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El increíble caso de los hijos que le pegan a sus padres

Varias familias víctimas del maltrato de sus hijos adolescentes, en España, se han unido en una asociación pionera de autoayuda: Asociación de madres y padres con hijos con trastornos de conducta (Ampanitco). ¿Y en la Argentina cómo se encuentra ese capítulo poco conocido de la violencia doméstica?

La Asociación de madres y padres con hijos con trastornos de conducta (Ampanitco), entidad no gubernamental española, ya lleva 7 años. La mayoría de sus componentes se han visto obligados a denunciar a sus propios hijos por el maltrato físico y psicológico recibido de forma persistente. La asociación es pionera en España en el abordaje familiar de este tipo de patologías, asociadas a problemas de hiperactividad o impulsividad y que desembocan, si no se interviene a tiempo, en trastornos de conducta desafiante y, lo que es peor, en la agresión a padres, hermanos, compañeros o profesores. Se trata de patologías que muchas veces quedan sin diagnóstico y cuyas consecuencias van más allá del ámbito doméstico: el fracaso escolar, rechazo social, la comisión de delitos y la falta de perspectivas laborales.
    
La fundadora fue Carmen Maestro, una vecina de Martos (Jaén), víctima de la conducta agresiva de 1 de sus 3 hijos: tuvo que que recurrir a un juez para echarlo de casa. Desde que su primogénito tenía 12 años -hoy tiene 24- la hacía víctima del maltrato físico y psicológico. Carmen recorrió numerosas instituciones sin encontrar la ayuda necesaria. En cierta ocasión un magistrado le dijo que la culpable de la situación de su hijo era ella, por la educación impartida. Hoy se siente aliviada porque su hijo se marchó a vivir con su novia a otro pueblo. Otro integrante de la ONG, vecino de Úbeda, tuvo que denunciar ante la Fiscalía de Menores los malos tratos que su esposa y él recibían de su hijo, de 13 años. Antonio censuró el vacío existente en la Administración para hacer frente a este tipo de conductas de los adolescentes. En una de las crisis sufrida por su hijo debió ingresar al área de psiquiatría infantil de un hospital de Jaén, pero los médicos concluyeron que eran unos padres "inadecuados". La problemática afecta también al ámbito escolar. "Mi hijo le tiene fobia al colegio, para él las aulas son como una cárcel", indica Antonio, que cuestiona la falta de profesionales formados para atender estos casos de fracaso escolar. Hace poco fue a pedir ayuda a los servicios sociales y le dijeron que no iban a su casa porque su hijo era muy violento. Juani y Manuel, un matrimonio de La Carolina, tienen un hijo, de 15 años, con un nivel de inteligencia superior a la media, pero quien desde hace un par de años no aprueba ninguna asignatura y sus expulsiones del colegio son continuas. Para intentar corregir su comportamiento lo ubicaron en una clase de apoyo con alumnos de síndrome de Down, "y lo pusieron peor aún". Otra madre cuenta su desventura: "Mi hijo ha batido todos los registros de expulsiones en el colegio, pero cuando lo echan él lo considera un premio". "No sólo no tenemos ayuda de ninguna institución, sino que incluso los Servicios Sociales nos han amenazado con quitarnos la custodia de los otros dos hijos", concluyó.