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Sospechosa amenaza terrorista en Londres que coincide con el estreno de Gordon Brown (bajo la sombra de Irak)

La policía británica desactivó un artefacto explosivo en el centro de la capital británica, poco después de la 0100 GMT. El amenazante hallazgo, que habría causado miles de muertos si no lo hubieran desactivado, coincide con el estreno de Gordon Brown como primer ministro británico, tras la despedida de Tony Blair. Y la coincidencia hace circular versiones sobre un posible intento de torcer la voluntad de los británicos disconformes con el avance sobre Irak.

La Policía británica encontró varios tubos 'cargados' con 200 litros de gas, gasolina y clavos en el interior de un coche bomba abandonado en el centro de Londres. Testigos presenciales que se encontraban en un club nocturno próximo al lugar donde se encontró el vehículo, en el corazón de la ciudad, explicaron que el conductor circulaba de forma errática y, tras chocar contra una papelera, huyó. Scotland Yard baraja la hipótesis de que el club nocturno era el objetivo del atentado, aunque es una hipótesis de todas las investigaciones que están siendo realizadas hasta el momento. Según el subcomisario de la Policía británica, Peter Clarke, la onda expansiva y la metralla "hubieran causado numerosos muertos y heridos". El primer ministro británico, Gordon Brown, advirtió, tras el hallazgo de un artefacto explosivo en el interior de un vehículo en el centro de Londres, que el Reino Unido afronta una amenaza "seria y continua" y pidió a la población que se mantenga "alerta". Según explicó el jefe del Gobierno, la ministra británica de Interior, Jacqui Smith, presidirá hoy el denominado comité Cobra, formado por los principales titulares de carteras y los servicios secretos, para analizar los últimos acontecimientos. El hallazgo coincide con el estreno de Gordon Brown como primer ministro británico, tras la despedida de Tony Blair. El ministro británico de Defensa, Des Browne, reconoció en declaraciones a la BBC, que "parece que se trata de un incidente muy serio" y expresó su satisfacción de que nadie resultara herido. Mientras, el titular de Justicia, Jack Straw, dijo sentirse "muy triste" por el incidente y añadió que la Policía hará lo posible por evitar el menor trastorno en el centro de Londres. El artefacto potencialmente explosivo, desactivado por especialistas, fue encontrado en un coche aparcado en la zona de The Haymarket. El hallazgo se produjo poco antes de las 2.00 horas (una hora más en la España peninsular), informa Sky News. El área fue acordonada y está siendo examinada por los agentes policiales. Sky News informa que el vehículo es un Mercedes gris y contiene bombonas de gas y gran cantidad de clavos. Fuentes citadas por la cadena añaden que el artefacto no es obra del IRA. Próxima a lugar donde estaba estacionado el coche hay una oficina de American Express. La policía recibió un aviso que la alertaba del coche como sospechoso y fue entonces cuando se acercó a investigar. Testigos citados por el canal de televisión señalan que el vehículo era conducido de manera errática por un hombre hasta que le hizo chocar contra unos contenedores frente a un bar llamado Tiger Tiger. A continuación, el individuo abandonó el lugar y los porteros del local avisaron a la policía. El comando policial especializado en terrorismo se hizo cargo del caso. En la zona no hay sedes de instituciones políticas o empresariales. El cierre de la zona al tráfico está provocando serios problemas de circulación en la capital británica, acrecentados por la lluvia. La estación de metro de Piccadilly también fue cerrada al público y los trenes no se detienen en ella. The Haymarket es una zona famosa por sus numerosos teatros. Se encuentra muy próxima a la zona comercial de Regent Street. El 7 de julio de 2005, Londres fue el escenario de un atentado perpetrado en el metro y en un autobús en el que murieron 52 personas y más de 700 resultaron heridas. Tres de los suicidas que provocaron las explosiones eran de origen paquistaní y uno, jamaicano. El del 7-J fue el primer ataque suicida cometido en suelo europeo. Días después, el 21 de julio, un ataque muy similar aunque de mucha menor entidad volvió a sembrar