Ocho argentinos, entre ellos tres parejas de recién casados, regresaron ayer al país desde el sudeste asiático y contaron cómo esquivaron a la desgracia que dejó al menos 100.000 víctimas mortales. Apenas bajaron del avión en el aeropuerto de Ezeiza, los miembros de una pareja que estaba de luna de miel relataron que sobrevivieron porque, cuando la ola gigante pasó por donde ellos estaban, se sumergieron a bucear en las aguas del Indico. En tanto, la otra pareja contó que subió minutos antes a la habitación de su hotel, en un segundo piso, una oportuna decisión que les salvó la vida y los alejó de la fuerza incontenible del agua. Juan Pablo Barrera reconoció que fue terrible la situación que atravesó el domingo pasado, cuando se produjo la ola gigante mientras él realizaba prácticas de buceo de baja profundidad frente a las costas de Tailandia. "Es increíble que esté aquí. Me agarré a una piedra mientras pasaba la ola y pude encontrar a mi esposa (Claudia) de casualidad", relató el joven, quien llegó en silla de ruedas a Ezeiza, por las heridas que sufrió en las piernas al ser arrastrado por las olas. Por otra parte, tres de los ocho argentinos buscados en Indonesia tras el terremoto fueron contactados y se cree que los otros cinco están en las islas de Bali o Java en buen estado de salud, ya que el desastre no alcanzó a esa zona. "Por suerte en Indonesia no tenemos desaparecidos ni víctimas fatales y ya pudimos contactar a tres de los ocho argentinos cuyos familiares pidieron noticias de ellos", dijo Diego Alonso Garcés, a cargo de la Embajada en Yakarta. Según se informó, "de 54 argentinos afectados por el maremoto en Tailandia, tres están desaparecidos en la zona del desastre, diez están en proceso de búsqueda en otras regiones del país y 41 ya fueron contactados y están todos bien de salud".
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Duros testimonios de los argentinos que vivieron la catástrofe de Asia
Conmovidos por la experiencia que vivieron en Asia, los argentinos que sobrevivieron a la catástrofe natural del domingo comenzaron a llegar al país. Nomás pisaron el aeropuerto de Ezeiza contaron las horas dramáticas que les tocó vivir y las distintas experiencias.
30 de diciembre de 2004 - 04:12






