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Música en Internet: La música digital ya debate los formatos MP3 vs. DRM
Según el informe Digital Music Report 2007 de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI), las ventas de música digital a través de Internet y de los celulares se duplicaron durante 2006, generando 2.000 millones de dólares. Pero en el total, el negocio se redujo. En estas condiciones comienza la gran feria musical en Cannes, Middem 2007.
22 de enero de 2007 - 02:06
Según el estudio, durante el año pasado se descargaron online 795 millones de canciones de casi 500 sitios en 40 países, lo que representa un 89% más que las 420 millones vendidas en 2005. La venta digital de música ya supone el 10% del total del mercado mundial. El presidente de la federación, John Kennedy, espera que este porcentaje sea de 25 % para el 2010.
Los portales legales de descargas de música por Internet -
iTunes es el líder- siguen a la cabeza de los formatos digitales de venta, aunque en países como Japón el 90% del total de downloads se realiza por el teléfono móvil, afirma el reporte.
iTunes es el líder- siguen a la cabeza de los formatos digitales de venta, aunque en países como Japón el 90% del total de downloads se realiza por el teléfono móvil, afirma el reporte. Además, durante 2006 se iniciaron acciones legales contra 10.000 casos de intercambio ilegal de archivos en 18 países, incitando a los gobiernos a ejercer presión para luchar contra la piratería y velar por los derechos de autor.
Con respecto al 2007, se espera que este año sea decisivo para el mercado de la música en los celulares, con las innovaciones impulsadas por marcas como Nokia, Sony y con el lanzamiento del
iPhone de Apple.
La industria de la música se reúne esta semana en Cannes, en Middem 2007, buscando soluciones frente al impacto de las descargas ilegales. Con unas ventas globales que descendieron en 2006 por 7mo. año consecutivo, la distribución a través de Internet siguen aumentando, pero el sector busca un acuerdo sobre la necesidad de incluir protecciones tecnológicas que blinden sus contenidos frente a la piratería.
Los más críticos con las grandes discográficas argumentan que el sector ha estado distraído con esta lucha y no buscar nuevas salidas para su modelo de negocio. La industria afirma que no tenía muchas opciones. "Muchas personas de todo el mundo me dice que nos hemos enfrentado a nuestros problemas de forma inadecuada, pero nadie me dice que deberíamos haber hecho", afirma John Kennedy, director de la IFPI, agrupación de las mayores discográficas del mundo.
En Middem 2007, que reúne en la francesa Cannes hasta el 25 de enero, se ha debatido la conveniencia de tecnologías DRM (Digital Rights Management, gestión digital de derechos, en inglés), sistemas que permiten establecer límites a lo que el consumidor puede hacer con la música que adquiere legalmente. Estas tecnologías se utilizan por ejemplo para fijar el número de copias a cede que pueden hacerse de una canción descargada de Internet, o en cuántos ordenadores o dispositivos portátiles podrá reproducirse.
En defensa del DRM, buena parte de la industria de la música afirma que es un arma indispensable contra la piratería. A través de estas técnicas pueden desarrollarse además nuevos modelos de negocio como los servicios de suscripción, que dificultan que la música vendida legalmente acabe en las redes de intercambio de archivos.
Entre los problemas que surgen como consecuencia del uso de tecnologías DRM se encuentran las incompatibilidades. Los temas comprados legalmente en la tienda online Rhapsody, por ejemplo, no podrán reproducirse correctamente en el dispositivo portátil líder del mercado, el iPod. Un asunto que podría perjudicar al crecimiento del número de descargas.
Algunas tiendas de música en Internet rechazan el uso de DRM, como en el caso de eMusic, 2do. mayor servicio del mercado estadounidense, por detrás de la tienda iTunes de Apple.
David Pakman, su presidente ejecutivo, señala que sus canciones se distribuyen en formato MP3, lo que garantiza que puedan reproducirse en casi cualquier aparato multimedia. La decisión de no utilizar DRM le ha supuesto a eMusic un pequeño inconveniente. Las 4 grandes discográficas -que producen 2/3 de la música que se vende en este mercado- se han negado a permitir que este servicio distribuya la música de sus artistas, por miedo una vez más a la piratería.
Los acuerdos de distribución de música y cine a través de Internet se condiciona en muchas ocasiones al tipo de protección tecnológica que se dará a esos contenidos para que no acaben en las redes de intercambio. Pero la industria estudia nuevas formas de distribución.
Terry McBride, presidente ejecutivo del grupo canadiense Nettwrk Music, con quien trabaja la cantante Avril Lavigne, tiene algunas ideas al respecto. Una de ellas es introducirse en las redes de intercambio y construir en ellas sistemas que permitan bonificar a los consumidores que realicen una recomendación de música que acabe en compra. "Estamos entrando en la socialización de Internet (...), ¿por qué no explorar el verdadero poder del P2P?".
Barney Wragg, que dirige la división digital de EMI Music, señala por su parte que la digitalización del mercado ha cambiado totalmente su modo de trabajo. "Ya no estamos condenados a la caja de plástico para CD, lo digital ofrece la posibilidad de hacer cosas que nunca se han hecho antes".
