas.
Muamar Gadafi se frota las manos en su cuartel de Bab Al Azizia ante la pasividad internacional. El dictador ha anunciado a través de su televisión, importante arma propagandística que a menudo poco tiene que ver con la realidad, que sus hombres se encuentran a las puertas de Bengasi. Y mientras el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas decide qué hacer y qué no hacer, el Ejército de Trípoli sigue humillando a las tropas rebeldes en el este del país, bastión opositor de la revolución nacida a la sombra de internet, como en otros países de la región, hace hoy un mes.
Bengasi, sede de la autoridad provisional de los opositores libios, sigue a la espera de que los tanques y la artillería se acerquen tras haber llegado en las últimas horas a Ajdabiya, que está cercada por el este, el oeste y el sur. Esta localidad, a unos 180 kilómetros de Bengasi, fue ayer escenario de otro viaje para periodistas internacionales de la mano del régimen.
De esta forma, Gadafi gana también la guerra de la propaganda y hace públicas sus victorias en el campo de batalla. Esto, unido a los bombardeos, está minando la moral de los insurgentes y de la población que trata de poner fin a más de cuatro dñecadas de dictadura.
El número de muertos se puede disparar
Estados Unidos parace que se ha dado cuenta en las últimas horas de que el número de muertos se puede disparar si o se hace nada por parar la ofensiva del tirano. La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, se encuentra en la zona y ha reconocido que hay que hacer algo de manera "urgente". El jefe de la diplomacia francesa, Alain Jupe, ha viajado a Nueva Yor para presionar hoy al Consejo de Seguridad y que se apruebe una resolución en ese sentido.
Las sanciones y las maneazas no son suficientes para poner freno al Ejército y la zona de exclusión aérea no es un mecanismo de defensa para los insurgentes que pueda ponerse en práctica de hoy para mañana.
Los vecinos de Bengasi, según han comentado algunos de ellos a ABC, se están preparando para lo peor. Gran parte del armamento con el que cuentan los rebeldes está ya dentro de la ciudad y los controles tanto a las afueras como en las avenidas principales se han incrementado. Seif el Islam, uno de los hijos del dictador, dijo el miércoles que tomar Bengasi sería cuestión de 48 horas.






