PANORAMA

Por ahora, es "autorreforma", y el Papa espera los resultados

Probablemente porque se cree que será la mayor reforma que realizará un Papa, Francisco decidió tomarse un tiempo para definirla. Por eso en el Vaticano se habla de reforma pero, por ahora, fueron confirmados todos en sus cargos, aunque el rumor es qe los jefes y vicejefes de dicasterio podrían cambiar pronto, de acuerdo al vaticanista Andrea Tornielli, del suplemento Vatican Insider, del diario La Stampa, del Grupo Fiat.

 

por ANDREA TORNIELLI
 
CIUDAD DEL VATICANO (Vatican Insider/La Stampa). "El santo padre Francisco ha expresado la voluntad de que los jefes y los miembros de los dicasterios de la curia romana, así como los secretarios y el presidente de la Pontificia Comisión del Estado de la Ciudad del Vaticano, continúen, en forma provisoria, en sus respectivos cargos donec aliter provideatur". 
 
Ayer por la tarde (domingo 17/03) llegó la esperada confirmación para los jefes de los dicasterios de la curia romana, "suspendidos" desde el momento de la elección de Francisco. El papa, por el momento, deja a cada uno en su cargo, porque, precisa el comunicado vaticano, "el santo padre desea reservarse un tiempo para la reflexión, la oración y el diálogo antes de cualquier designación o confirmación definitiva".
 
Así, todos quedan confirmados, pero ninguno confirmado definitivamente. Los jefes de dicasterio, los cardenales de las congregaciones y los arzobispos presidentes de los pontificios consejos quedan en su cargo, pero solo por el momento, "hasta que se tome una decisión definitiva". 
 
Curiosamente, el comunicado menciona también a los secretarios, es decir, los vices de los dicasterios, que no caducan, como los jefes, en el momento en el que la sede apostólica queda vacante y que, por lo tanto, no deberían necesitar una reconfirmación. El haberlos citado tal vez signifique que, si bien todos deben continuar desempeñando sus roles, ninguno puede dar por sentado que conservará el lugar que ocupa actualmente.
 
La nota vaticana no menciona explícitamente al secretario de Estado, Tarcisio Bertone, a quien hace dos días el Papa había saludado públicamente en la Sala Clementina recordando solo su rol de camarlengo. Pero la Secretaría de Estado es el primero de los dicasterios vaticanos y, por lo tanto, la confirmación momentánea también incluye al purpurado originario de Canavese, que desde 2006 preside la diplomacia vaticana y dirige la máquina curial. Se presume que el cambio del secretario de Estado, de casi setenta y nueve años, probablemente sea el más inmediato, mientras que los demás cambios tal vez se verifiquen en los próximos meses.
 
De la reforma de la curia habló ayer el cardenal brasileño Claudio Hummes, amigo del Papa, y quien estuvo sentado cerca suyo durante el cónclave y apareció a su lado en la logia central de San Pedro. El purpurado, entrevistado por el periódico Avvenire, dijo: "Los cardenales hemos discutido largamente el tema de la curia romana durante las congregaciones generales. Muchos esperan una reforma de la curia, y estoy bastante seguro de que Francisco la hará, y la hará a la luz de la Palabra, de la esencialidad, de la simplicidad y de la humildad que pide el Evangelio. Siempre siguiendo el camino del santo de quien ha tomado el nombre. El Pobre de Asís", agregó Hummes, "tenía un gran amor por la Iglesia jerárquica, por el Papa; quería que sus hermanos fueran católicos y obedecieran al "Señor Papa", como él lo llamaba".
 
Mientras tanto, en espera de posibles futuras reformas, en la curia romana y en quienes se encuentran en el Vaticano se ha puesto en marcha la autorreforma. ¿El Papa no usa la insignia de un parque automovilístico de berlinas de lujo? Muchos de los que estaban acostumbrados a usarlas comenzaron a preguntarse cómo podían continuar haciéndolo. Algunos hombres relacionados con las instituciones financieras vaticanas viven como suspendidos: "El nuevo Papa no es italiano, ni europeo, no conoce los equilibrios… Italia podría convertirse en un país como los demás". 
 
Una preocupación particular invade el torreón de Nicolás V, sede del IOR, el Instituto para las Obras de Religión. Se han gastado cientos de miles de euros solo para hacer un análisis de mercado y elegir al presidente del "banco vaticano". Y quien está acostumbrado a usar automóviles importantes del parque automovilístico vaticano que lo recojan o lo acompañen está comenzando a pensar que tal vez sea mejor tomar un taxi. Mejor no arriesgar. El Papa acostumbrado a usar el bus con los "hermanos cardenales", a hacer la fila del autoservicio para desayunar en la Casa Santa Marta y a pagar él mismo de la cuenta del hotel podría asomarse a la ventana y ver que a su alrededor hay quien no ha entendido la alusión y no sigue el ejemplo.
 
Y la "autorreforma" podría no limitarse solo a la Santa Sede, el Vaticano, el estilo de la curia, sino extenderse también a las diócesis.