La polémica generada por la prohibición de la entrada de los periodistas acreditados a la Casa Rosada resultó un búmeran para Javier Milei. La medida arbitraria y autoritaria, sin antecedentes en democracia, terminó eclipsando el fallo que levantó la suspensión que recaía sobre más de 80 artículos de la reforma laboral.
MALOS NÚMEROS
Inútil para Milei querer tapar el sol con periodistas
Javier Milei puede creer que su suerte depende de lo que cuenten los periodistas. Pero eso no cambiará nada de la realidad, que es la que dicta la merma de su popularidad.
Era esa una buena noticia para un Gobierno al que le cuesta encontrarlas. Es que el deterioro de las condiciones económicas del grueso de la población y de las expectativas se refleja en los índices de aprobación del Presidente, que -coinciden distintas mediciones- se encuentra en pisos históricos.
Milei culpa a los periodistas. Cree -y lo dijo- que la confianza del consumidor cae por la supuesta influencia de las "operaciones" de los medios de comunicación. Casi una doctrina kirchnerista.
El Presidente encuentra en los informes periodísticos la causa de todos sus problemas. La denuncia por presunto espionaje ilegal a raíz del informe del canal TN le vino como anillo al dedo a la Casa Rosada para prohibir hasta quién sabe cuándo el ingreso de los acreditados.
Parece más una venganza que una medida preventiva. Ya existía el antecedente de restricciones a un grupo de acreditados por la supuesta "infiltración" de la Inteligencia rusa en los medios en los que trabajan.
Ahora el Presidente fue por más y directamente cerró el paso a la prensa en la Casa de Gobierno.
En realidad, si el prestigio de Milei cae es porque no está dando solución a las demandas en materia económica o porque se parece cada vez más a la "casta" que prometió erradicar. La protección de Manuel Adorni, investigado por enriquecimiento ilícito, le estaría costando caro al Presidente.
También hay demandas en temas muy sensibles. El miércoles hubo nuevamente una protesta de personas con discapacidad y sus familiares por el recorte de las prestaciones. Un ajuste inexplicable.
Pero el principal reproche es por los bajos salarios y el desempleo.
Lo primero se ve en la caída del consumo masivo. El INDEC informó este jueves caídas interanuales en febrero de las ventas de supermercados (3,1%), mayoristas (1,2%) y shoppings (2,1%).
Se trata de una consecuencia directa de la erosión del poder adquisitivo. La misma oficina reportó que en el 2do mes del año los salarios privados registrados crecieron otra vez por debajo de la inflación (2,4% vs. 2,9%).
Lo segundo, en tanto, tiene correlato en la contracción de los sectores generadores de empleo neto. El instituto estadístico publicó el miércoles que la actividad económica cayó un 2,1% en febrero contra el mismo mes de 2025, pero también un 0,7% con respecto a enero.
Los sectores más castigados fueron la industria (-8,7%), el comercio (-7%) y, menor medida, la construcción (-0,6%), que concentran cerca del 50% de la generación de puestos de trabajo.
Milei puede creer que su suerte depende de lo que cuenten los periodistas y prohibirles el ingreso a la Casa Rosada. Pero eso no cambiará nada de la realidad, que es la que dicta la merma de su popularidad.
El resto es querer tapar el sol con las manos. O con periodistas.
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