SERGIO ROITBERG

En la cacofonía global, la clave es un Propósito Compartido

Muy interesante texto de Sergio Roitberg en su debut como ensayista. Su "Expuestos - Las nuevas reglas del mundo transparente" (202 pag., Editorial Conecta), permite una comprensión de los tiempos de flujo informativo sin límite ni descanso, para algunos motivos de angustia, para otros de adicción pero la clave es cuando se puede lograr un Pensamiento Orbital, que resulta el objetivo del autor.

Sergio Roitberg, ex eriodista de Canal 13, Canal 11 y Canal 9, en la Argentina; y de CNN y CBS Telenoticias en USA, es fundador, presidente y CEO de la consultora Newlink, con sede en Miami (Florida, USA), y autor de "Expuestos - Las nuevas reglas del mundo transparente", su 1er. libro, pero sin duda no será el último.

El eje del pensamiento de Roitberg parte del "Pensamiento Orbital", que él mismo explica que "parte de la idea de que en el mundo actual ya no podemos optar por participar o no de esas conversaciones (N. de la R.: flujo de información simultánea); por el contrario, nos vemos involucrados en ellas de manera indefectible. Ahora bien, para que estas -que son obligatorias- puedan sin embargo ser productivas, deben darse sobre la base de un Propósito Compartido que, como tal, tenga en cuenta tanto el interés particular como el colectivo".

Roitberg afirma que "vivir en el mundo actual implica vernos expuestos a fuerzas extraordinariamente disruptivas. (...) ya no quedan certezas. Por eso, por ejemplo, no es de extrañar que aquel que compró una licencia para taxis con la creencia de que de esa manera tendría un futuro garantizado se encuentre de pronto con que existe Uber (...)".

Él refuerza esa idea: "Los cambios son tan rápidos y tan frecuentes que, desde un punto de vista emocional, los psicológos hablan no de cambio, sino de procesos de sustitución (...)".

En su ensayo, el autor realiza un breve pero extraordinario relato de los sucesos que definen los tiempos digitales, un concepto que es mucho más que tecnológico y abarca modificaciones en las conductas tanto colectivas como individuales, para avanzar sobre la idea del Pensamiento Orbital: "La empresa Coca-Cola vende agua y McDonald's ensaladas, Apple compite con Rolex y Amazon produce películas, compite con Netflix y vende paltas orgánicas. (...) La lógica de ayer ya no se aplica. Necesitamos una nueva frorma de explicar el mundo. De esta necesidad, y del imperativo de entender cómo el fin de las hegemonías y la redistribución del poder han cambiado la forma en que nos relacionamos, nace el Pensamiento Orbital. (...)".

El mundo se ha fragmentado en miles de burbujas pero existe cohesión cuando hay un Propósito Compartido: no hay una sola órbita, todos participamos de muchas, y encontramos diferentes aliados, algo que es clave en el mundo de la hiperconexión.

Por supuesto que cambia no sólo la tecnología sino el lenguaje, y los medios de comunicación. También los políticos y sus campañas proselitistas. Roitberg hace una apreciación impactante: el medio se volvió mensaje. Para apoyar esto utiliza una frase de Santiago Bilinkis: "Conversar en diferentes lugares cambia la naturaleza de las conversaciones. Es distinto hacerlo en Twitter o en Facebook. Y lo es por la mecánica, el perfil de la gente y el uso que realizan de la herramienta. Yo publico la misma cosa en una red y en otra y obtengo resultados radicalmente distintos. Y las conversaciones que se tienen y se generan son diferentes también".

Según el autor, la campaña presidencial de Mauricio Macri fue la que mejor comprendió los conceptos de la nueva comunicación (N. de la R.: aunque el triunfo final no alcanzó a 3 puntos porcentuales de diferencia, y aunque ha demostrado que tampoco alcanza para gobernar, en especial cuando se cometen graves yerros en las decisiones de la economía).

El libro de Roitberg concluye resultando una convocatoria al autoempoderamiento de cada habitante del siglo 21, lo que también es un llamado al protagonismo que supone a la responsabilidad.

"Hoy todos somos actores empoderados, ya no hay públicos pasivos que esperan ser impactados. Por eso la comunicación tal como la entendimos siempre, es cosa del pasado. Ya no hay emisores que disparan un acto de comunicación y receptores que mansamente lo reciben. Hoy todos somos emisores y receptores al mismo tiempo, y somos parte de millones de conexiones simultáneas, durante las cuales compartimos intereses, información, opiniones y modos de ver las cosas. El mundo de las comunicaciones de hoy es una verdadera cacofonía, dentro de la que, a menos que hayamos establecido alguna conexión, es imposible hacerse oir", es un fragmento que permite apreciar el mensaje.

Otra vez: es un mundo sin certezas, "hay tantas probabilidades de tener éxito como de fracasar", y estamos todos en la vidriera de la opinión pública -es el concepto de transparencia-, por lo que "lo único que nos queda es aceptar que estamos expuestos y mostrarnos tal como somos, conectando con los demás a través de un propósito compartido".