CIUDAD DE BUENOS AIRES (Economía & Regiones). Durante los últimos 5 años el escenario internacional registró un comportamiento macroeconómico excepcionalmente positivo, con tasas de crecimiento históricamente altas y niveles de inflación notablemente bajos.
Este comportamiento mundial estuvo fundamentalmente sustentado en el dinamismo de las economías emergentes que, principalmente apuntaladas por China e India, lograron tasas de crecimiento significativamente más elevadas que las que solían registrar en el pasado.
(Nota: la inflación y crecimiento económico mundial surge de un promedio simple -no ponderado- de los registrados en los 183 países relevados por el FMI. Si el promedio fuera ponderado, la inflación y el crecimiento serían más bajos porque la ponderación sería más relevante para los países más desarrollados, que presentan menor crecimiento e inflación).
Este desenvolvimiento de la economía mundial trajo aparejado un crecimiento de la demanda de commodities, especialmente agropecuarios, impactando positivamente sobre sus precios.
A modo de ejemplo, se puede mencionar el caso de la soja; el trigo y el
maíz, cuyos precios experimentaron un impulso nunca antes visto.
Puntualmente, entre enero 2007 y junio 2008 la soja; el trigo y el maíz aumentaron 114%; 83% y 82%; respectivamente. Lo mismo, aunque con menor fuerza, sucedió con los minerales metálicos como el cobre, el aluminio y también la plata y el oro.
Este boom en los precios de los commodties ha provocado una mejora récord en los términos de intercambio de todas las economías emergentes en general y de Argentina en particular.
En este sentido, cuando se compara el primer semestre del 2008 con el de
2002, el poder adquisitivo de nuestras exportaciones en términos de nuestras importaciones aumentó un 35%.
En resumen, el contexto internacional del 2003 / 2007 fue muy favorable para la Argentina y explicó prácticamente la mitad del crecimiento del PBI logrado en nuestra economía durante los últimos años.
De acuerdo a nuestras estimaciones econométricas, si el escenario internacional de los últimos cinco años hubiese estado en línea con los
precios del período 1986/2007, la tasa de crecimiento promedio del PBI argentino habría sido de un 4.3% en lugar del 8.8% efectivamente registrado entre 2003 y 2007.
Es decir, con un contexto internacional "normal" y no tan favorable, el crecimiento del PBI acumulado entre 2003 y 2007, según nuestras estimaciones econométricas, habría sido 23.3% y no 52.7%
Durante los últimos años y, a diferencia de lo que acontecía en la década pasada, el impacto del contexto internacional sobre la economía argentina se da mayormente a través del canal real y no del canal financiero. Producto del default y la reestructuración de la deuda, entre 2003 y 2008, el canal financiero ha tenido relativamente poca relevancia ya que las necesidades financieras del país pudieron ser cubiertas mayormente con el superávit primario y mediante la colocación de deuda en el mercado doméstico (AFJPs) y en reparticiones públicas (como el ANSES).
En la actualidad, sin embargo, el canal financiero comenzaría a tener cada vez mayor relevancia para la economía doméstica como resultado de necesidades financieras crecientes y una política fiscal expansiva (con gastos creciendo a un ritmo superior a los ingresos).
Así, para hacer frente a las necesidades financieras de 2009 y 2010, que
aumentan sensiblemente en relación a este año, la Argentina deberá hacer los esfuerzos necesarios para lograr tener nuevamente acceso a los mercados voluntarios de deuda internacionales.
El primer problema es que, hoy en día, los mercados financieros internacionales se encuentran cerrados para nuestro país, que consigue financiamiento únicamente en la Venezuela de Chávez y a una tasa de interés "de default" (15%).
Adicionalmente, con la probable caída del precio del petróleo, emerge otro problema adicional en este campo: el poder de Chávez como prestamista de última instancia podría debilitarse.
El segundo problema es que la reapertura de los mercados voluntarios de deuda exigen un cambio en el modelo económico, fundamentalmente con medidas tendientes a lograr un control genuino de la inflación.
A su vez, exige que la política fiscal pase de desacumular ahorro, a acumularlo, lo cual requiere que el gasto primario vuelva a crecer a tasas menores a la de los ingresos.
