Domingo Felipe Cavallo no ha cesado de acusar a Eduardo Duhalde y a Raúl Alfonsín por el caos de 2001; les endilga haber cometido "un golpe institucional" contra el gobierno de la ya debilitada Alianza. Algunas definiciones de Cavallo: > "Se podría haber realizado un ajuste ordenado, como lo intentamos en el 2do. semestre de 2001. Esto requería apoyo del Congreso, de los gobernadores, de las legislaturas provinciales. Debía reducirse el gasto público, había que reestructurar la deuda con el sistema bancario y, en general, con todos los acreedores internos y externos de la Argentina, el cambio de estrategia del FMI nos empujó hacia el abismo. De la Rúa nunca tuvo intención de cargar sobre las espaldas del pueblo argentino este severo ajuste". > "A los dirigentes argentinos, como Duhalde, Alfonsín, De la Rúa –por cierto-, Ruckauf, a los gobernadores, entre ellos al propio Kirchner, les dije, 'Si no nos unimos, ni perseveramos en la línea de producir un ajuste transparente y ordenado, nos impondrán otro ajuste brutal, sangriento y salvaje', que lo que algunos eligieron". > "El corralito es una de esas soluciones a las cuales se recurre en situaciones muy críticas; pretendía preservar los ahorros de la gente, porque no había suficientes dólares ni pesos en efectivo para devolver todos los depósitos del sistema bancario. El corralito sólo restringió el retiro de dinero en efectivo. Sin embargo, se permitió a la gente disponer de sus ahorros. La verdadera confiscación sobrevino con el llamado corralón. Bautizado así para emparentarlo con el corralito, aunque tenía un objetivo opuesto. Esa fue la obra de Duhalde; el corralón significó una monstruosidad". > "Los bancos no ayudaron a que el corralito funcionara bien. Sucede que al pesificar les dieron argumento para sustraerse de la legislación internacional, así pretendieron eludir la responsabilidad de devolver los depósitos en su moneda de origen!. > "Michel Camdessus y Stanley Fisher fueron dirigentes del Fondo muy respetuosos de los países y proveyeron mucha ayuda, Realmente, con Camdessus y Fisher, se ayudó a los países. Lamentablemente, Camdessus fue reemplazado por Hörst Kohler, quien no tenía ideas muy claras. Luego pasó Stanley Fisher y le sucedió Anne Krüger. Ella es demasiado esquemática, ante la ausencia de dicho esquema de orden, juzgó oportuno demostrar su necesidad, dejando que la Argentina cayera en una crisis muy profunda. Krüger tenía buenas intenciones, pero no pensó resolver con sentido práctico los problemas de la Argentina. [Por ello] se exacerbaron las expectativas en contra del país". > "Falló la dirigencia argentina, porque si hubiera actuado con inteligencia y buenas intenciones, habría apuntalado el proceso ordenado de reestructuración de deuda, anunciado el 1° de noviembre [de 2001]. Además debería haber perseverado en el ajuste fiscal ordenado. [En cambio] se privilegiaron los intereses de los grandes endeudados en dólares del sector privado y de las provincias, aún a costa de quitarle a los ahorristas el 50% de sus depósitos, de quitarle a los futuros jubilados el 50% de sus derechos adquiridos, de empobrecer al 50%, 60% o 70% de la población". > "Duhalde y Alfonsín fueron muy poco inteligentes, creyeron que el pueblo era De Mendiguren y los llorones de la UIA, quienes querían devaluar la moneda para aumentar sus precios, protegerse de la competencia internacional y licuar sus pasivos, acompañando la devaluación con pesificación. Así, en lugar de atenuar el ajuste, produjeron uno mucho mayor; un ajuste enorme". > "Además, les faltó grandeza. Y, en el caso de Alfonsín, considero que había un problema psicológico mediante. Él no se bancaba que Menem o De la Rúa, como gobiernos de la convertibilidad, terminaran bien, mientras su gobierno terminó sumido en la hiperinflación". > "Anne Krueger, que reemplazó a Stanley Fischer en 2001, llegó a la conclusión de que, para resolver el problema de la Argentina de forma ordenada, se necesitaba un régimen de bancarrota de las naciones, que sólo se lograría con un tratado internacional que podría demorar 2 ó 3 años. Por lo tanto, ella consideraba que lo mejor que le podía pasar a la Argentina era tener un proceso desordenado, que creara la necesidad de ese marco normativo. Ella se equivocó, pero más se equivocaron los dirigentes argentinos que no se dieron cuenta lo que significaba aceptar esta determinación del Fondo. Si Duhalde y Alfonsín hubieran respaldado la reestructuración ordenada de la deuda que habíamos comenzado a hacer en noviembre de 2001, y no hubieran provocado la caída del gobierno de De la Rúa, hubiéramos salido a flote en el año 2002. Así se habría ahorrado el tremendo costo social en que se hizo incurrir a la Argentina". > "Sería bueno que se avanzara en la investigación del complot, ya que pondría de manifiesto que hay dirigentes que atentan contra el orden institucional. Pero yo soy muy pesimista: la Justicia es manejada por los que tienen el poder; y hoy, tienen el poder (o lo tenían, hasta el enfrentamiento entre Kirchner y Duhalde) los que complotaron en 2001".
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20 de diciembre, 4 años después: ¿Fue complot o estallido espontáneo?
Domingo Cavallo -en estos días en la Ciudad de Buenos Aires- ha afirmado que Eduardo Duhalde fue Presidente por un complot del que participó, en forma voluntaria, el FMI, promoviendo el caos. Esto convertiría a Néstor Kirchner en un producto de aquella decisión del FMI, y explicaría su decisión de cortar en todo lo posible con el Fondo, no sea que el día de mañana le hagan algo similar a él. Todo esto es teoría pero permite un debate que no ha concluido, y del que Ud. puede participar escribiéndonos a [email protected]
20 de diciembre de 2005 - 01:32






