Argentilandia, mitad Argentina y mitad Disneylandia, nos ha llevado a un mundo de fantasias que promueve una sociedad cuasiezquizofrénica generando alucinaciones y perdiendo contacto con la realidad. Desde defender / justificar / avalar una guerra con la OTAN, a aplaudir en el Congreso el no pago de la deuda pública externa, estudiantina de dirigentes que hoy se dicen promercados, antecedentes no muy lejanos de esta patología sociocultural. Por suerte, la fantasia presente sólo durará 6 meses, hasta el fin de las elecciones, cuando nos anuncien los necesarios ajustes que nos impongan nuestros acreedores.
IMPREVISIBLE 2020
En Argentilandia nadie avisa que el Titanic ya zarpó...
Muy preocupante este fragmento de Rafael Guerschanik: "Parecería que los candidatos han elegido la agresión y las contradicciones mutuas, que son muchas, cuando lo único que deberían buscar son las coincidencia para afrontar el 2020. Ni ellos ni los empresarios ni los sindicalistas ni los medios de comunicación están avisando que el Titánic ya partió del puerto Southampton y se empieza a escuchar la música previa al baile en cubierta."
Ahora, en estas elecciones, estamos en un nuevo capitulo de Argentilandia, que en Netflix no se consigue. Hablar de la la posible intervención de Rusia en el comicio, regalar los medicamentos a los jubilados, poner dinero en los bolsillos de la gente, distribuir préstamos a más de 2,5 millones de jubilados...
Presentar el Ahora 12 y 18 sin interés, implica un descuento del 50% que los bancos oficiales los hacen en conjunto con los supermercados, mientras se reduce presión tributaria a la venta de autos y motos, medida sin duda apropiada si se redujera el gasto público, pero inexplicable cuando el gasto público es igual o mayor.
También se abandona el ajuste de las tarifas de servicios públicos cuando, según datos del propio gobierno, todavía falta ajustar en términos reales un 50%, en especial en el transporte....
La nueva Argentilandia, apegada al uso electoral del 'big data', padece una gran fantasía: persistir en la ilusión de un mercado irreal, que pueden impactar en la gobernabilidad 2020 si se cumple la sospecha de que el balotaje coincidirá con el inicio de una desaceleración económica global ya visible en Europa y China -que USA se sume a la tendencia parece cuestión de tiempo-.
La ausencia de diagnóstico apropiado obliga a recordarles a todos / todas / etc. que en 2001 comenzaba una recesión global, que recibió el impacto del ataque a las Torres Gemelas, cuando el FMI suspendió el otorgamiento de dinero pese a que el gobierno de la Alianza (Fernando De la Rúa / Domingo Cavallo) era muy apoyado por la Casa Blanca. Un recuerdo para nada menor en 2019, cuando se intenta ignorar la incertidumbre que provoca la duda de si Presidente estadounidense es promercado o un populista que ambiciona intervenir tanto la Reserva Federal como el Poder Judicial.
La realidad nos hace presumir que la paridad electoral de las dos principales contendientes argentinos nos llevara a un balotaje que intenta desconocer la realidad de un Legislativo que se elige en una 1ra. vuelta que puede definir una parálisis parlamentaria por falta de mayoría propia imprescindible si se trata de afrontar los principales desafios que haga posible un futuro realista.
Argentilandia está sostenida en el alud de las Leliq, por US$ 30.000 millones con vencimiento semanal, deudas previsionales generadas por el descalze de los aportes jubilatorios -uno de los elementos que genera la mayor presión fiscal histórica aunque el mayor déficit proviene de la financiación de las jubilaciones a mujeres con una expectativa de vida de 80 años pero que acceden al beneficio a los 60 (¿de esto hablaba Christine Lagarde?).
Aún tomando como valida la refinanciación de los vencimientos del FMI en el año 2020, no será un año fácil.
Mientras los medios se afanan y dividen en buscar errores de campaña o cuándo sube el dólar o cuáando baja el dólar en vez de promover un debate de los grandes desafíos, tampoco plantean los grandes desafíos 2020. Deberían recordar el caso en desarrollo en Brasil, con un Presidente que ganó por el 55% de los sufragios emitidos y al mes ya rondaba el 30%.
Parecería que los candidatos han elegido la agresión y las contradicciones mutuas, que son muchas, cuando lo único que deberían buscar son las coincidencia para afrontar el 2020. Ni ellos ni los empresarios ni los sindicalistas ni los medios de comunicación están avisando que el Titánic ya partió del puerto Southampton y se empieza a escuchar la música previa al baile en cubierta.