En los últimos tres años sucedió lo contrario y, el superávit primario del Sector Publico Nacional (SPN) se redujo, entre 2004 y 2007, de 3.9% a 2.2% del PBI. Este año subiría a 3.4% del producto, pero financiado con una presión
tributaria record (actualmente representa más del 27% del PBI) y una estructura impositiva no sustentable en el largo plazo: el superávit fiscal depende cada vez mas de los precios internacionales de las materias primas excepcionalmente altos (las Retenciones a las Exportaciones financian más del 100% del resultado primario positivo del SPN).
Además, la crisis del campo, el aumento de los costos de producción y la
apreciación del tipo de cambio real, han demostrado que la presión tributaria sobre el sector exportador se encuentra en su umbral máximo.
El impacto del canal real es, por su parte, un poco más complejo. Altos precios internacionales de commodities, generan un gran volumen de entrada neta de dólares por cuenta corriente.
La obligación de liquidar exportaciones en el BCRA, da lugar a que la
autoridad monetaria intervenga en el mercado cambiario, emitiendo dinero para comprar el exceso de oferta de dólares, e incentivando de esta manera el consumo, la demanda agregada y el nivel de actividad.
Así, durante los últimos cinco años tuvimos un círculo virtuoso entre precios internacionales, entrada neta de dólares, inyección de liquidez, expansión del consumo y nivel de actividad.
Este círculo virtuoso entre el escenario internacional y la tasa de crecimiento del PBI doméstico comienza a deteriorase a partir de un escenario mundial que deja de ser tan excepcional.
En los últimos tres meses, el precio de la soja; el trigo y el maíz cayeron
17.7%; 12.0% y 21.9%; respectivamente.
Probablemente, de la mano de un enfriamiento de la economía global sigan cayendo. Menores precios internacionales implican una menor entrada neta de dólares, impactando negativamente en el consumo y en el dinamismo de la tasa de crecimiento de la economía.
Paralelamente, también implica menores ingresos por Retenciones a las Exportaciones, comprometiendo el superávit y el frente fiscal.
Por un lado, la evolución futura del precio de los commodities dependerá de la política monetaria de EEUU y de Europa, del diferencial de tasas entre ambas regiones y de la paridad dólar / euro.
En el caso de la soja, de acuerdo a nuestros estudios econométricos, su precio tiene un grado de asociación lineal de 0.962 y una elasticidad de 4.16 con el dólar.
Los precios del trigo y maíz también están muy relacionados con el dólar, aunque menos que en el caso de la soja. Lo mismo sucede en el caso del petróleo. El aluminio y el cobre están menos relacionados con la moneda norteamericana.
Por otro lado, la evolución de los precios de los commodities también será función del nivel de actividad económica internacional que, indirectamente, también depende de las políticas monetarias que apliquen la Reserva Federal de EEUU y el Banco Central Europeo.
Cuanto más alta sea la tasa de interés que fijen estos dos bancos centrales, menor será el nivel de actividad económica mundial y, por ende, más bajos los precios.
Durante los dos últimos meses veníamos remarcando que el contexto internacional estaba caracterizado por un muy fuerte nivel de incertidumbre y una alta volatilidad, dentro de un marco de expectativas negativas basadas en la aceleración de la inflación y en la pérdida de dinamismo del nivel de actividad en el mundo.
En este contexto, los bancos centrales de EEUU y Europa estaban en una encrucijada en materia de política económica: Si subían la tasa de interés para luchar contra la inflación, resentirían aún más el nivel de actividad económica.
Por el contrario, si priorizaban estimular el nivel de actividad, podrían llegar a complicar el problema inflacionario, lo cual finalmente terminaría siendo igualmente nocivo para el consumo y el crecimiento económico.
De esta manera, ambas autoridades monetarias habían asumido una política
de "wait and see", esperando un mayor caudal de datos de coyuntura macroeconómica para tomar una decisión.
Mientras tanto las expectativas empeoraban y los precios internacionales seguían cayendo.
