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SUDÁN DEL SUR MEJOR QUE LA ARGENTINA

Piedra libre: Inflación reprimida entre mayoristas y minoristas 

Jue, 20/06/2019 - 7:31pm
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Dólar quieto, tasas de Leliqs en baja, precios cuidados, rigor monetario, tarifazos en suspenso, los planetas parecían haberse juntado para que la inflación empezara a descender y ayudara a mejorar mejorar la percepción de la sociedad sobre la economía, pero bastó que saltara la cotización del petróleo y el gas para que la aguja de los precios mayoristas saltara al 4,9% y borrara las muecas estereotipadas de suficiencia del entorno de Mauricio Macri acerca de que ya se estaba en una tendencia a la baja que se reflejaría en las PASO, y más aún, en las elecciones generales de octubre. Pero el fantasma de un rebrote devuelve las miradas hacia las pizarras cambiarias, ya que cualquier tensión podría repercutir de inmediato en los precios y volver a catapultarlos. Quedaría así comprometida la leve recuperación estadística de los salarios tras los los aumentos que se están acordando en las paritarias y la apuesta a que se genere un mayor consumo con la ayuda de programas como el Ahora 12.  

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La cotización del petróleo crudo del tipo Brent (Mar del Norte) y WTI (Texas), así como la del gas, han venido serruchando con fuerza el vector empinado, por lo que a la postre se llevó puesto al Índice de Precios al por Mayor de mayo que sigue el INdEC, al subirle la vara a los valores minoristas que se relevarán este mes. 

Dio un 4,9%, que su proyección llega a 68,5% anual. Por donde se la mire es una mala noticia para la Administración Macri, que se subió a la moto con el índice al consumidor de mayo, cuando se situó en 3,1% y activó a la red de trolls, comunicadores mediáticos y encuestadores que reciben directivas (y algo más, en algunos casos) desde la Jefatura de Gabinete de Ministros, con mensajes triunfalistas en torno de que la inflación estaba empezando a ceder.

Es muy difícil justificar que el promedio de 24 países que habitan en el mismo continente haya dado 3,4% para un año en el mismo lapso en que en nuestro país ese porcentaje es mensual.

Si no son los tarifazos es el dólar y en seguida los alimentos, pero ni aún en la paz de la recesión la inflación se serena.

Basta que hayan subido esta vez los hidrocarburos para que empiece a girar la ruedita de los aumentos y, tal como sucede cuando la Reserva Federal toca las tasas de interés, desestabilizan a los mercados, a algunos más que a otros. 

La embestida en mayo mandó nuestro interanual al 57,3%, de modo que quedó rezagado el último registro de Sudán del Sur que, por el contrario, logró desacelerar su dinámica de precios a 56,1%, sólo superada por Venezuela y Zimbabwe, según el relevamiento de Trading Economics. 

Detrás de Venezuela y Argentina recién viene Haití, con apenas 16% anual y luego están Uruguay 8% y Nicaragua 6% y Brasil 5%, todos expuestos a los avatares internacionales que se invocan desde la Casa Rosada para intentar convencer a la ciudadanía de que los desarreglos son importados.

Descenso en la inflación que ilusiona a Mauricio Macri.
Descenso en la inflación que ilusiona a Mauricio Macri.

El resultado del Índice de Precios Mayoristas recién horneado vuelve a poner sobre el tapete la fuerte brecha entre los costos de las empresas y sus precios finales al consumidor.

Si uno arrojó 4,9% y el otro 3,1%, ello significa que 1,8% quedó en el tintero y bien podría revelarse en los próximos meses. Lo que se dice, inflación reprimida.

En 5 meses, los mayoristas llevan 18,8% y en 12 meses ostentan 68,5%, mientras que el IPC registró 19,2% y 57,3%, respectivamente. La canasta básica total, por su parte, tuvo un alza del 61,1%.

Si se le agregan los tarifazos reprimidos en aras de la pax electoral, se está incubando un explosivo que podría diluirse en parte, pero no totalmente, con el correr del tiempo.

Por ahora, el descenso que entusiasma a los comunicadores oficiales y paraoficiales indica que del 4,7% en marzo se pasó al 3,4% en abril; al 3,1% en mayo, y tal vez sea menor a 3% en junio. ¿Y después?

Los ingredientes que apuntan a la incipiente euforia: una fuerte recesión en curso; consumo privado desplomado; dura astringencia monetaria y dólar sereno desde fines de abril.  

Sin embargo, la economía camina lentamente por la cornisa con la volatilidad cambiaria acechando y es ahí donde anida la incertidumbre.

Si en junio el IPC dará por encima de 2,5% es porque cae la 3ra cuota de aumento del gas (aproximadamente 8%); el alza los combustibles (2%) y el ajuste autorizado sobre las cuotas de los colegios privados (piso de 15%). Entre todos, suman 0,8 puntos.

Debajo del 3

De todas formas, las condiciones parecen estar dadas para que se perfore el 3% mensual. 

En los papeles se apunta al 2,9% mensual en el 3er trimestre y 2,4% mensual en el 4to, con lo que a fin de año podría andar a lo sumo en el 42%.

Los auditores del FMI se encuentran algo así como de vacaciones mientras los políticos se aprestan para la competencia en las urnas que a lo sumo en noviembre quedará definida y será entonces cuando recordarán que existen metas para llegar a un equilibrio primario y que, para ello, no pueden ser aumentados los subsidios a los servicios públicos y los márgenes de intervención del BCRA en el mercado cambiario.

O sea, la amenaza del retorno de los tarifazos y la suelta de la tasa de interés representa bastante más que una posibilidad. 

Continúa asimismo sin respuesta la incógnita de la presión que pudieran ejercer los salarios en un escenario económico y político en el cual no existe demasiado espacio para seguir comprimiendo márgenes. 

El programa monetario se asegura de que la oferta de crédito no convalide el aumento de la demanda y, ahora se podría probar si se lograron anclar las expectativas y en mayo efectivamente se tocó el techo interanual de inflación.

La espada de Damocles pende sobre la paridad cambiaria y alguna tensión podría disparar los precios un escalón más arriba y desde ese punto la indexación haría su trabajo.

El efecto de la inflación sobre el tipo de cambio real, según la serie del BCRA, es que con una paridad de $44,87 (último valor de mayo) se equipara la competitividad del 9 de noviembre de 2018, cuando era de $35,48.