Secretas, paradisíacas y ubicadas frente a las costas de Portugal, uno de los países más baratos de Europa: así lucen las Islas Berlengas, un conjunto de islotes poco conocidos que combina paisajes salvajes, mar cristalino y turismo controlado. Un destino ideal para quienes buscan algo distinto sin salirse del presupuesto.
LO LOW COST DE EUROPA
Las Islas Berlengas, el destino secreto de Portugal que sorprende por su belleza
En Portugal, las Islas Berlengas se consolidan como una escapada low cost con playas turquesas y naturaleza protegida.
A solo 10 kilómetros del continente, cerca de Peniche, emerge este conjunto insular de las Islas Berlengas, formado por formaciones rocosas abruptas, acantilados escarpados y aguas de tonos turquesa que sorprenden incluso a viajeros experimentados.
Protegidas como Reserva Mundial de la Biosfera por la UNESCO, las Berlengas combinan naturaleza intacta, turismo regulado y experiencias simples pero memorables. Una opción atractiva para quienes buscan playas diferentes, aire puro y una escapada auténtica sin pagar precios de lujo en su recorrido por el Viejo Continente.
¿Por qué las Islas Berlengas no están masificadas?
Las Islas Berlengas no son un destino de paso. Llegar hasta ellas requiere planificación y eso explica, en parte, por qué todavía conservan su carácter salvaje. El acceso se realiza exclusivamente en barco desde el puerto de Peniche, con un trayecto de unos 30 minutos que cruza el Atlántico abierto.
La única isla visitable es Berlenga Grande y el ingreso está limitado a 550 personas por día. Para desembarcar es obligatorio registrarse previamente y pagar una tasa ambiental de bajo costo, una medida clave para preservar el ecosistema y evitar el turismo masivo que ya afecta a otras zonas de Europa.
Durante la temporada alta, entre mayo y septiembre, hay salidas regulares, mientras que el resto del año operan embarcaciones turísticas autorizadas, siempre condicionadas por el clima. Esa combinación de cupos, controles y dependencia del mar convierte a las Berlengas en una escapada exclusiva, pero todavía accesible dentro del mapa low cost de Portugal.
Los planes imperdibles en la Berlenga Grande
La experiencia en las Islas Berlengas gira en torno a la naturaleza, la flora y la fauna, y a un ritmo pausado y silencioso que las distingue. La única accesible es la Berlenga Grande, un territorio pequeño pero intenso, ideal para recorrer a pie y sin los apuros habituales del turismo masivo.
Uno de los grandes atractivos son sus senderos señalizados. Hay dos recorridos principales: el Percurso da Ilha Velha, que atraviesa la zona noroeste y permite observar aves marinas y vegetación endémica, y el Percurso da Berlenga, de mayor extensión, que conduce hasta los puntos más altos de la isla. Desde allí, el contraste entre el granito rosado, el verde de la vegetación y el azul del Atlántico define la paleta del paisaje.
Estos caminos llevan también a dos hitos históricos. Por un lado, el Forte de São João Baptista, unido a la isla por una estrecha pasarela de piedra y rodeado por aguas claras. Por otro, el Farol do Duque de Bragança, desde donde se obtienen vistas abiertas del archipiélago y, en días despejados, del perfil de la costa continental.
Pero es el mar el verdadero protagonista. Navegar en kayak, subir a embarcaciones de fondo transparente o practicar esnórquel permite descubrir cuevas y formaciones rocosas como la Gruta Azul, de aguas intensamente transparentes, o la Cabeça do Elefante, una estructura natural que sobresale entre los acantilados. Actividades simples, sin grandes infraestructuras, que explican por qué la isla conserva intacto su carácter salvaje.
Dónde alojarse: dormir en la isla o volver al continente
La Berlenga Grande es una isla que se respira más de lo que se recorre. No está pensada para acumular actividades ni para pasar varios días con comodidades. El plan es simple: caminar, mirar el mar y bajar el ritmo. Y eso también se refleja en las opciones para dormir y organizar el día.
En la propia isla, la única posibilidad de alojamiento es el camping autorizado, operativo solo en temporada alta y con cupos muy limitados. Es una experiencia básica, en carpa, sin lujos ni grandes servicios. El costo es bajo en comparación con otros destinos europeos y suele ubicarse por debajo de los 15 euros por persona y por noche, siempre con reserva previa.
La alternativa más habitual es alojarse en el continente, especialmente en Peniche, y visitar las Berlengas durante el día. Allí, los precios siguen siendo accesibles: hostels y pensiones arrancan desde 30 a 50 euros la noche, mientras que hoteles sencillos o departamentos suelen moverse entre 60 y 90 euros, según la época del año.
Para pasar el día en la isla, conviene llevar comida y agua desde el continente, ya que la oferta es limitada. Existen pequeños bares o puestos donde se pueden comprar snacks, bebidas y platos simples, pero a precios algo más altos que en Peniche. Aun así, comer allí no resulta prohibitivo y suele rondar valores moderados para un destino insular, sin propuestas gastronómicas sofisticadas.
A esto se suma el traslado en barco desde Peniche, con valores accesibles en comparación con otras excursiones europeas, y una tasa ambiental baja, cercana a los 20 euros en total, destinada a regular el acceso y preservar el ecosistema.
En conjunto, el esquema confirma por qué Portugal sigue siendo uno de los países más baratos de Europa occidental para viajar: costos controlados, alojamiento accesible y destinos naturales que no exigen grandes presupuestos. Las Berlengas no son una escapada de lujo, pero sí una de las más auténticas y económicas del mapa europeo.
Más lecturas de Urgente24:
1 de cada 5 jóvenes de la Generación Z gasta hasta 5.000 euros al año en viajes
El hermoso pueblo de Buenos Aires con dos lagunas que todos visitan
El parque acuático de Buenos Aires que todos visitan y es furor en verano
Tailandia reactiva su turismo sin conflicto bélico, costos más bajos y un Tomorrowland confirmado
