A pesar de la disminución de los precios internacionales, la inflación minorista de EEUU no mostraba signos de desaceleración. Dentro de este marco y, teniendo en cuenta que la tasa de interés de EEUU estaba en un piso, el mercado descontó un cierre de la brecha con Europa a través de la suba de la tasa por parte de la Reserva Federal, lo cual hizo apreciar al dólar como hacía mucho tiempo no sucedía.
El mercado se anticipó entonces a lo que se suponía era una decisión prácticamente tomada por la FED y provocó que el dólar se apreciara de US$ 1.59 a US$ 1.39 por euro. Este aumento del poder adquisitivo del dólar hizo bajar el precio de los commodities. Entre fines de junio’ 08 y comienzos de septiembre’ 08, la soja, el maíz y el trigo, cayeron entre un 25% y un 30%. En el mismo período, el oro y la plata bajaron un 20% y un 40%, respectivamente
De acuerdo a nuestro análisis teórico y empírico, proyectábamos dos planos diferentes para la paridad dólar / euro y, por ende, para los precios internacionales:
> en el corto plazo el dólar continuaría apreciándose frente al euro, pero se volvería a depreciar en el futuro (en línea con los 'déficits gemelos' crecientes que presenta la principal economía del mundo).
De esta manera, estimábamos un escenario con forma de "U", con un dólar que se podía apreciar en un primer momento (como máximo hasta US$ 1.34 por euro) y, para esa misma época, con precios de las materias primas cayendo a los niveles de enero’ 07.
> Luego, los precios internacionales y el dólar rebotarían en el segundo trimestre del próximo año.
Sin embargo, la dinámica "bajista" de los mercados aceleró las expectativas negativas e impactó fuertemente en el sistema financiero, que fue apoderado por una marcada aversión al riesgo. En este contexto, los activos financieros se desplomaron y se creó una gran corrida en los mercados. Cayó uno de los 4 Bancos de Inversión más grandes del mundo (Lehman Brothers) y el tesoro americano tuvo que salvar a la principal compañía de seguros (AIG) de la quiebra.
Cuando esta dinámica parecía propagarse, el gobierno de EEUU anunció un mega paquete de salvataje, que significará más emisión y más déficit fiscal, y cambió el escenario internacional. Antes de su anuncio, el dólar se apreciaba y los precios caían. Posteriormente a su anuncio, el dólar vuelve a depreciarse (2.8%) y los precios rebotan.
El precio de los commodities aumentó en promedio un 2.6%, aunque
no homogéneamente, lo cual muestra que el contexto internacional continúa fluctuante y que la volatilidad seguirá siendo el patrón de comportamiento de los mercados.
En este sentido, mientras el trigo y el maíz siguieron cayendo; la soja el petróleo, la plata y el oro, por el contrario, rebotaron. El WTI y el precio de la soja se recuperaron porque son los commodities más "inversamente sensibles" a la cotización del dólar con respecto al euro.
La plata y el oro, por su parte, aumentaron porque siempre actúan como refugio de valor ante la caída de la divisa norteamericana.
Según nuestro punto de vista, en el nuevo escenario internacional, que surge como consecuencia del salvataje, prácticamente habría que descartar el escenario de un dólar apreciándose suavemente frente al euro en el corto plazo.
En este sentido, también caería significativamente la probabilidad de ocurrencia de un escenario de profundización de la caída de los precios de los commodities. Es decir, no se profundizaría la dinámica de los últimos dos meses cuando el trigo, la soja y el maíz cayeron en promedio entre un 25% y un 30%.
Si bien esto último sería una buena noticia para el nivel de actividad local y la caja fiscal del próximo año, todavía habría que seguir siendo muy cautelosos. El escenario internacional continuará enrarecido y la volatilidad presente.
ARCHIVO >
¿Cuánto caerán los precios de la soja, el trigo y el maíz?
Durante los últimos 5 años el escenario internacional registró un comportamiento macroeconómico excepcionalmente positivo, con un crecimiento de la demanda de commodities, especialmente agropecuarios, impactando positivamente sobre sus precios. El boom en los precios de los commodties ha provocado una mejora récord en los términos de intercambio de todas las economías emergentes en general y de la Argentina en particular. Pero, ¿cuánto caerán ahora los precios agrícolas?
30 de septiembre de 2008 - 09:17