En Warner piensan que la creación de servicios que aporten valor a la distribución tradicional puede ser una salida. Alex Zubillaga, jefe de estrategia digital, explica que esta discográfica ha creado una serie de productos premium, y que el resultado ha sido muy positivo. "Doblamos en el acto la cantidad de álbumes vendidos con sólo adjuntar a cada canción un vídeo".
El caso es que están vendiendo más música, no por añadir protecciones tecnológicas que limitan lo que el usuario puede hacer con la música, ni cobrando menos por las canciones, sino añadiendo valor y "cobrando más" por el conjunto.
El Congreso estadounidense aprobó la ley para la "Igualdad de plataformas y protección de los titulares de derechos de música" (Platform Equality and Remedies for Rights Holders in Music, Perform); una ley que había sido rechazada en 2006. Esta ley, conocida abreviadamente como Perform, obligará a las emisoras por satélite, cable e internet desplegar tecnologías anticopia "razonablemente disponibles" para que sus oyentes no puedan grabar las canciones.
La ley podría permitir la grabación en ciertos momentos, como la emisión de noticias, pero cuando se emita música deberán estar activados los controles anticopia. Por tanto, se prohibirá el uso del formato MP3 que tantos servicios de radio utilizan, entre ellos las emisoras de radio iTunes.
Sin embargo, los grupos Electronic Frontier Foundation (EFF) y Public Knowledge se oponen a esta normativa, calificando la ley de "ataque clandestino contra nuestros derechos a grabar la radio", según la propia EFF.
Public Knowledge considera que "esta ley mira más al pasado que al futuro, limitando la capacidad de los consumidores de utilizar el material al que se han suscrito y limitando futuras innovaciones en la electrónica. Confunde un servicio de radio con uno de descargas, donde los consumidores eligen el material que quieren descargar".
Volviendo al documento del IFPI, Según el documento, divulgado en Londres, durante el año 2006 se descargaron de Internet 795 millones de canciones, lo que supone 89%o más que los 420 millones alcanzados en 2005, al tiempo que los sencillos puestos a disposición por las discográficas se situaron en 4 millones, el doble que el año anterior.
En un momento en que las ventas de música digital ya suponen el 10% del mercado de música vendida en el mundo, el presidente de IFPI, John Kennedy, prevé que en 2010 este porcentaje se eleve hasta el 25%.
El documento señala que durante el año 2006 se emprendieron acciones legales contra 10.000 casos de intercambio ilegal de archivos en 18 países, entre los que se incluyen el Kazaa en Australia, Bearshare en USA, y Kuro en Taiwán.
Los portales legales de descarga de música por Internet, liderados por iTunes, siguen en la cabeza de los formatos digitales de venta de canciones, aunque en países como Japón las descargas realizadas a través del teléfono móvil alcanzan el 90% del total.
Acerca del mercado de América Latina, el trabajo señala: "El mercado aún está en su infancia, limitado por la penetración de la banda ancha, la resistencia al uso de la tarjeta de crédito en Internet y los altos niveles de piratería. Sin embargo, numerosos mercados muestran prometedores progresos".
Entre ellos nombra a Brasil, México y la Argentina, donde la IPFI dice que "se muestra un crecimiento sostenido en las ventas digitales, que se duplicaron en el año hasta julio del 2006".
iPhone de Apple.
La industria de la música se reúne esta semana en Cannes, en Middem 2007, buscando soluciones frente al impacto de las descargas ilegales. Con unas ventas globales que descendieron en 2006 por 7mo. año consecutivo, la distribución a través de Internet siguen aumentando, pero el sector busca un acuerdo sobre la necesidad de incluir protecciones tecnológicas que blinden sus contenidos frente a la piratería.
Los más críticos con las grandes discográficas argumentan que el sector ha estado distraído con esta lucha y no buscar nuevas salidas para su modelo de negocio. La industria afirma que no tenía muchas opciones. "Muchas personas de todo el mundo me dice que nos hemos enfrentado a nuestros problemas de forma inadecuada, pero nadie me dice que deberíamos haber hecho", afirma John Kennedy, director de la IFPI, agrupación de las mayores discográficas del mundo.
En Middem 2007, que reúne en la francesa Cannes hasta el 25 de enero, se ha debatido la conveniencia de tecnologías DRM (Digital Rights Management, gestión digital de derechos, en inglés), sistemas que permiten establecer límites a lo que el consumidor puede hacer con la música que adquiere legalmente. Estas tecnologías se utilizan por ejemplo para fijar el número de copias a cede que pueden hacerse de una canción descargada de Internet, o en cuántos ordenadores o dispositivos portátiles podrá reproducirse.
En defensa del DRM, buena parte de la industria de la música afirma que es un arma indispensable contra la piratería. A través de estas técnicas pueden desarrollarse además nuevos modelos de negocio como los servicios de suscripción, que dificultan que la música vendida legalmente acabe en las redes de intercambio de archivos.
