CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Cuando José María Aguilar perdió la interna de la 'barrabrava' de River Plate porque Adrián Rousseau no pudo mantener su liderazgo ante la coalición de los hermanos Schlenker y La Barra de Palermo, comandada por el delincuente común Matías Kraft, alias Kevin, la mayoría del fútbol argentino circunscribió el problema a la asociación civil sin fines de lucro del barrio de Nuñez. Mucho antes, cuando Julio Comparada tuvo que enfrentar en el Club Atlético Independiente de Avellaneda a Pablo Álvarez, el Bebote; y a Diego González, el Narigón, también se decidió que era un problema puntual de la institución de Avellaneda. El fútbol profesional argentino interpreta los acontecimientos según le conviene. Pero no eran problemas de esos clubes. La diferencia es que en la mayoría de los clubes los dirigentes procuran convivir con los 'barrabravas' a cambio de ellos, básicamente, > mantengan una relación ordenada (o sea sin 'doble comando') con los dirigentes; > conserven cierta moderación en sus desplazamientos públicos; y > aseguren que no se delinquirá contra los socios y simpatizantes del mismo club. Mauricio Macri tuvo muchos problemas cuando arribó a la presidencia del Club Atlético Boca Juniors. Macri le había solicitado a su 'todoterreno' Cirilo que 'emprolijara' la relación con la 'barrabrava' y por bastante tiempo no lo consiguió, hasta que, gracias a un oficial retirado de la Policía Federal Argentino que aún trabaja en el club, logró dar con un interlocutor adecuado con los hermanos Di Zeo. Durante 3 mandatos de Macri, fueron relativamente escasos los contratiempos de La 12, disciplinada por los Di Zeo, con los dirigentes del club. Las desventuras de Rafael Di Zeo comenzaron cuando decidió hacerse mediático, y las cámaras de TV lo enfocaron repartiendo piñas y cachetazos por doquier, y entonces se reactivó 'aquella' causa por la violencia contra los de Chacarita Juniors. Es más: para satisfacción de José María Aguilar y Mauricio Macri, entre Los Borrachos del Tablón y La 12 existió una suerte de acuerdo no escrito, sellado en una carpa de un balneario marplatense, y se cumplió. Pero Los Borrachos del Tablón comenzaron con sus disputas por la distribución de los beneficios de su relación con los dirigentes (allegados al abogado Sebastián Rodríguez aceptan que fue muy oneroso el acuerdo de Alan Schlenker para no mencionar a José María Aguilar en sus declaraciones en sede judicial, aparentemente negociado por el abogado Roberto Ribas, quien sin embargo no pudo conseguir la excarcelación de su cliente); todo agravado cuando a 'alguien' se le ocurrió secuestrar a Matías Acro para canjearlo por los 'trapos' que se los había quedado Adrián Rousseau luego de la pelea en los quinchos del club. Tal como se recordará, el operativo de secuestro terminó en el asesinato a sangre fría de Acro. Esa sucesión de novedades policiales y judiciales provocó que el foco de los periodistas no se ubicara sobre la otra disputa en progreso, la de Boca Juniors, que ya le quitaba el sueño a Pedro Pompilio, que estaba heredando el club de manos de Macri. Desde hace semanas que Pompilio se preocupa por conocer las novedades judiciales sobre Rafael Di Zeo, apostando muy fuerte a que éste recupere su libertad. 'El Rafa' le había anticipado a Olé: "¿Si tengo miedo de perder el liderazgo en La Doce? A nadie le da la nafta para plantarse. Por algo, muchos esperan que vaya preso para agarrarla. Pero si yo no estoy, esto será peor. Todos saben que abajo hay internas que no estallan porque yo las paro. Si el mensaje es saco a Di Zeo para que no haya violencia están equivocados. Conmigo en prisión habrá más violencia. Todos los que pisan La Boca saben que lo que digo es la realidad. Y si quieren parar la violencia, que empiecen con la Policía, que es la que tiene todo el negocio y necesita lío para facturar más". En Boca Juniors abundan los socios preocupados por la disputa creciente entre quienes aún esperan a Di Zeo y quienes pretenden desplazarlo, básicamente Mauro Martin, 'el Pelado Maxi' y 'el uruguayo Richard'. En especial, éste último, hombre peligroso, siempre rodeado de un grupo de gente bastante temible. Los de Mauro afirman que el tal 'Richard' era el