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El Secreto de sus Ojos, la película que cuestiona la doctrina judicial 'progre', y el caso de Lapa

La película argentina más exitosa en mucho tiempo plantea un tema muy interesante: la justicia por mano propia como mecanismo de arbitraje de las omisiones o desviaciones del sistema judicial, a menudo invadido por el poder político. Y la nominación de El Secreto de sus Ojos a 1 premio Oscar ocurrió el mismo día cuando concluyó el juicio por el accidente de Lapa, entre otras cuestiones que ponen a prueba a diario al Poder Judicial.

> Enrique Piñeyro, documentalista: "(...) Los jueces también ignoraron las pruebas. El fallo, jurídicamente, es inconcebible, excede mi peor fantasía. Es un día nefasto. Este país no puede hacer que Deutsch se lleve de arriba 65 muertes, han pasado cosas muy raras en este juicio. Estamos mucho peor que antes. Puede volver a pasar, y ahora sabemos que los responsables no serán castigados. Esto sí es inseguridad jurídica". > Raúl Nasi (su mujer murió en la tragedia de Lapa): "Quisimos creer pero fue todo una payasada, una vergüenza, esto podría haber sido histórico. Pero es evidente que se le puede quitar la vida a 65 personas y quedar impune (...)". > Sebastián Ceballos, viudo de Yamila González, la joven embarazada que murió atropellada en un accidente provocado por una camioneta que conducía el boxeador Rodrigo 'la Hiena' Barrios: "Voy a mover cielo, mar y tierra para que ese hijo de mil putas vaya a la cárcel pero si es dejado en libertad, haré justicia por mano propia". (...)". > Susana Giménez: "Los que matan tienen que morir (...)". > Cacho Castaña: "Si a mi me matan a mi mujer, o a mis hijos saco una itaka y no paro de matar gente, ¿qué quieren que diga...? (...)". > Eugenio Raúl Zaffaroni, ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en San Miguel de Tucumán: "Si me robaron y de una trompada evito, con la botella en la mano, por ejemplo, le pego en la cabeza (al que me asalta), es legítima defensa. La reacción vindicativa en el momento del hecho es una reacción primaria que la podemos tener cualquiera de nosotros. Pero si después de tres días, lo voy a buscar, es otra cosa. Lo primero es el impulso primario de reacción, comprensible, a veces; a veces no. La expresión justicia por mano propia es una expresión que no tiene sentido. Justicia por mano propia es una venganza." (...)". > "(...) El fallo de la Cámara 2da, del Crimen de Río Cuarto condenó a Mariela Galíndez a 8 años de prisión por homicidio simple con dolo eventual y dejó un claro mensaje: cuidado con la Justicia de mano propia porque no todo está permitido y hay excesos que la ley tiene bien delimitados. Se desprende de la condena que los magistrados evaluaron que la mujer actuó sin un estado de emoción violenta ni ninguna causa que atenuara su situación penal durante la persecución a Fernando 'Yeyé' Quiroga, a quién mató tras arrollarlo con su auto. Quiroga había robado varias prendas a Galindez y cuando huía dejó el bulto en el camino. En ese momento cesó en la persecución la legítima defensa de un bien. Es suma, la Cámara establece que la mujer ni defendía legítimamente un bien ni estaba en estado de emoción violenta: cometió un homicidio con dolo eventual. (...)".
