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La Biblia junto al calefón: En la TV se hace radio y la radio sufre males de la TV

Por motivos diversos todo se ha mezclado y la Biblia aparece junto al calefón. En la televisión sobran los programas que se resuelven como si fueran de radio y los de radio están invadidos por conductores que proviniendo de la tele no saben trabajar sin imagen.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El talento es cada día más escaso por no ser más drástico y decir que está en extinción tanto en la televisión como en la radio. Los programas de televisión abierta y por cable, en una gran mayoría, recurren a la clásica mesa de cualquier forma pero mesa al fin donde los conductores y panelistas discuten, dicen tonterías y presentan notas grabadas o entrevistas en piso como si fuese un espacio de radio. Los relatos del fútbol por televisión parecen que fueran radiales porque quienes están a cargo de ellos describen la jugada como si la imagen no existiese. El comentarista que lo acompaña siempre tiene dudas sobre lo que está mirando a pesar que lo puede ver una y otra vez y hasta se atreve junto con el relator a descalificar al árbitro cuando este carece de semejantes recursos. Los programas deportivos por televisión son calcados de las famosas tiras deportivas que se emiten hace año por radio, nadie innova, todo es igual. Los elementos naturales propios de la televisión parecen ser ignorados olímpicamente por quienes tienen a cargo la posibilidad de plantear una propuesta televisiva. La radio, por el contrario, se ha llenado de conductores y gente que hace televisión y que carecen de posibilidades de sacarle al medio sin imagen la posibilidad de convertirlo en el teatro de la mente. Ya no quedan conductores capaces de describir nada, de hacer imaginar al oyente. Los conductores de FM, en general, son chicos carentes hasta de lo más elemental, de un lenguaje rico que alimente las ganas de ser escuchados. La falta de recursos, la caída de la recaudación publicitaria, la decadencia de la educación pueden todos ser justificativos atendibles pero, no obstante, hay una carencia enorme de talento que como en todos los órdenes  encuentra su principal causa en la precariedad de los que dirigen los medios en sus distintos estratos y como lógica consecuencia se transmite a los recursos humanos que tienen empleados. Malos directivos implica malos dependientes. No es un problema solo de  los medios aludidos. La problemática es muy superior para todos los argentinos porque las mismas razones son aplicables a los gobernantes que tenemos y a una oposición que tampoco parece diferenciarse en mucho de lo que hoy existe. La Biblia ya no está cerca del calefón, casi son lo mismo.