guardaespaldas de Di Zeo y que él no tiene relación con los punguistas que le adjudican de compañía al 'uruguayo Richard'. Pero también prometió establecer un orden similar al de Di Zeo, y hasta ahora no cumplió, pese a sus promesas, y su testimonio divulgado por el diario Clarín. Cuando circuló la versión que, tras un enfrentamiento en Uruguayana, Brasil (con Alejandro Falcigno, 'Tyson' Ibáñez y 'el Melli' Fernández), Martin, dueño del club Leopardi, de Villa Luro, era el nuevo 'capo', secundado por los mencionados y Héctor Alarcón, 'el Vaca', jefe de la barra brava de Defensa y Justicia, varios dirigentes de Boca Juniors renovaron su interés en la inmediata libertad de Di Zeo durante la semana que pasó. Ya se sabe que en Boca se viven tiempos de una elección que no estaba prevista por la mayoría. ¿Tiene algo que ver? Lo cierto que es al menos 1 'barrabrava', de 44 años, ingresó apuñalado al Hospital Argerich y 1 Trafic incendiada durante una pelea interna entre 2 grupos rivales -los de Mauro y la Banda de Lomas-, en las instalaciones del club en Casa Amarilla. Los barras se enfrentaron en 'la Bombonerita' (la cancha de básquet que Orlando Salvestrini hizo levantar en Casa Amarilla, ya que a él le sigue interesando más el basquet que el fútbol), aparentemente por la distribución de las entradas para ingresar al estadio de Argentinos Juniors donde Boca jugó contra Huracán, y fueron detenidos 183 hinchas de Boca (174 mayores y 9 menores). Alguien realizó al menos 1 disparo y hay un arma de fuego secuestrada. Las corridas se extendieron frente al hospital Argerich y al Parque Lezama, lo que impidió la salida de las ambulancias. Después, vecinos atemorizados que residen sobre la avenida Almirante Brown, relataron que la caravana de ómnibus resultó apedreada por hinchas que estaban dispersos, y fueron reprimidos por la policía, que escoltaba la caravana. Es obvio que la interna en Boca Juniors no se encuentra resuelta, como tampoco en River Plate, mientras no cesan las repercusiones por el asesinato del simpatizante de Vélez Sarfield, Emanuel Álvarez, supuestamente a manos de gente de San Lorenzo de Almagro, según un sitio web vinculado a los que fueron de Boedo y hoy son del Bajo Flores. (Según el sitio web MinutoUno.com/, un mensaje con el seudónimo Lean23deagosto dice: "Vélez ¿qué pasó con tu hincha? quién era más polenta?...chau belez (sic) qué... ahora te das cuenta de la realidad, con los grandes no se jode... te hiciste el malo y ni la caravana te salvo al pibe...un fortinero menos. Vamos cuervo!!"). A su vez, el presidente de San Lorenzo de Almagro, Rafael Savino, dijo: "Los dirigentes no podemos hacer más nada. ¿Qué podemos hacer: organizar el operativo policial? Yo no estudié para ser policía. Yo lo que soy es dirigente y a mí me votaron para administrar y proteger al club". "No sé si frenando el fútbol se acaba con esto, porque venimos de parche en parche y no se puede solucionar el problema de la violencia. Uno no quiere frenar esto por la pasión, por lo que la gente espera los fines de semana para que haya fútbol, pero llega un momento en que no sabés para dónde agarrar, no sabés si parar o no el fútbol", agregó Savino. "No sé las medidas que se pueden tomar porque ya se escapa a nuestro control. Uno contrata policías adicionales, personal de seguridad privada, ponés todos los efectivos que te pide el Comité de Seguridad y todo sigue igual", reflexionó. Es obvio que los dirigentes han decidido hace tiempo mantener un equilibrio inestable entre la convivencia con los 'barrabravas' y financiar el clientelismo policial con la contratación de los falsos 'operativos de seguridad'. No funciona, aunque Aguilar y Macri/Pompilio hayan creido eso durante años. En el largo plazo, todo cambia. Y así se está muriendo el fútbol.
ARCHIVO >
Después de Adrián vs. los Schlenker, llegó Mauro vs. los Di Zeo: El fútbol se muere
Fin de semana trágico para el fútbol argentino. Pero no es el primero ni será el último. Los dirigentes insisten en convivir en un inestable equilibrio con los 'barrabravas' y la extorsión policial, expresada a través de la onerosa prebenda de los operativos de falsa seguridad. La realidad es que no funciona y están matando al fútbol.
16 de marzo de 2008 - 09:51






