CRISIS ENERGÉTICA

La mayor preocupación del Gobierno no es el abastecimiento sino la ‘caja’

No es la ideología o la militancia la columna vertebral del kirchnerismo, sino una enorme billetera llena de dólares con la cual puede hacer o deshacer a su antojo. La crisis energética la amenaza y eso requiere replanteos.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Los problemas energéticos no habrían sido una preocupación para el Gobierno Nacional hasta que éstos comenzaron a amenazar 'la caja'. No es la ideología o la militancia la columna vertebral del kirchnerismo. Sino una enorme billetera llena de dólares con la cual puede hacer o deshacer a su antojo.

Esa billetera (y el poder que ella significa) tendería a achicarse dado el abultado (y descontrolado) volumen que hoy se destina a sostener el funcionamiento del sistema energético. Urgente24 ya lo mencionó: cada vez en mayor proporción los dólares energéticos resultan insuficientes para 'bancar' las importaciones del sector.

Echar mano a otras fuentes, otras 'cajas', sería la alternativa ineludible.

Con la victoria descontada de Cristina Fernández en las elecciones de octubre, en la Casa Rosada y los ministerios de Economía y Planificación las preocupaciones pasan por cómo resolver esta situación.

Por estos días crecen las versiones acerca de cambios sustanciales en la secretaría de Energía. Desde hace tiempo se habla de que esta dependencia dejaría la órbita del ministerio que conduce desde hace 8 años Julio De Vido, y pasaría a reportar directamente a Presidencia de la Nación. Se habla también de su conversión a ministerio.

Son rumores. Pero ninguno de ellos incluye a quien es conductor de esa oficina desde hace más de 8 años: Daniel Cameron.

El nombre que suena más fuerte para ocupar el nuevo cargo es el de Roberto Baratta, número 2 de Planificación y mano derecha de De Vido. Como ya señaló este medio, Baratta se hace espacio a pasos agigantados. Algunos señalan que el funcionario es el virtual encargado del ministerio en el que trabaja. La semana pasada se oficializó su ingreso como director estatal en la petrolera YPF.

Baratta viene levantando el perfil mediático, algo fundamental para que lo conozcan. Desde hace tiempo su nombre está incluido en los comunicados de prensa de Planificación, e incluso tuvo una aparición televisiva como el rostro de la defensa de la política energética del Gobierno.

Baratta es un kirchnerista puro y su discurso hace honor a tal etiqueta. El funcionario no pierde tiempo a la hora de descalificar a los críticos de la estrategia oficial para el sector, sin reparar en qué es lo que se está cuestionando. Hasta ya incluyó referencias a la última dictadura militar para desacreditar a uno de estos críticos. Kirchnerismo de manual.

Números

Cómo achicar la factura energética es uno de los grandes problemas del Gobierno. Los subsidios y las importaciones se vuelven una pesada carga. Según datos de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP), hasta julio se habían consumido cerca del 75% de las asignaciones totales del presupuesto energético.

Por otro lado se encuentran las erogaciones destinadas a mantener congeladas las tarifas. De acuerdo a trascendidos, en las próximas semanas se alcanzaría el 100% de la suma otorgada para 2011. Varios meses antes de que termine el año.

El aumento de tarifas, tras 8 años de congelamiento, sería un paso fundamental para reducir las subvenciones que hoy benefician en gran parte a sectores acomodados de la población. Eso sin mencionar que éstas se concentran en el área metropolitana. Y aunque hasta el momento distintos funcionarios hayan desestimado esa posibilidad en público, puertas adentro se comentaría la necesidad de "equilibrar" a partir de 2012.

Eso podría resolver una parte. Pero hay otro tema fundamental: las importaciones. Las erogaciones también vienen a cubrir las compras externas de energía, principalmente gas (de Bolivia y GNL) y combustibles líquidos (gasoil y fuel oil) para atender al sector eléctrico.

Para esto no hay solución de corto plazo. En 2012 las importaciones aumentarán. De acuerdo a un artículo del diario Clarín, el próximo año las adquisiciones de GNL alcanzarán las 75 cargas, para las que se destinarían cerca de US$3.000 millones, el doble de lo que se pagará este año.

Los envíos desde Bolivia también se incrementarán aumentarán año a año. Claro que esto está pautado en un contrato.

La solución a mediano plazo es el plan oficial 'Gas Plus' que alienta la producción. Sin embargo, a 3 años de su puesta en marcha, y según denuncia el diario La Mañana de Neuquén, provincia que concentra la mayor parte de proyectos bajo este paraguas, a penas la mitad del nuevo gas extraído puede ser comercializado al precio que promete el plan oficial.

De no respetarse los acuerdos, difícilmente se consigan inversiones para aumentar la producción y, consecuentemente, reducir las importaciones y aliviar las cuentas públicas.