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). "Usted dijo perpetua". La explicación del empleado del Banco Nación, Ricardo Morales, viudo de la mujer violada y asesinada por Isidoro Gómez, a Benjamín Espósito, destroza varios dogmas vigentes en el sistema judicial argentino, y la doctrina prevaleciente de tolerancia para con el delincuente, mal denominada 'garantismo'. Debe recordarse que, en el comportamiento pendular de la sociedad argentina, los Kirchner se han apoyado en esa doctrina para construir una doctrina de seguridad que los diferenciara de sus antecesores. No puede ignorarse, además, que el tal 'garantismo' se encuentra cuestionado en forma creciente por la sociedad, que lo relaciona con la inseguridad. Y esto queda expuesto en El Secreto de Sus Ojos, un largometraje que, en los cines argentinos, batió récords de asistencia de público, y que ahora integra la terna que disputará un premio Oscar, de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Los Angeles. Morales ejerce la justicia por mano propia (secuestra a Gómez y lo condena a morir de viejo en una cárcel que construye en su casa), y el empleado judicial jubilado Espósito es su cómplice porque lo acepta. Es evidente que el público no ha rechazado ese fragmento fundamental de la trama urdida por Juan José Campanella y Eduardo Sacheri, en base a la novela de éste, La Pregunta de Sus Ojos. Cabe preguntarse si el público justifica ese ejercicio de justicia por mano propia en el contexto violento de los años '70 y '80 (en la historia, Gómez llega a ser custodio de María Estela Martínez de Perón), o si el mensaje se prolonga hasta el año 2010. Casi con seguridad para el público se prolonga hasta el año 2010, porque la ficción comienza en el presente y va al pasado para regresar al presente, en una unidad conceptual. El ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Raúl Eugenio Zaffaroni, promotor de una teoría del Derecho Penal que intenta comprender al delincuente en un contexto social (el 'garantismo'), seguramente sostendrá que Morales, Gómez y Espósito son personajes ficticios, que sólo habitan en una pantalla. Sin embargo, resultaría menospreciar el indudable impacto cultural sobre el público, y hasta la empatía, que provoca una película exitosa como El Secreto de Sus Ojos. Por lo tanto no habría que quedarse en la explicación tipo "solamente es una película" para intentar comprender porqué ocurrió esa decisión de Morales, que decide justificar Espósito, con la aceptación/simpatía del público. Resulta evidente que, en el caso de Gómez, el sistema judicial ha fracasado. Y el sistema judicial falló porque aceptó la intervención del poder político, probablemente el Ejecutivo, que es el que decide que el delincuente convicto Gómez sea liberado para trabajar como custodio de funcionarios públicos. En estos días cuando tanto se debate la autonomía del Banco Central (muy necesaria para una Argentina de memoria hiperinflacionaria reciente), mucho más debería debatirse la imprescindible independencia del Poder Judicial, que hoy día no se encuentra garantizada y que provoca sospechas sobre su funcionamiento, dudas sobre su legitmidad y cuestionamientos sobre sus fallos. Hay una sospecha generalizada de que el Poder Judicial > no es transparente (es decir, muchos creen que se compra/se vende), > que es discrecional (no ejerce la justicia sino que la acomoda según las circunstancias), > que es influenciable por el poder político y > que no satisface a la sociedad, de la que en definitiva depende. Y esto ocurre casi a diario. El martes 02/02, la televisión exhibió en detalle la desesperación y el enojo de familiares de personas fallecidas en el accidente ocurrido en 1999 y en el cual murieron 65 personas a bordo de un avión de la ex LAPA que no llegó a despegar. La conclusión de los reclamantes y de los propios medios de comunicación fue una frase que expresó la indignación y frustración: 2 años de juicio y nadie a prisión. La pérdida de confianza en el Poder Judicial tiene vastas consecuencias en la existencia de una Nación, mucho más graves aún que la justicia por mano propia que ejerce Morales en la película argentina de moda. Por ejemplo, destroza la credibilidad en la legitimidad institucional de las acciones de un poder republicano que debe velar por el funcionamiento del sistema. Entre las muchas deudas pendientes de la democracia vigente -un pasivo que alguna vez habrá que tener la decisión, la responsabilidad y la madurez de abordar- se encuentra la profundización de la desconfianza hacia el sistema judicial. Si bien la Corte Suprema de Justicia de la Nación actual hizo mucho por modificar la visión de la sociedad, todavía no hizo lo suficiente. Los llamados 'jueces de la dictadura' eran cuestionados cuando llegó la democracia pero ¿qué hicieron los 'jueces de la democracia'? Que Gómez fuese incorporado a las fuerzas de choque del gobierno justicialista de María Estela Martínez, viuda de Juan Perón, es otro dato que merecería una lectura profunda: el peronismo aún no se ha atrevido, hasta la fecha, a hacer una revisión y autocrítica de lo ocurrido en sus entrañas durante aquellos años. Y esa omisión le quita seriedad al peronismo porque, en una sociedad en crisis, también es pendular y puede saltar de Carlos Menem a Néstor Kirchner con impunidad preocupante. Solamente han abordado aquella tragedia histórica ex peronistas y no peronistas, básicamente los familiares de detenidos-desaparecidos, cuyas organizaciones buscan más venganza que justicia, y eso ha ocurrido con la complicidad del poder político y los magistrados. En ese marco de deterioro social del concepto de justicia, es lógico que existan otras desviaciones, como sería la justicia por mano propia. Por eso, mucho más importante que debatir y/o condenar la justicia por mano propia, que parece horrorizar a algunos, sería importante prosperar en qué ocurre que se llega a esas circunstancias y corregir los evidentes problemas que existen en la comprensión que el público tiene del sistema judicial que debería velar por todos, sin distinción de raza ni de credo ni de billetera ni de ubicación social.