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Enron ya tiene una condena pesada: 24 años para el ex presidente por fraude

Se trata de Jeffrey Skilling, ex presidente ejecutivo de Enron, quien fue finalmente condenado a 24 años de y cuatro meses de cárcel luego de haber sido declarado culpable de conspiración y fraude por su participación en una serie de operaciones que llevaron a la quiebra al otrora gigante energético estadounidense.

Skilling fue condenado este lunes a 24 años de prisión en Houston (Texas) por su responsabilidad en la escandalosa quiebra del gigante de corretaje de energía  Jeffrey Skilling había sido declarado culpable de 19 cargos, incluido fraude y complot y podía haber sido condenado a 185 años de prisión, pero el tribunal de Houston lo sentenció a 292 meses, equivalente a 24 años y nueve meses de prisión. Un jurado de 12 personas lo encontró culpable en tanto que kis abogados del ex directivo han anunciado que apelarán la sentencia. Kenneth Lay, fundador de Enron, también fue declarado culpable en mayo. El ejecutivo murió dos meses después del juicio por un problema coronario. Enron fue a la quiebra en diciembre de 2001 tras descubrirse una serie de operaciones no registradas en su contabilidad para ocultar deudas e inflar sus beneficios y los sueldos de sus directivos. El agujero contable alcanzó los US$ 68.000millones y provocó la mayor quiebra en la historia del país. La compañía energética llegó a ser la séptima mayor empresa de USA. La muerte del fundador Lay y la decisión del ex director financiero Andrew Fastow de colaborar con la justicia (que le permitió recibir una pena reducida de seis años de prisión) hacen de Skilling la figura central en la quiebra de Enron. Skilling había comenzado a trabajar en el grupo en 1990, luego de desempeñarse como consultor de la firma McKinsey and Co. En Enronlogró una exitosa transformación de la división de gas natural de la empresa en un proveedor mayorista de gas y electricidad y para finales de los años 90, cuando ya era director ejecutivo, había convertido a la empresa texana en el primer proveedor mundial de energía. En Enron, Skilling pregonaba una gestión flexible que permitía la creatividad y la iniciativa personal, aunque ello no lo libró de acusaciones de arrogancia."No he tenido más que éxitos en mi trabajo y en mi vida personal", se jactó en varias oportunidades. La acusación alegó que Skilling supervisó la conspiración para engañar a los inversores y autoridades regulatorias a través de la utilización de sociedades y entidades especiales para esconder las pérdidas e inflar el balance contable de Enron y sus ingresos.