Entre los problemas que surgen como consecuencia del uso de tecnologías DRM se encuentran las incompatibilidades. Los temas comprados legalmente en la tienda online Rhapsody, por ejemplo, no podrán reproducirse correctamente en el dispositivo portátil líder del mercado, el iPod. Un asunto que podría perjudicar al crecimiento del número de descargas.
Algunas tiendas de música en Internet rechazan el uso de DRM, como en el caso de eMusic, 2do. mayor servicio del mercado estadounidense, por detrás de la tienda iTunes de Apple.
David Pakman, su presidente ejecutivo, señala que sus canciones se distribuyen en formato MP3, lo que garantiza que puedan reproducirse en casi cualquier aparato multimedia. La decisión de no utilizar DRM le ha supuesto a eMusic un pequeño inconveniente. Las 4 grandes discográficas -que producen 2/3 de la música que se vende en este mercado- se han negado a permitir que este servicio distribuya la música de sus artistas, por miedo una vez más a la piratería.
Los acuerdos de distribución de música y cine a través de Internet se condiciona en muchas ocasiones al tipo de protección tecnológica que se dará a esos contenidos para que no acaben en las redes de intercambio. Pero la industria estudia nuevas formas de distribución.
Terry McBride, presidente ejecutivo del grupo canadiense Nettwrk Music, con quien trabaja la cantante Avril Lavigne, tiene algunas ideas al respecto. Una de ellas es introducirse en las redes de intercambio y construir en ellas sistemas que permitan bonificar a los consumidores que realicen una recomendación de música que acabe en compra. "Estamos entrando en la socialización de Internet (...), ¿por qué no explorar el verdadero poder del P2P?".
Barney Wragg, que dirige la división digital de EMI Music, señala por su parte que la digitalización del mercado ha cambiado totalmente su modo de trabajo. "Ya no estamos condenados a la caja de plástico para CD, lo digital ofrece la posibilidad de hacer cosas que nunca se han hecho antes".
En Warner piensan que la creación de servicios que aporten valor a la distribución tradicional puede ser una salida. Alex Zubillaga, jefe de estrategia digital, explica que esta discográfica ha creado una serie de productos premium, y que el resultado ha sido muy positivo. "Doblamos en el acto la cantidad de álbumes vendidos con sólo adjuntar a cada canción un vídeo".
El caso es que están vendiendo más música, no por añadir protecciones tecnológicas que limitan lo que el usuario puede hacer con la música, ni cobrando menos por las canciones, sino añadiendo valor y "cobrando más" por el conjunto.
El Congreso estadounidense aprobó la ley para la "Igualdad de plataformas y protección de los titulares de derechos de música" (Platform Equality and Remedies for Rights Holders in Music, Perform); una ley que había sido rechazada en 2006. Esta ley, conocida abreviadamente como Perform, obligará a las emisoras por satélite, cable e internet desplegar tecnologías anticopia "razonablemente disponibles" para que sus oyentes no puedan grabar las canciones.
La ley podría permitir la grabación en ciertos momentos, como la emisión de noticias, pero cuando se emita música deberán estar activados los controles anticopia. Por tanto, se prohibirá el uso del formato MP3 que tantos servicios de radio utilizan, entre ellos las emisoras de radio iTunes.
Sin embargo, los grupos Electronic Frontier Foundation (EFF) y Public Knowledge se oponen a esta normativa, calificando la ley de "ataque clandestino contra nuestros derechos a grabar la radio", según la propia EFF.
Public Knowledge considera que "esta ley mira más al pasado que al futuro, limitando la capacidad de los consumidores de utilizar el material al que se han suscrito y limitando futuras innovaciones en la electrónica. Confunde un servicio de radio con uno de descargas, donde los consumidores eligen el material que quieren descargar".
Volviendo al documento del IFPI, Según el documento, divulgado en Londres, durante el año 2006 se descargaron de Internet 795 millones de canciones, lo que supone 89%o más que los 420 millones alcanzados en 2005, al tiempo que los sencillos puestos a disposición por las discográficas se situaron en 4 millones, el doble que el año anterior.
En un momento en que las ventas de música digital ya suponen el 10% del mercado de música vendida en el mundo, el presidente de IFPI, John Kennedy, prevé que en 2010 este porcentaje se eleve hasta el 25%.
El documento señala que durante el año 2006 se emprendieron acciones legales contra 10.000 casos de intercambio ilegal de archivos en 18 países, entre los que se incluyen el Kazaa en Australia, Bearshare en USA, y Kuro en Taiwán.
Los portales legales de descarga de música por Internet, liderados por iTunes, siguen en la cabeza de los formatos digitales de venta de canciones, aunque en países como Japón las descargas realizadas a través del teléfono móvil alcanzan el 90% del total.
Acerca del mercado de América Latina, el trabajo señala: "El mercado aún está en su infancia, limitado por la penetración de la banda ancha, la resistencia al uso de la tarjeta de crédito en Internet y los altos niveles de piratería. Sin embargo, numerosos mercados muestran prometedores progresos".
Entre ellos nombra a Brasil, México y la Argentina, donde la IPFI dice que "se muestra un crecimiento sostenido en las ventas digitales, que se duplicaron en el año hasta julio del 2006".





