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Apuntes para un Instituto Nacional de Estadísticas para Cristina (INdEC)

No es lógico que la política de salud argentina se determine desde la Secretaría de Comercio Interior y no de la Superintendencia de Servicios de Salud. Pero es una de las novedades de la política económica gubernamental.

CIUDAD DE BUENOS AIRES ( Exante). Se conoció el índice de precios al consumidor y quedó claro que el desplazamiento de la directora del área del INDEC que elabora dicho índice sirvió para que diera un relativamente bajo 1,15%. Del análisis de los datos surge que, como quería el gobierno, la nueva directora tomó una suba del 2% para los servicios de las prepagas, cuándo lo
que aumentó en dicha medida fueron las nuevas prestaciones que tendrán copagos, es decir se abonará un extra por cada consulta o tratamiento tomado. En tanto, los servicios sin copago que uno recibe se incrementaron entre un 12% y un 23% según la empresa. Cabe aclarar que, ante un aumento del precio de un bien o servicio, uno siempre tiene la opción de pasarse a uno de menor calidad y más barato. Por lo tanto, según la visión oficial, nunca habría inflación. Por eso, para saber la real pérdida de poder adquisitivo por la inflación, corresponde relevar los cambios de precios del mismo tipo de producto
o prestación. Por ende, la gente del INdEC defendía lo que técnicamente era correcto y
esto le costó su trabajo a una funcionaria. Por otro lado, surgieron dudas sobre una posible subestimación del aumento de precios en el sector turismo. Si bien cualquiera que haya ido a veranear en la Argentina sabe que todo estaba muchísimo más caro que el año pasado, se podría argumentar que es sólo una percepción y no la realidad. Sin embargo, desde diciembre de 1992 y hasta el 2001, la inflación anual descendió de 17,55% hasta -1,54% y desde enero de 1993 no se puede encontrar un aporte tan bajo del Turismo a la suba del IPC. Cabe recordar que este período incluye otros años recientes que tuvieron menor inflación que la actual, 2003 y 2004. Por lo tanto, hay motivos más que suficientes para dudar de dicho incremento de precios en el sector. Si bien es lo que menos reflejaron las opiniones en los medios, lo más grave es el avasallamiento del concepto 'Democracia' que esto implica. Parecería no haber posibilidades de disenso en el sector público, a riesgo de perder el trabajo por defender una posición técnica distinta a la oficial. ¿Cuántos empleados que elaboran datos e información en el Estado estarán dispuestos a quedarse desempleados por mantener sus convicciones? Por ende, ¿cuán confiables serán los indicadores oficiales? La ministra de Economía dijo que ellos estaban contentos con el INdEC ya que con sus cifras de empleo, pobreza, de actividad industrial y económica mostraban la pujanza del país. Y el día que alguno de esos datos se vuelva negativo, ¿cambiarán al encargado de elaborarlo? Según parece otro de los motivos del desplazamiento de la directora del INdEC habría sido el negarse a entregar al Secretario de Comercio Interior la lista de lugares en los que se relevan los precios. Cabe aclarar que es gravísimo que se le haya pedido la comentada lista; ya que esa información y qué productos se relevan es secreta por ley. Esto es así debido a la necesidad de que la gente participe en las encuestas con total honestidad. ¿Qué incentivo habrá a partir de ahora para entregar información fidedigna si pudiese utilizarse en contra de uno por otra repartición estatal? Por otro lado, ya vimos el costo inmediato de haber quitado credibilidad a las cifras del IPC; ya que, en los últimos días cuando los mercados regionales estaban en alza, sólo los títulos públicos de la Argentina y Ecuador bajaban. Cabe recordar que este último país está por entrar en cesación de pagos de su deuda pública. Resulta lógico que haya sido así, teniendo en cuenta que mucho del endeudamiento del gobierno está actualizado por CER, que se deriva del IPC. Por lo tanto, todo lo que este índice baje artificialmente, disminuirán los rendimientos de esos pasivos; lo cual podría ser interpretado como una
estafa. Esto afectará el ingreso de capitales de corto plazo al país y, por ende, el
financiamiento de la demanda interna que determina la evolución inmediata de la producción local. Sin embargo, el problema mayor es que, cuando alguien quiere invertir en la Argentina contrata una consultora, como Exante, para evaluar la viabilidad del proyecto. Basados en los datos del INdEC y de Economía, hacemos proyecciones y elaboramos un escenario futuro en el que testeamos si la inversión es conveniente. En la medida que los datos oficiales no son confiables, las estimaciones tienen mayor incertidumbre y menos proyectos serán puestos en marcha; lo cual redundará en menor producción, empleo y bienestar para todos los argentinos. La pregunta es, ¿para qué? Para nada. Una suba de precios en un sector, no determina la inflación. Puede que, en ese mes, el índice de precios se incremente, puntualmente, un poco más; pero luego ajustará. Si tenemos que pagar más por la medicina prepaga, tendremos que bajar nuestros gastos en otros sectores de nuestro consumo. Por lo tanto, estos últimos podrán aumentar menos sus precios y, en pocos meses, la inflación será la que determine el Banco Central con su política monetaria. Durante 2006, una más austera emisión de pesos del Central permitió bajar la inflación a un dígito, 9,8%. Según el programa monetario que esta institución dio a conocer y que determina su estrategia de aumento en la oferta de pesos, se puede prever que la actitud conservadora seguirá primando y que la inflación volverá a ser de un dígito en 2007. Por lo tanto, el gobierno pagó un enorme costo político y los argentinos hicimos una gran pérdida de bienestar económico futuro para nada. Termino con algunas dudas. ¿Es lógico que la política de salud argentina se determine desde la Secretaría de Comercio Interior y en función de su impacto en un índice de precios? ¿No significa esto una enorme irresponsabilidad de la Superintendencia de Servicios de Salud y del ministerio competente que debería priorizar la mejor atención de su salud y la de su familia?