TOKIO (The Wall Street Journal) La caída bursátil que ha afectado a los mercados globales ha golpeado con especial virulencia a Japón, dejando al descubierto una debilidad fundamental de su enorme bolsa la que, de cierto modo, se comporta como un mercado emergente. Al igual que algunos de los mercados más pequeños en los países en desarrollo, la bolsa japonesa depende de los inversores extranjeros. Cuando éstos compran activamente, el mercado sube. Cuando pierden el apetito, se puede desplomar. Ayer, la Bolsa de Tokio volvió a caer. El Promedio Nikkei 225 bajó un 2,9%. Casi todos los principales índices bursátiles de Asia cayeron ayer. El BSE 30 de la Bolsa de Bombay bajó un 3,5%, el Straits Times de Malasia un 3,4% y el índice Hang Seng de Hong Kong un 2,6%.
Las recientes caídas bursátiles, que comenzaron a fines de febrero, resaltan la dependencia de Tokio del capital extranjero. Los inversores europeos y estadounidenses comenzaron a retirarse de activos más riesgosos para reinvertir ese dinero en instrumentos más seguros de sus mercados locales, como los bonos del Tesoro. Por eso, la bolsa japonesa ha registrado una caída más pronunciada que otros mercados. Entre el 26 de febrero y el 5 de marzo, el Nikkei 225 cayó un 8,6%. En el mismo lapso, el índice Standard & Poor's 500 de Estados Unidos descendió cerca de 5,2% y el FTSE 100 de la Bolsa de Londres perdió un 5,8%. Aparte de la retirada general de los inversores occidentales de varios mercados extranjeros, Japón también se ha visto afectado por la reciente apreciación del yen. Esto ha generado el temor de que las exportaciones japonesas pierdan competitividad internacional, erosionando las ganancias de las grandes compañías exportadoras de ese país.
La Bolsa de Tokio es la segunda del mundo después de la de Nueva York en términos del valor de mercado de las empresas locales que allí cotizan. Pero en los últimos años, los operadores japoneses, que tienen una mayor aversión al riesgo, han vendido más acciones de las que han comprado en su mercado local. Los inversores extranjeros, en cambio, han sido desde 2001 compradores netos de títulos japoneses, ya que querían aprovechar la expansión económica del país tras una larga década de estancamiento.
El año pasado, los inversores foráneos fueron responsables del 54% del valor bursátil transado en las tres bolsas más grandes de Japón, que son las de Tokio, Osaka y Nagoya. "En realidad, son los extranjeros los que deciden si la bolsa va en una tendecia alcista o bajista", dice Patrick Mohr, director de investigación bursátil de Nikko Citigroup en Tokio. Los analistas creen que los inversores extranjeros continuarán vendiendo sus títulos japoneses en las próximas semanas. El motivo es que algunos piensan que las ganancias de las empresas japonesas, que fueron sólidas durante los últimos cinco años, podrían perder impulso en el año fiscal que comienza el primero de abril, en parte debido al menor crecimiento en Estados Unidos.
Otra preocupación es que el gobierno imponga medidas para reducir la creciente brecha en la distribución de ingresos. Lo que temen que las empresas sean presionadas para elevar los salarios y aumentar los beneficios laborales, lo que podría reducir las ganancias de las compañías. Es poco probable que los inversores japoneses entren en escena para compensar la salida de los extranjeros. Pese a la expansión económica, la mayoría de los japoneses es reacia a invertir su dinero en acciones. Todavía recuerdan con amargura el desplome de la Bolsa de Tokio hace cinco años, que de un plumazo borró 75% del valor del Nikkei 225. Los inversores de ese país han optado por activos más estables, como los depósitos bancarios y los bonos.
En los últimos años, uno de los grandes éxitos han sido los fondos mutuos que invierten en bonos extranjeros de alto rendimiento. Muchos también participan en los mercados de divisas. Aprovechando el bajo valor del yen, que hasta hace poco estaba más devaluado, piden dinero prestado en yenes para invertirlo en otras monedas.
La debilidad de la Bolsa de Tokio: Una fuerte dependencia de los inversores extranjeros
La caída bursátil de los mercados mundiales -por segunda semana- afectó especialmente a la Bolsa de Tokio. La fuerte dependencia de los inversores externos sería una de las causas de semejante descenso en la bolsa japonesa.
15 de marzo de 2007 - 00:00