el pánico en Londres. En marzo de 2007 tres hombres fueron arrestados y culpados de conspirar con los autores del 7-J, convirtiéndose así en los primeros acusados formalmente por los atentados. Dos meses después, cuatro personas fueron detenidas en relación con ataques del 7-J, entre ellas, la viuda del presunto cerebro de la matanza, Mohamed Sidique Khan. En agosto de 2006, la policía británica abortó un intento de atentado inminente en aviones que cubrían el trayecto entre Reino Unido y USA. El plan, según Scotland Yard, consistía en causar explosiones en pleno vuelo con líquidos químicos llevados en el equipaje de mano. Decenas de personas fueron detenidas y miles de viajeros se vieron afectados por el cierre del aeropuerto londinense de Heathrow. # La "nueva" política de Gordon Brown El nuevo primer ministro británico, Gordon Brown, que había prometido la víspera una nueva política y un Gobierno con todos los talentos, anunció ayer un Gabinete que simplemente ajusta nuevos equilibrios de poderes en la familia laborista y donde él mismo se perfila como la figura dominante. Brown dijo que, en sus viajes recientes por Reino Unido, la gente le había pedido un cambio y que ese cambio "no se puede hacer con la vieja política". En los últimos días, había intentado sumar a los Liberales-Demócratas a su Gobierno, cuyo líder, sir Menzies Campbell, le dijo que no era el momento. Intentó sumar al ex líder liberal, Paddy Ashdown, al Ministerio de Irlanda del Norte, que ya tiene un papel muy menor, y no lo logró. En la mañana de ayer, se sugería que Shirley Williams, una de las fundadoras de los Lib-Dems, huida del laborismo en la crisis de los ochenta, iba a formar parte del Gobierno. Al final, Gordon Brown fue anunciando los nombramientos de su Gabinete y todo lo que hay es una renovación generacional de ministros y un baile de sillas. Según los británicos, la promesa de contar en el Gobierno con todos los talentos parece limitarse a que el nuevo líder no ha purgado a todo aquel que apoyó nítidamente al anterior. Es el caso de John Hutton, que era un discreto ministro de Trabajo y Pensiones con Tony Blair y es ahora un discreto ministro de Industria. Era uno de los miembros del anterior Gabinete que charlaban y conspiraban porque creían que la sustitución de Blair por Brown sería fatal para los laboristas. Ante el avance de Brown, se calló y es ministro. No lo son John Reid, un duro ex comunista de Glasgow que se presenta con el título de doctor merced a un título universitario en historia y que encontró en Blair a su líder ideal. Se retira del Gabinete. Lo había anunciado. Como otra gente mayor o con problemas personales -John Prescott, Patricia Hewitt- o que estaban en el Gabinete porque compartieron un piso estudiantil con Blair, caso de los lores Falconer y Goldsmith. El nuevo primer ministro se ha asegurado en primer lugar la continuidad, y su propia influencia, en Hacienda. El escocés Alistair Darling, que ha colaborado con Brown en la elaboración de la política económica desde los tiempos de la oposición, ocupa la cartera que gestionó Brown la última década. A sus colaboradores íntimos en ese ministerio les encuentra un lugar al sol del nuevo Gobierno. A Ed Balls, el más teórico y ambicioso de sus colaboradores, ex periodista y graduado en Harbard, lo pone en Educación; a Ed Miliband, en la delicada, influyente y poco conocida Oficina del Gabinete. Mantiene a los pesos pesados que han sabido jugar bien las bazas en el pleito sucesorio laborista. A Jack Straw, que dura en el Gabinete desde la primera ola y fue gestor de su campaña, le encarga terminar la reforma constitucional truncada de Blair. Alan Johnson va a Sanidad. Hilary Benn a la cartera de Medio Ambiente. Lo más llamativo, según los medios británicos, eran cuestiones de personalidad. Que una mujer, Jacqui Smith, se encargue por primera vez de la cartera de Interior se consideró una noticia. El ministro de Hacienda en el Gabinete conservador en la sombra, George Osborne, que ha 'sombreado' en los últimos años la trayectoria de Brown, afirmó que el nuevo Gobierno británico contiene "pocas caras nuevas y algunos historiales de fracaso". Es esa sensación de falta de novedad lo más chocante tras la amplitud retórica de Brown, sólo un día antes.