El síndrome de piernas inquietas (SPI) afecta a un cinco por ciento de la población, según datos científicos e investigaciones de una jornada de medicina celebrada recientemente en Palma de Mallorca. A pesar de ser una enfermedad muy frecuente, sobre todo entre la población mayor de 65 años, los especialistas consideran que no se diagnostica correctamente en un 80 por ciento de los casos. De hecho, es el desconocimiento lo que ha provocado que se haya considerado una enfermedad con escasa respuesta al tratamiento. Sin embargo, los expertos que participaron en las jornadas coincidieron en señalar que el cuadro diagnóstico es muy sencillo. El problema estriba en que los médicos no tienen el síndrome en la mente, según señalaron. Así, en el foro se denunció que los pacientes acuden a las consultas de Atención Primaria y se les realizan diagnósticos relacionados con problemas del sueño, insuficiencia venosa, enfermedades reumáticas, ansiedad, etc, y comienza así una larga lista de derivaciones del paciente a especialistas de distinta índole que no encuentran la raíz de su problema. Uno de los ponentes en las jornadas, Víctor Manuel González Rodríguez, médico especialista en Medicina de Familia y Comunitaria, consideró que el SPI, al igual que otras entidades neurológicas, es un problema de diagnóstico clínico, abordable desde las consultas de Atención Primaria. "Lo que se necesita es formar a los médicos y que éstos tengan el SPI en la mente", añadió el médico. Según González Rodríguez, mediante la adquisición de conocimientos y habilidades suficientes, los médicos de familia serían capaces de lograr un adecuado manejo diagnóstico, terapéutico, así como del seguimiento de estos pacientes y sus familias, lo que evitaría derivaciones innecesarias. * Tratamiento del SPI Los participantes en el foro señalaron igualmente el avance registrado en el tratamiento de este síndrome, hasta el punto de haberlo convertido en una enfermedad de buen pronóstico. Aunque todavía se desconoce la causa exacta del síndrome de piernas inquietas, García-Borreguero aseguró que una alteración en el neurotransmisor dopamina juega un papel clave en su aparición. Los pacientes afectados por el SPI tienen una disminución de dopamina o de los receptores de esta sustancia en diversas áreas del cerebro. Además, presentan alteraciones en el almacenamiento y reciclaje del hierro cerebral. El tratamiento farmacológico del SPI debe ser prescrito sólo en los casos confirmados de personas que presentan síntomas graves como mínimo tres días por semana. El síndrome se comenzó a tratar con levodopa pero, a pesar de su eficacia a corto plazo, los efectos secundarios eran muy numerosos e incluían insomnio o náuseas. Actualmente, como explicó la doctora Francesca Canellas Dols, psiquiatra del Hospital Son Dureta, el tratamiento de primera elección son los agonistas dopaminérgicos. Otros tratamientos de segunda elección son los anticonvulsionantes (gabapentina) y los opiáceos. Las benzodiacepinas son una tercera solución. Según los estudios, en las mujeres la prevalencia es mayor, en una proporción de dos a uno con respecto a los hombres, y el embarazo puede adelantar la aparición del síndrome. En cuanto al tratamiento en mujeres embarazadas, éste es más complejo. Es estos casos Canellas recomendó utilizar suplementos de hierro con vitamina C y tratar de forma individual a cada paciente, estableciendo diferencias entre los síntomas cotidianos y los eventuales. Los objetivos de los tratamientos son eliminar los dolores y conseguir un sueño reparador en un horario adecuado, para que remitan los síntomas diurnos de fatiga y de falta de concentración. Por ello, Canellas destacó la importancia de eliminar factores precipitantes del SPI, como el uso de antagonistas dopaminérgicos, antidepresivos y antihistamínicos. Otras estrategias no farmacológicas que mejoran los síntomas y la calidad de vida son mantener una correcta higiene del sueño, evitar el consumo de cafeína, alcohol y nicotina, realizar actividades mentales activadoras y practicar ejercicio físico moderado.
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El 80% de casos de síndrome del piernas inquietas no se diagnostica correctamente
El desconocimiento y la falta de un diagnóstico adecuado convirtieron al síndrome de las piernas inquietas (SPI) en una enfermedad con escasa respuesta al tratamiento.
26 de marzo de 2007 - 11:27






