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Histórico: Kirchner, el presidente constitucional con más poder

A partir de la sanción de la ley de presupuesto 2005 y de la prórroga de la emergencia económica para el año próximo, el presidente Néstor Kirchner se consagrará como el mandatario que más poder concentró en la historia argentina. Sus facultades extraordinarias son comparables a las de Juan Manuel de Rosas cuando en 1829, asumió la Gobernación bonaerense en una situación de gran inestabilidad tanto política como social. Según advirtieron los constitucionalistas, se corre el riesgo de inaugurar de esta forma una etapa de "hiperpresidencialismo".

Con la sanción de leyes claves y merced a los decretos de necesidad y urgencia firmados, Néstor Kirchner se convertirá próximamente en el presidente con mayor poder de la historia argentina. El precedente de un caso similar es la suma del poder que logró reunir Juan Manuel de Rosas cuando era gobernador de la provincia de Buenos Aires. Esta semana, el justicialismo intentará convertir en ley el presupuesto nacional 2005 y la prórroga de la emergencia económica para el año próximo, dos herramientas que delegan en el Poder Ejecutivo amplias facultades. En este marco, de acuerdo a declaraciones publicadas en Edición Online, el analista político Rosendo Fraga sostuvo que Kirchner tendrá "la acumulación de poder institucional más grande que haya tenido un presidente constitucional en la Argentina". Para el constitucionalista Gregorio Badeni, el país se encuentra ante un "hiperpresidencialismo" y una "concentración de poder sin precedente y una abdicación del Congreso". Badeni señaló, incluso, que "nunca, al menos en períodos constitucionales, un presidente logró reunir tantas atribuciones como el actual". "Da la sensación de que estamos frente a un hiperpresidencialismo, ya las facultades que se le delegan al Gobierno, sumados a los decretos de necesidad y urgencia que se dictan sin límite, confluyen hacia una concentración de poder sin precedentes y a una abdicación del Congreso", señaló Badeni. Fraga, en tanto, recordó que "no hay otro caso de un presidente constitucional que haya tenido superpoderes, que a la vez tenga el récord de uso de decretos de necesidad y urgencia y que, además, su partido tenga mayoría en las dos cámaras del Congreso". Además, el analista le sumó el hecho de que Kirchner "haya removido a cuatro miembros de la Corte Suprema". A su turno, el constitucionalista Jorge Vanossi recordó la vigencia del artículo 29 de la Constitución, que prohíbe la delegación de facultades sin límite en el Poder Ejecutivo bajo pena de declarar "infames traidores a la patria" a quienes lo hicieran. "Los constituyentes de 1853 quisieron impedir que se repitiera la experiencia de Juan Manuel de Rosas, a quien se le confirió la suma del poder público durante su gestión. Por tal motivo, éste es el antecedente al que hay que remitirse", apuntó Vanossi. Cabe recordar que el régimen rosista fue el emergente de una severa crisis de legitimidad que había afectado a las instituciones políticas de la Provincia de Buenos Aires, una de las características más importantes que surgen del análisis de su gestión es la de un régimen constituido gradualmente, que si bien hacia proyectos al largo plazo estaba mas comprometido con la coyuntura inmediata. Hacia 1829, momento en que asume Rosas en su primer gobierno, la situación reinante era de gran inestabilidad tanto política como social. En lo político hasta ese momento se habían sucedido por lo menos tres fracasos importantes: la crisis de 1820; el colapso de la presidencia rivadaviana y del congreso constituyente en 1826-1827; y la ruptura militar y posterior guerra civil de 1828-1829, cuyas consecuencias repercutieron principalmente sobre los aspectos sociales y económicos. Durante este primer periodo de gobierno (1829-1832) Rosas va a gobernar con facultades extraordinarias, otorgadas por la Legislatura al Poder Ejecutivo durante la guerra civil promovida por Lavalle, y que al ser revocadas en 1832 van a provocar el alejamiento del gobernador del mando. Desde 1832 hasta 1835, el movimiento liderado por Rosas sostiene una lucha contra ejecutivos bonaerenses hasta provocar una ruptura en la posición hasta entonces sostenida por la Sala de Representantes reacia a conceder la renovación de los poderes excepcionales, que le confiere no solo estas facultades sino también la suma del Poder Publico, que equivalía a una manifiesta abdicación de todos los demás poderes del estado ante el Ejecutivo. La Sala de Representantes en 1832, finalmente decidió que las facultades excepcionales no le serían renovadas, el gobernador entonces opto por retirarse del escenario político puesto que según su criterio la tan proclamada normalidad institucional solo podía tener una consecuencia: "el resurgimiento de la inestabilidad fomentada por pasiones políticas aun no del todo acalladas".